En 1948 Oregon enterró tuberías geotérmicas bajo un tramo empinado para derretir 7,5 centímetros de nieve cada hora: el sistema aguantó casi 50 años hasta que la corrosión destruyó sus tuberías

En Klamath Falls, los ingenieros enterraron una red de tuberías bajo una cuesta de la carretera US 97 para derretir la nieve con el calor de la tierra

En 1948 Oregon enterró tuberías geotérmicas bajo un tramo empinado para derretir 7,5 centímetros de nieve cada hora: el sistema aguantó casi 50 años hasta que la corrosión destruyó sus tuberías
Imagen generada con IA.

En 1948, una empinada cuesta de la ciudad de Klamath Falls, en el estado de Oregón (Estados Unidos), se convirtió en un banco de pruebas para la energía geotérmica. En lugar de quitanieves o sal, los ingenieros instalaron bajo el pavimento una red de tuberías metálicas y usaron el calor del subsuelo para mantener el asfalto libre de nieve y hielo. Está considerado el sistema de deshielo geotérmico de pavimento más antiguo del país.

Una pendiente del 8% junto a un semáforo

El experimento surgió de un problema de tráfico. Ese año, la carretera US 97 se desvió por el centro de Klamath Falls con un nuevo puente y un nuevo trazado. En la aproximación a un cruce había una pendiente del 8%, y en invierno los vehículos perdían tracción justo antes de detenerse en el semáforo. El Departamento de Carreteras de Oregón decidió entonces incorporar al proyecto un ensayo de deshielo geotérmico.

El tramo tratado era un segmento de unos 137 metros de Esplanade Street. Bajo el hormigón se colocó una cuadrícula de tubos de hierro de 1,9 centímetros de diámetro, enterrados a unos 7,6 centímetros de la superficie y separados entre sí unos 46 centímetros.

Cómo funcionaba

El agua geotérmica no circulaba directamente bajo la calzada. Un pozo de unos 128 metros de profundidad calentaba, mediante un intercambiador de calor instalado en su interior, un circuito cerrado con una mezcla a partes iguales de agua y etilenglicol, un anticongelante. Ese líquido recorría después la red de tuberías del pavimento.

Según los cálculos de la época, el sistema aportaba unos 103 kilovatios de calor con el caudal artesiano original, de unos 76 litros por minuto. Con bombeo, a unos 189 litros por minuto, la potencia subía a unos 264 kilovatios. Estaba diseñado para mantener la calzada despejada con temperaturas de hasta 23 grados bajo cero y con nevadas de hasta 7,6 centímetros por hora.

Un pozo que se agotaba y unas tuberías que se oxidaban

Mantener el sistema en marcha resultó más complicado de lo previsto. Con los años, el pozo perdió presión y el nivel de su agua bajó. También descendió la temperatura del agua, lo que redujo el calor disponible. En 1985, además, la ciudad aprobó una normativa ambiental que prohibía verter a la superficie o al alcantarillado el agua de los pozos geotérmicos, lo que obligó a replantear la instalación. A principios de los años noventa, los técnicos prolongaron el intercambiador del pozo para alcanzar agua más caliente a mayor profundidad.

El problema definitivo llegó por las tuberías. La corrosión de la cuadrícula de hierro original provocó fugas, y en 1997 el sistema dejó de funcionar.

La reconstrucción de 1998

El sistema no se abandonó. En 1998 se reconstruyó y la red de hierro se sustituyó por tuberías de polietileno reticulado (PEX), un plástico más adecuado para estas condiciones. La obra costó unos 115.000 dólares y el nuevo sistema pasó a cubrir unos 2.040 metros cuadrados de calzada y tablero de puente, con la misma capacidad de mantener la superficie sin nieve a 23 grados bajo cero.

La experiencia de Klamath Falls sirvió de referencia para una técnica que después se ha estudiado con otras fuentes de calor, como la solar. Hoy, por los problemas de corrosión, en estas instalaciones se usa sobre todo polietileno reticulado en lugar de hierro.

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