Robert Redford

Scarlett Johansson recuerda a Robert Redford: «Antes de cada escena, me contaba la historia para ayudarme a encontrar mi lugar»

Scarlett Johanson, Robert Redford
(Foto: Adobe Stock)
Marta Morales

Antes de convertirse en una de las grandes estrellas de Hollywood, Scarlett Johansson tuvo la oportunidad de aprender de algunos de los nombres más respetados del cine. Uno de ellos fue Robert Redford, con quien trabajó cuando apenas era una adolescente en El hombre que susurraba a los caballos. Aquel rodaje no solo le permitió enfrentarse a un personaje especialmente exigente, sino que también dejó una huella profunda en su manera de entender la interpretación.

Johansson tenía alrededor de 13 años cuando se puso delante de las cámaras para interpretar a Grace MacLean, una joven que sufre un grave accidente mientras monta a caballo y queda marcada física y emocionalmente por sus consecuencias. Redford, además de protagonizar la película, se encargó de dirigirla. Para una actriz tan joven, encontrarse en medio de una producción de semejante magnitud podía resultar abrumador, pero el cineasta encontró una manera muy particular de acompañarla.

La propia Johansson ha explicado en más de una ocasión qué hacía Redford para ayudarla a meterse en la piel de su personaje. «Antes de cada escena, él me contaba la historia para ayudarme a encontrar mi lugar en la película», recordó la actriz. El director no se limitaba a darle una indicación concreta sobre cómo interpretar una secuencia, sino que se tomaba el tiempo necesario para explicarle qué había ocurrido antes, de dónde venía su personaje y qué estaba sintiendo en ese momento.

Era una forma de trabajar especialmente valiosa para una actriz tan joven, ya que le permitía comprender la escena dentro del conjunto de la historia y no únicamente como un momento aislado. Johansson ha destacado precisamente la paciencia de Redford y su capacidad para crear un espacio de confianza en mitad de un rodaje enorme.

Scarlett Johanson, Robert Redford
(Foto: Adobe Stock)

El hecho de que Redford también fuera actor facilitaba todavía más esa conexión. Johansson ha contado que ambos podían comunicarse desde un lenguaje común y que él sabía cómo transmitirle aquello que buscaba en su interpretación. En lugar de limitarse a dirigirla, Redford la acompañaba en el proceso de descubrir a su personaje.

Años después, Johansson continuó recordando aquella experiencia con especial cariño. En 2025 destacó que Redford se tomaba el tiempo necesario para ponerla en situación, algo especialmente significativo teniendo en cuenta que alrededor de ellos se desarrollaba una gran producción. Creó, según la actriz, un espacio íntimo dentro de un rodaje enorme y abrumador.

Aquella experiencia también terminó influyendo en Johansson cuando años después decidió ponerse detrás de las cámaras como directora. La lección que recibió de Redford iba más allá de una simple indicación interpretativa: un buen director también debe saber escuchar, explicar y crear las condiciones necesarias para que un actor pueda encontrar su lugar en la historia.

Y quizá por eso, tantos años después, Johansson sigue recordando aquel rodaje con tanta admiración. El hombre que susurraba a los caballos fue una película importante en sus primeros años, pero también representó una oportunidad para aprender de un cineasta que entendía que, a veces, unos minutos de conversación antes de una escena pueden cambiar por completo la forma en que un actor la afronta.