Caso Mónaco

El Rey presentó a Corinna al jefe del CNI en La Angorrilla como su ‘novia’

Corinna Sayn-Wittgenstein y el Rey Juan Carlos I.
Corinna Sayn-Wittgenstein y el Rey Juan Carlos I.
  • Manuel Cerdán y Borja Jiménez

Don Juan Carlos presentó a Corinna Sayn-Wittgenstein al general Félix Sanz Roldán en el chalé de La Angorrilla de El Pardo, un mes antes de la cacería de Botswana, cuando la princesa alemana residía allí por decisión del monarca. El encuentro se producía en la residencia de verano de Su Majestad (SM) desde hacía 30 años y que, en aquellas fechas, servía de morada provisional a Corinna cuando viajaba a Madrid.

Su Majestad organizó un almuerzo para presentar a su pareja sentimental al responsable de los servicios secretos. Aquel encuentro estaba enfocado para que el jefe del CNI se comprometiera a darle protección a su pareja. Por ello, el Rey no dudó en presentar a Corinna al general como “mi novia”. Era la misma expresión que Don Juan Carlos utilizaba para referirse a la mallorquina Marta Gayá en la cinta que reprodujo OKDIARIO en 2017. Entonces , se refería a la mallorquina, en inglés, como su “girlfriend”, su novia.

El monarca no se andaba con rodeos sobre su relación afectiva con la princesa porque sabía a quien podía confiar su vida privada. Con Sanz Roldán además del vínculo indisoluble de la milicia le unía la complicidad que siempre han mantenido los servicios de información desde el inicio de la Transición con La Zarzuela.

Aquella ficticia cordialidad del jefe del CNI en un encuentro, aparentemente amistoso, con la princesa alemana, a quien el Rey presentaba como su “novia”, se tradujo más tarde en una persecución obsesiva contra la ex pareja de Su Majestad.

Del primer encuentro en una casa con muros históricos como La Angorrilla, donde habían vivido durante un año el pintor Joaquín Sorolla y su familia mientras su hija María se curaba de la tuberculosis- se pasó a otra cita dos meses después en el centro de Londres, pero en medio de una atmósfera menos cordial. La caza del elefante en Botswana y sus consecuencias políticas, que habían hecho añicos todos los vínculos emocionales y sentimentales, ponía en marcha otra cacería.

Otra visita menos cordial

El segundo encuentro entre el general y la princesa se celebró, en junio de 2012, en una suite del hotel Connaught londinense, donde residía Corinna mientras realizaba unas obras en su domicilio en Eaton Square, en el barrio residencial de Belgravia. Y en esa reunión fue cuando se produjeron las presiones y amenazas, según confesaba la propia princesa alemana a José Villarejo y al ex presidente de Telefónica Juan Villalonga, en la cinta que el ex comisario de policía grabó y que OKDIARIO desveló hace unos meses.

El Rey presentó a Corinna al jefe del CNI en La Angorrilla como su ‘novia’
Hotel Connaught.

Félix Sanz Roldán confesó más tarde que acudió al encuentro de Londres, a petición del ex presidente Rajoy y con el conocimiento del Rey, porque las relaciones entre Corinna y SM “podían comprometer la seguridad nacional”, según publicó en El País Miguel González, un periodista oficialmente bien informado en los asuntos que afectan a los servicios secretos.

Sin embargo los papeles en poder de OKDIARIO demuestran ahora que los documentos a recuperar por los servicios secretos españoles se relacionaban más con las actividades privadas del Rey que con la Seguridad del Estado. El director del CNI llevó a cabo durante el segundo trimestre de 2012 un operativo de seguimiento de los movimientos de Corinna, en contra de la versión oficial que siempre ha mantenido el Centro Nacional de Inteligencia, con el único objetivo de retirar de la circulación documentos que afectaban al Rey emérito.

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