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Jared Isaacman, administrador de la NASA (43 años): «China logrará lo que los soviéticos nunca pudieron»

Jared Isaacman, administrador de la NASA, durante una intervención ante los empleados de la agencia en Washington
Jared Isaacman, administrador de la NASA
Adrián Villellas

Hace más de medio siglo que nadie pisa la Luna. En abril, cuatro astronautas volvieron a rodearla por primera vez desde 1972, y China ensaya sin descanso el cohete con el que quiere plantar allí su bandera. ¿Quién dejará la próxima huella en el polvo lunar? Se lo pregunta medio mundo, y también el jefe de la NASA.

Jared Isaacman, de 43 años, fundó la empresa de pagos Shift4, voló dos veces al espacio con SpaceX (en 2024 hizo el primer paseo espacial comercial) y desde diciembre de 2025 dirige la NASA con el aval del Senado. «China logrará lo que los soviéticos nunca pudieron», afirmó el 15 de septiembre de 2026 en la conferencia Air, Space & Cyber de la Air & Space Forces Association, en Maryland.

Qué dijo exactamente

En julio, en el programa Face the Nation de CBS News, Isaacman ya dijo que los chinos pueden hacer lo que los soviéticos no lograron en la primera carrera espacial. «Los chinos harán aterrizar a sus taikonautas en la Luna. No hay duda», sentenció. Pekín piensa en 2029 y la NASA apunta a finales de 2028, así que «eso son meses, no años».

En Maryland fue más allá. China no separa su programa espacial civil del militar, avisó, así que una base china en la Luna tendría consecuencias de seguridad nacional. El polo sur lunar, comparó, es un aparcamiento con pocas plazas, y ambos quieren las mismas.

¿Y el plan de la NASA? Lanzar misiones casi cada mes en 2027 para levantar la base, pisar la superficie en 2028 con un vehículo lunar ya esperando y, después, quedarse. «A principios de la década de 2030, la Luna va a ser como la Estación Espacial Internacional», explicó. Esa base, dijo, será el campo de pruebas para Marte.

Lo que dicen los datos

Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 con Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, rodeó la Luna y amerizó el 10 de abril frente a San Diego. Llegaron a 406.771 kilómetros de la Tierra y batieron el récord de distancia que tenía el Apolo 13 desde 1970.

El calendario cambió en marzo. Artemis III, prevista para 2027, ya no alunizará, sino que probará en órbita terrestre el acoplamiento de la cápsula Orion con los módulos de descenso de SpaceX y Blue Origin. El primer alunizaje pasa a Artemis IV, a principios de 2028, y a finales de ese año empezaría la base del polo sur, con 20.000 millones de dólares (en euros, unos 17.400 millones) para siete años.

¿Y China? Su objetivo oficial es alunizar antes de 2030, y ya ha probado en tierra y a baja altura el cohete Larga Marcha 10, el sistema de escape de la nave Mengzhou y el aterrizaje y despegue del módulo lunar Lanyue. En mayo, el propio Isaacman pronosticó que los taikonautas volarán alrededor de la Luna en 2027, sin aterrizar.

¿Por qué la comparación soviética? Porque Moscú lo intentó y fracasó. Su cohete lunar N1, con 30 motores en la primera etapa, voló cuatro veces entre 1969 y 1972 y falló las cuatro. Ningún cosmonauta ha pisado nunca la Luna.

Los matices que conviene recordar

Los plazos, eso sí, conviene cogerlos con pinzas. El primer alunizaje de Artemis se anunció en 2019 para 2024 y no ha dejado de retrasarse. Starship, la nave de SpaceX que debe bajar a los astronautas, hizo el 25 de julio su decimotercer vuelo de prueba, todavía suborbital, prepara su primer intento orbital para finales de septiembre y aún no ha demostrado el repostaje en órbita que necesita para llegar a la Luna.

El dinero tampoco está garantizado. La propuesta de presupuesto para 2027 pide 18.800 millones de dólares (en euros, unos 16.400 millones), un 23% menos que en 2026, deja sin fondos la estación Gateway y recorta casi a la mitad la ciencia, algo que congresistas de ambos partidos ya han rechazado. Y sus críticos recuerdan que Isaacman voló las dos veces con la empresa de Elon Musk, que fabrica uno de los módulos de descenso.

Europa también corre esta carrera, aunque en el asiento de atrás. El módulo de servicio de Orion, que da propulsión, electricidad, agua y aire a la cápsula, lo fabrica Airbus en Bremen para la ESA, y el italiano Luca Parmitano pilotará Artemis III como primer astronauta europeo del programa. El español Pablo Álvarez, que aún espera su primera misión orbital, lo resumía en agosto. Europa debe decidir si quiere liderar o «seguir siendo pasajeros».

La próxima luna llena merece un segundo más de atención. Allí arriba hay una carrera con fecha, y esta vez no la corren solo dos banderas.

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