El rutómetro

Cómo ser campeón mundial

messi maradona
messi maradona

¿Puede una canción ayudar a ganar un Mundial de fútbol? La razón nos inclina a pensar que algo así no es más que una ensoñación. Sin embargo, si uno interpreta y conoce el componente cognitivo  que abarca el fútbol, termina concluyendo que la fuerza de una canción unificadora y la mística que es capaz de generar puede producir un efecto arrollador. Nada como la música para evocar sentimientos, emociones y unir a un colectivo  a fin de  conseguir un objetivo compartido.

Argentina está a las puertas de ganar su tercer Mundial. Todas las miradas se dirigen a Messi, pero todas las voces cantan al unísono la misma canción, cohesionando a una nación dividida, aunque unida hasta la enajenación con su selección.

Si uno escucha la canción «muchachos», coreada multitudinariamente en las gradas de Qatar o en las plazas, avenidas, cines, teatros, polideportivos de la Argentina o en el vestuario de su selección,  se rinde ante fuerza de un delirio fusionado que ha conseguido trasladar la convicción absoluta de que este mundial «será la tercera».

Y como siempre, la presencia de Diego Armando Maradona ―ahora desde el cielo con Don Diego y la Tota―, es indispensable para entender esa historia de amor irracional que representa lo que siente un argentino por la albiceleste.

La muerte de Maradona supuso el final del díscolo futbolista y el principio de la leyenda de carácter mitológico. Un mito  que no ha hecho más que empezar. Basta ver la cantidad de murales que se le han ido dedicando desde su fallecimiento, decorando con el rostro e imágenes icónicas del diez eterno, fachadas de edificios  y rincones por todo el país.

Hablamos de una peculiaridad propia del pueblo argentino, amante de suscitar fenómenos sobrehumanos. Evita, Gardel son precedentes que ilustran la reflexión. Ambos superados por la figura y el carisma del pibe de Villa Fiorito, del barrilete cósmico, del más humano de los dioses mundanos. El imán con el pueblo más llano,  y su genialidad en el campo de fútbol, le convierten en mucho más. Hace poco lo reconocía otro campeón del mundo que, por méritos futbolísticos argentinos, alguien neutral podría suponer que  rivalizaría en admiración con Maradona.

Mario Alberto Kempes, El Matador, al ser preguntado por la presencia de Diego en los cánticos de la afición argentina, no dudaba en afirmar que Maradona siempre será recordado. Siempre, reafirmó con admiración emocionada.

Valdano, compositor de frases capaces de glosar y convertir el fútbol en un endecasílabo, inventaba un nuevo verbo para ensalzar y explicar el cambio a mejor del líder indiscutible de la selección conocida como la Scaloneta. El ex futbolista campeón del mundo y ahora comentarista afirmó, para elevar todavía a Messi,  que este está «maradoneando» en este Mundial.

Nos encontramos, pues,  con la mística de una canción, unida a la competitividad de un combinado bien dirigido, equilibrado, agresivo,  con el aporte superior de Lionel Messi; desequilibrante y dotado de una velocidad en el juego imparable. Un todo que  ha llevado en volandas a una selección de jugadores, que en su mayoría podrían considerarse inferiores a los franceses, y, sin embargo,  con la ayuda de una  afición y una emoción desatada en locura o delirio, tiene visos de convertir a Argentina en el nuevo campeón mundial.

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