La abuela de Lamine Yamal rompe su silencio sobre las raíces del jugador: «Este niño no es de Marruecos, nació y se educó aquí»
El joven delantero nació en Esplugues de Llobregat y creció en Rocafonda
Se ha convertido en uno de los jugadores más famosos de su generación
Después del Mundial, su popularidad ha alcanzado un nivel internacional
La historia de Lamine Yamal está estrechamente vinculada a Rocafonda, el barrio de Mataró en el que creció y que se ha convertido en una parte inseparable de su historia. Aunque nació en Esplugues de Llobregat, fue en este entorno donde pasó buena parte de su infancia y comenzó a desarrollar la carrera deportiva que le ha llevado hasta la élite del fútbol.
Sus raíces familiares son diversas. Su padre, Mounir Nasraoui, procede de Marruecos, mientras que su madre, Sheila Ebana, tiene sus orígenes en Guinea Ecuatorial. Una combinación que forma parte de la historia personal del jugador y que, con el paso del tiempo, ha alimentado numerosas conversaciones sobre identidad, nacionalidad y pertenencia.
En medio de este debate, la abuela paterna de Lamine, Fátima, ha adquirido un protagonismo especial. Su propia historia representa la de muchas familias que llegaron a España buscando una oportunidad y que tuvieron que empezar prácticamente desde cero.
Fátima llegó sola a España en los años noventa, cuando tenía alrededor de 40 años. Su objetivo era trabajar y conseguir que posteriormente su familia pudiera reunirse con ella. Para lograrlo tuvo que afrontar una etapa especialmente complicada, marcada por el esfuerzo y la incertidumbre.
El viaje de su abuela hasta Mataró
El propio Lamine Yamal ha hablado en distintas ocasiones del papel que desempeñó su abuela y de la admiración que siente por ella. En una entrevista recuperada ahora, el futbolista relató con especial emoción cómo comenzó aquella historia familiar.
«Mi padre llegó con tres años y mi madre también, igual, mi padre vino con su hermana», explicaba Lamine al recordar los primeros años de sus progenitores. Después se detenía en la figura de su abuela paterna.

«La primera en llegar fue mi abuela por parte de padre, que llegó sola en autobús», contaba el futbolista. Según su relato, Fátima salió de Marruecos y emprendió un largo recorrido hasta llegar a Cataluña, pasando por diferentes puntos del territorio español.
«Fue la primera en llegar y empezó a trabajar», recordaba el delantero. Y añadía un detalle que permite entender la magnitud del esfuerzo realizado por su abuela: «Trabajaba de mañana, de tarde, de noche».
El propósito era claro. Quería conseguir los recursos suficientes para que su hijo y su hermana pudieran abandonar Marruecos y comenzar una nueva vida junto a ella. Finalmente, cuando consiguió reunir el dinero necesario, pudo facilitar su llegada a España.
Rocafonda, un lugar clave
La historia de Fátima ayuda a comprender también la importancia que Rocafonda tiene para Lamine Yamal. El barrio de Mataró no solo aparece vinculado a su infancia, sino también a una parte esencial de su identidad.
El futbolista nunca ha ocultado sus raíces familiares ni el esfuerzo realizado por sus padres y abuelos. Al contrario, en sus declaraciones suele reivindicar el origen humilde de su familia y el camino que tuvieron que recorrer para conseguir salir adelante.
Ese pasado también explica, en buena medida, la naturalidad con la que Lamine habla de su decisión de jugar con España. Aunque en algún momento llegó a valorar la posibilidad de representar a Marruecos, su formación, su infancia y sus experiencias estuvieron ligadas a España.
La cuestión adquirió una dimensión mayor cuando desde el entorno del fútbol marroquí se cuestionó públicamente su elección. Una de las frases que más repercusión tuvo fue la pronunciada por un directivo de la Federación Marroquí: «No conocía a ningún español que se llame Yamal».
La respuesta del futbolista ha sido, en esencia, la de quien entiende su decisión como algo natural. Sus vínculos familiares con Marruecos forman parte de su historia, pero también lo hacen su nacimiento, su educación y los años que ha vivido en España.
Una abuela convertida en referente
Más allá del debate sobre la nacionalidad, la historia de Fátima representa para Lamine mucho más que sus orígenes familiares. Su abuela es un ejemplo de sacrificio y perseverancia que el futbolista ha reconocido públicamente.
El recorrido de aquella mujer que llegó sola, comenzó a trabajar y dedicó sus esfuerzos a que su familia pudiera reunirse con ella ha dejado una huella profunda en el jugador. Lamine ha explicado que buena parte de su manera de afrontar las dificultades procede precisamente de los valores que aprendió en su entorno familiar.
Por eso, cuando habla de sus raíces, el futbolista no se limita a mencionar un país o un lugar de nacimiento. Habla de personas, de sacrificios y de una historia familiar construida durante años.
La figura de su abuela ocupa así un lugar especial. Fátima tuvo que abrirse camino en un país desconocido y trabajar durante largas jornadas para conseguir sacar adelante a los suyos. Décadas después, su nieto se ha convertido en una de las grandes figuras del fútbol español.
La historia de Lamine Yamal, por tanto, no puede entenderse únicamente desde sus éxitos deportivos. Detrás del futbolista existe una familia marcada por la emigración, el trabajo y el deseo de construir una vida mejor. Y en el centro de ese relato aparece una mujer que llegó sola a España y que, con esfuerzo, consiguió convertirse en uno de los pilares de su familia.
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