Elon Musk, CEO de Tesla (55 años): «Dentro de diez años, diría que habrá bastante más de 1.000 millones de robots humanoides»
Musk calcula que la IA sumará un 20% o 30% al PIB mundial y que los robots lo multiplicarán por diez; la IEA prevé que los centros de datos consuman 945 TWh en 2030.
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¿Cuántos robots con brazos y piernas trabajan hoy en el mundo? Muy pocos todavía, y casi todos en pruebas. En Fremont (California), donde Tesla montaba los Model S y X, ahora se instala la primera línea del robot Optimus, y su jefe admite que arrancará muy despacio. Sus previsiones a diez años, en cambio, no tienen nada de tímidas.
Elon Musk, de 55 años, consejero delegado de Tesla y SpaceX y fundador de xAI, intervino por videoconferencia el 1 de septiembre de 2026 en la reunión ministerial de innovación del G20, celebrada en Chapel Hill (Carolina del Norte). «Dentro de diez años, diría que habrá bastante más de 1.000 millones de robots humanoides», afirmó en una charla con Michael Kratsios, director de ciencia y tecnología de la Casa Blanca.
Qué dijo exactamente Musk
Su razonamiento es una cadena. La IA mejora el software, el software gobierna robots y, cuando haya suficientes, los robots fabricarán robots. «La productividad por robot será probablemente cinco veces la de un humano», calculó, así que esas máquinas producirían más que toda la humanidad junta. Él mismo lo presentó como una apuesta a la que pondría dinero.
¿Y la economía? La IA digital sumaría entre un 20% y un 30% al producto mundial, del orden de 20 a 30 billones de dólares al año (entre 17,4 y 26,1 billones de euros), y con robots de propósito general podría multiplicarse por diez o más. En doce o dieciocho meses, añadió, el software de IA jugará en la liga de Stockfish, el programa de ajedrez imbatible.
El cuello de botella es la electricidad
Lo que más le preocupa no son los chips, sino los enchufes. «Habrá un déficit de al menos 15 gigavatios de electricidad en 2027 para los chips de IA», advirtió, citando el consenso de los analistas. Son, más o menos, quince centrales nucleares grandes.
El desajuste es de velocidades. La fabricación de chips de IA crece entre un 40% y un 50% al año, explicó, mientras la electricidad disponible fuera de China solo aumenta entre un 10% y un 20%. China tiene energía de sobra, pero los vetos a la exportación le impiden usar los chips más avanzados. Musk, mientras tanto, quiere fabricar sus propios chips en la Terafab que proyecta en Texas.
Lo que dicen los datos
La Agencia Internacional de la Energía calcula que los centros de datos consumieron 415 teravatios hora en 2024, el 1,5% de la electricidad mundial, y que en 2030 rondarán los 945, más de lo que gasta Japón. Y avisa de que en torno al 20% de los proyectos previstos podrían retrasarse por falta de red.
Con los robots la brecha es mayor. La Federación Internacional de Robótica contabiliza 4,66 millones de robots industriales en funcionamiento en 2024 y 542.000 unidades nuevas ese año. La cifra de Musk multiplicaría ese parque por más de 200.
¿Dónde están hoy? Corea del Sur lidera con 1.220 robots por cada 10.000 empleados, Alemania tiene 449 y la media mundial es 132. España instaló 5.100 robots industriales en 2024, el tercer mercado de Europa. Morgan Stanley también habla de más de 1.000 millones de humanoides, pero para 2050, con una adopción lenta hasta mediados de la década de 2030.
Un historial de plazos que se estiran
Conviene mirar el calendario. Optimus se anunció en agosto de 2021 y en abril de 2025 Musk aseguró que ese mismo año habría miles de robots trabajando en las fábricas de Tesla. En julio de 2026, la compañía explicaba en su informe trimestral que todavía estaba instalando las primeras líneas en Fremont.
Musk ha bajado el tono a corto plazo. «La producción de Optimus será extremadamente lenta al principio, porque todo es nuevo. Esto no es como fabricar un coche», escribió en X el 1 de julio de 2026. Su plan sigue siendo vender el robot al público a finales de 2027, como dijo en Davos en enero.
En el mismo foro hubo matices. David Sacks, asesor de la Casa Blanca para la IA, sostuvo que los centros de datos bien planteados abaratan la luz, y Mark Zuckerberg reconoció que Meta no encuentra suficientes profesionales de oficios cualificados para levantar los suyos.
La carrera también pasa por Europa
Musk no corre solo. En Alemania, Neura Robotics maneja plazos igual de agresivos. En Barcelona, PAL Robotics construye desde 2004 humanoides de investigación como TALOS y el bípedo Kangaroo. Y dos jóvenes ingenieros españoles han enseñado a un robot a recoger fruta sin destrozarla.
Quizá los 1.000 millones lleguen tarde, como casi todos los plazos de Musk, o no lleguen nunca. Lo que ya tiene fecha, 2027, es la factura eléctrica.