Animales domésticos

Manuel Balibrea, adiestrador canino: «Si tienes un pastor alemán de trabajo, su educación no es opcional, es esencial»

Un pastor alemán tumbado sobre la hierba. Foto: Magnific - @freepic.diller
Un pastor alemán tumbado sobre la hierba. Foto: Magnific - @freepic.diller
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El pastor alemán de línea de trabajo tiene una energía y un instinto muy distintos a los de la línea de belleza, según explica el entrenador canino Manuel Balibrea en su canal de YouTube Adiestramiento Canine-Service. Balibrea, quien es psicólogo coach y entrenador, sostiene que esta variedad de pastor alemán necesita canalizar su energía con una rutina de ejercicios diarios.

Un pastor alemán de trabajo no es mejor ni peor que uno de línea de belleza, pero sí requiere atenciones específicas. Sin esa guía, el perro puede desarrollar hábitos problemáticos, como vaciar cubos de basura o cavar en el jardín, según cuenta el entrenador en el mismo canal.

El instinto y la capacidad de trabajo del pastor alemán, según Manuel Balibrea

«Si tienes un pastor alemán de trabajo, su educación no es opcional, es esencial», sostiene Manuel Balibrea en su vídeo de YouTube. Para el entrenador, este perro es un animal seleccionado durante generaciones para pensar, actuar y trabajar con frecuencia, una selección que le da un instinto marcado y una notable orientación a la obediencia cuando recibe la guía adecuada.

Bien educado, este perro puede resolver problemas «como un auténtico Sherlock Holmes peludo», según Balibrea. En cambio, sin ese cauce para su energía, advierte, el animal puede inventar sus propias tareas y generar destrozos en casa.

La rutina diaria que recomienda Manuel Balibrea para el pastor alemán

El entrenador apunta que una rutina clara y predecible ayuda al perro a sentirse seguro. Por ejemplo, empezar el día con una salida al baño, sostiene, le da al animal una referencia inmediata sobre qué esperar y qué hacer después.

A esa primera salida le sigue una sesión breve de juego o entrenamiento, que aporta satisfacción y fortalece el vínculo con el dueño. Después llega el descanso, un punto que Balibrea considera clave, ya que un cachorro sobreestimulado se vuelve más ansioso con facilidad.

Más tarde en el día, el entrenador propone una nueva salida y una sesión de socialización, con personas, otros perros o entornos nuevos. Según explica, esta estructura no solo beneficia al perro, sino que también aporta calma y seguridad a la persona que lo cría.

El ejercicio de suelta y la ventana de socialización del pastor alemán

El comando de suelta, al que Balibrea llama «deja», es uno de los primeros que recomienda enseñar. Es clave para construir una relación de confianza, sobre todo en un perro de boca dura como el pastor alemán.

Para que este ejercicio funcione, el entrenador aconseja practicarlo cuanto antes y aprovechar la ventana de socialización, que sitúa entre los dos y los cinco meses de vida del cachorro. Se trata de una fase crítica, ya que lo que no se enseña en ese periodo resulta mucho más difícil de corregir después.

Juegos de motivación y atención para reforzar la obediencia

Balibrea recurre a pelotas con cuerda y mordedores como herramientas de motivación durante el adiestramiento. Con ellas trabaja también la atención del perro, un aspecto que considera básico para lograr que obedezca en cualquier situación o entorno con distracciones.

Otro recurso habitual es un juego de olfato con varios recipientes y premios escondidos. Según el entrenador, este ejercicio ejercita la mente del animal y sienta las bases de un comportamiento más tranquilo y equilibrado.

Los ejercicios de sentado y tumbado, planteados como un juego guiado con la pelota, y el trabajo del seguimiento con correa completan el método que Balibrea describe.

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