La reflexión de Napoleón Bonaparte que sigue más viva que nunca: «El mundo sufre mucho. No sólo a causa de la violencia de las personas malas. También por el silencio de la gente buena»
Esta frase pone el foco en quienes presencian una injusticia y deciden no actuar
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Hay frases que sobreviven a la persona que las pronunció porque consiguen describir un comportamiento humano que apenas cambia con el paso del tiempo. Una de las más repetidas de Napoleón Bonaparte apunta directamente a la responsabilidad de quienes permanecen callados ante el sufrimiento. «El mundo sufre mucho. No sólo a causa de la violencia de las personas malas. También por el silencio de la gente buena». La reflexión continúa circulando hoy como una llamada a no confundir la bondad con la pasividad.
Una frase que pone el foco en el silencio
La idea que transmite esta reflexión es sencilla, pero especialmente contundente, ya que el mal no siempre necesita que la mayoría lo apoye para avanzar. En determinadas situaciones puede bastar con que quienes observan una injusticia decidan no intervenir, no denunciarla o simplemente mirar hacia otro lado. El silencio, en ese sentido, deja de ser una actitud neutral y puede terminar favoreciendo que una determinada situación continúe.
El mensaje detrás de la reflexión
La reflexión adquiere especial fuerza porque no responsabiliza únicamente a quienes cometen directamente una acción injusta. También dirige la mirada hacia quienes tienen la posibilidad de reaccionar y eligen permanecer al margen. En una sociedad, esa pasividad puede aparecer en situaciones muy diferentes, como desde el acoso o la discriminación hasta los abusos de poder, la violencia o determinadas injusticias cotidianas.
La idea también conecta con un principio muy presente en la historia contemporánea, ya que la defensa de otras personas requiere, en ocasiones, pasar de la preocupación a la acción. No significa que cada individuo tenga que enfrentarse directamente a una situación peligrosa, sino que denunciar, pedir ayuda, informar o apoyar a quien sufre también son formas de romper ese silencio.
Napoleón murió en 1821, pero esta reflexión continúa apareciendo en publicaciones, colegios y textos dedicados a la responsabilidad social. Su fuerza reside precisamente en que no habla únicamente de grandes conflictos o acontecimientos históricos, sino de una decisión mucho más cotidiana, que es qué hacemos cuando vemos que algo no está bien.