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El caos sanitario en Ceuta: Mónica García no sabe cómo enviar las vacunas ni a quién ponérselas

Pregunta: a quién se va a vacunar, cuántos menores son exactamente, dónde están y cómo se va a comprobar qué vacunas han recibido

El caos sanitario en Ceuta: Mónica García no sabe cómo enviar las vacunas ni a quién ponérselas
Diego Buenosvinos

La ministra de Sanidad, Mónica García, anunció el pasado 27 de agosto que la vacunación de la población que ha invadido Ceuta comenzaría esta semana. Sin embargo, una semana después, el dispositivo avanza a dos velocidades: las vacunas residuales que dependen de la Ciudad Autónoma de Ceuta ya comenzaron a administrarse, mientras que las correspondientes al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) todavía no han empezado a inocularse porque Sanidad no ha sido capaz de poner en marcha los protocolos para organizar su traslado desde las distintas comunidades.

El caos logístico resulta aún más evidente porque Cataluña y Murcia ya han enviado directamente sus dosis a Ceuta, mientras que otras comunidades tienen previsto hacer lo propio en las próximas horas con destino a los almacenes del organismo en Madrid; tras ultimar, por fin, siete días más tarde, los preceptivos protocolos, el director general de Salud Pública, Pedro Gullón.

Una situación difícil de entender cuando el propio Ministerio de Sanidad debería haber coordinado desde el primer momento, y en un plazo máximo de 48 horas, el traslado de las vacunas a Ceuta. Las comunidades disponen de las dosis y tienen controlado su stock, pero la falta de coordinación del Ministerio de Mónica García está retrasando la puesta en marcha efectiva de una campaña que había sido presentada como urgente.

La demora adquiere especial relevancia porque la propia decisión de activar el mecanismo de solidaridad entre las comunidades autónomas se adoptó el 24 de agosto, después de varias semanas de presión sanitaria en la ciudad. El acuerdo contempla hasta 45.000 dosis: 15.000 de triple vírica y 10.000 de difteria-tétanos, otras 10.000 de varicela y 10.000 de poliomielitis.

Y ahí aparece una de las principales incógnitas de la operación y que ni el Ministerio de Sanidad sabe o tiene constancia: ¿a quién se va a vacunar, cuántos menores son exactamente, dónde están y cómo se va a comprobar qué vacunas han recibido previamente? La situación sobre el terreno dificulta una campaña convencional.

Y es que, en medio de este desastre sanitario de Mónica García, ayer se conoció que un inmigrante ingresado en el Hospital Universitario de Ceuta con un cuadro de varicela altamente contagiosa se fugó del centro sin completar el tratamiento ni cumplir el periodo de aislamiento correspondiente.

Vacunas de dos dosis

La situación es especialmente compleja en el caso de las vacunas que requieren dos dosis. La administración de una primera inyección obliga a localizar posteriormente a la misma persona para completar la pauta, algo difícil cuando se trata de una población de ilegales. De no completarse el proceso, algunas dosis podrían perderse y la inmunización quedaría incompleta.

También existen dudas sobre la trazabilidad de las vacunas ya administradas. Según las fuentes consultadas, los diferentes sistemas utilizados para gestionar la información sanitaria podrían dificultar el seguimiento desde otras comunidades autónomas de las dosis disponibles y de las personas vacunadas.

En cuanto a las cifras de menores, han ido variando a medida que se realiza la identificación y filiación. A finales de agosto se hablaba de alrededor de 1.500 menores acogidos oficialmente, mientras otras estimaciones sitúan ahora la cifra por encima de esa cantidad, hasta casi los 2.000.

El problema no es únicamente disponer de las dosis. Vacunar a una población sin historial vacunal fiable exige identificar individualmente a cada menor, conocer su edad, comprobar si existe documentación sanitaria y establecer una pauta de rescate cuando no haya constancia suficiente de las vacunas recibidas.

El propio Ministerio de Sanidad dispone de una estrategia específica para personas inmigrantes y refugiadas que contempla pautas aceleradas cuando no existe información fiable sobre la inmunización previa, pero hasta ahora tampoco se ha activado.

¿Qué vacunas serán enviadas?

La triple vírica protege frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis. En el calendario infantil español se administran dos dosis, habitualmente a los 12 meses y a los 3-4 años. En una población sin documentación suficiente, la pauta debe adaptarse a la edad y a las dosis acreditadas.

La vacuna frente a la varicela también requiere dos dosis en los niños que no hayan pasado la enfermedad ni estén correctamente vacunados. En adolescentes susceptibles, el Ministerio establece dos dosis separadas por un mínimo de cuatro semanas, preferiblemente ocho. Si ya existe una dosis documentada, se completa la pauta con la dosis que corresponda.

La poliomielitis se previene mediante la vacuna inactivada frente al virus de la polio. La pauta se adapta a la edad y a los antecedentes vacunales. En la estrategia específica para población inmigrante se contempla incluso una pauta acelerada, con dosis sucesivas cuando no existe documentación suficiente.

En cuanto a difteria y tétanos, también puede ser necesario completar varias dosis cuando el historial vacunal es incompleto o desconocido. La estrategia ministerial para personas inmigrantes contempla una primera dosis, una segunda aproximadamente al mes y una tercera a partir de los seis meses posteriores a la segunda en determinados casos.

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