Háwai

En 1.825 pensaron que era buena idea plantarlos para alimentar a la población: 200 años después es un árbol invasor que combaten con drones e insectos

Guayabo de fresa (Psidium cattleyanum) cultivado en el Jardín Botánico de la Universidad de Wrocław, Polonia. Foto: Agnieszka Kwiecień, Nova, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
Guayabo de fresa (Psidium cattleyanum) cultivado en el Jardín Botánico de la Universidad de Wrocław, Polonia. Foto: Agnieszka Kwiecień, Nova, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El guayabo de fresa llegó a Hawái procedente de Brasil en 1825. Dos siglos después, es una de las plantas invasoras más agresivas del archipiélago, ya que desplaza a la vegetación nativa y altera la estructura del bosque tropical, según recoge la organización Plant Pono.

Frente a ese avance, un equipo de investigadores de Estados Unidos probó un sistema de control biológico distribuido con drones, según un estudio publicado en la revista científica Journal of Economic Entomology.

El trabajo, firmado por Ryan L. Perroy, Roberto Rodríguez III, M. Tracy Johnson y Olivia Jarvis, comparó ese método aéreo con la técnica tradicional de aplicación manual en terreno.

¿Qué insecto usan para combatir el guayabo de fresa en Hawái?

El agente de control es Tectococcus ovatus, un insecto formador de agallas originario de Brasil que se alimenta en exclusiva de esta planta. Las autoridades hawaianas lo aprobaron e introdujeron en la isla en 2012 como biocontrol específico contra el guayabo de fresa.

El insecto se reproduce dentro de bolitas que se cuelgan de las hojas del árbol. Una vez colonizada una planta, las agallas se propagan solas por la copa.

Hojas de guayaba fresa (Psidium cattleianum) con daños causados por la cochinilla de control biológico Tectococcus ovatus, en Maui, Hawái. Foto: Forest & Kim Starr / CC BY 3.0.
Hojas de guayaba fresa (Psidium cattleianum) con daños causados por la cochinilla de control biológico Tectococcus ovatus, en Maui, Hawái. Foto: Forest & Kim Starr / CC BY 3.0 (Wikimedia Commons).

En un sitio de prueba de la isla de Hawái, la colonia inoculada en 2017 mostraba agallas visibles en el 23,1 % de los árboles fotografiados en 2021. En 2024, el 100 % de los guayabos de fresa de esa misma zona ya presentaba agallas.

¿Por qué prueban drones en Hawái contra el guayabo de fresa?

Repartir el insecto a pie exige caminos y horas de caminata por bosques densos, así que buena parte del territorio invadido queda fuera de alcance. Los investigadores probaron entonces un sistema de cuatro unidades montado en drones para lanzar las bolitas con el insecto desde el aire.

En un ensayo con 129 árboles de la Reserva Forestal Ola’a, la pértiga logró colgar la bolita en el 97,6 % de los intentos, frente al 86,6 % del dron. Sin embargo, el dron redujo el tiempo de tratamiento en un 77 %, con 2,8 minutos por árbol frente a los 12 minutos del método manual.

A los doce meses, esa mayor velocidad se tradujo en más árboles colonizados con éxito, un 63 % con el dron frente a un 38 % con la pértiga.

¿Cómo escalan el despliegue con drones más grandes en Hawái?

Para cubrir zonas más extensas, el equipo probó también sistemas de 16 y 54 unidades montados en drones, bautizados con el nombre hawaiano Kūhualūlū, y comparó su rendimiento con el lanzamiento manual desde un helicóptero Hughes 500. La tasa de éxito al colgar las bolitas fue similar entre ambos métodos, un 71,6 % con Kūhualūlū y un 68 % desde el helicóptero.

El dron tuvo mayor precisión de puntería, puesto que la distancia máxima respecto al blanco fue de 2,83 metros con el dron, frente a los 8,24 metros del helicóptero. Los autores calculan que cubrir las 475.000 hectáreas de guayabo de fresa que existen en Hawái, con una grilla de un kilómetro entre punto y punto, exigiría 4.750 lanzamientos y unas 92,5 horas de vuelo en helicóptero.

Los investigadores concluyen que el despliegue aéreo es más rápido y efectivo que el método terrestre tradicional, y que en zonas remotas sin caminos es la única opción viable para frenar el avance del guayabo de fresa a escala de todo el archipiélago.

Lo último en Naturaleza

Últimas noticias