Grabaciones de Villarejo y del ex director de ‘Público’ desvelan la financiación chavista de Podemos

Villarejo
El ex comisario José Villarejo y el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Dos pendrives con la grabación subrepticia del encuentro entre José Villarejo y el ex director del diario podemita Público, Carlos Enrique Bayo, resultan ahora claves para esclarecer la financiación ilegal con petrodólares del régimen chavista de Podemos y de sus máximos dirigentes. La ventaja es que la Policía ya dispone de una de ellas.

Las grabaciones se realizaron en una comida que organizaron unos dirigentes de Izquierda Unida en septiembre de 2016 a petición de Marià de Delàs, el director editorial de Público, que se desplazó a Madrid desde Barcelona, donde trabaja como hombre de confianza de Jaume Roures, el propietario del periódico. El objetivo era llegar a un acuerdo con Villarejo para que éste retirara una serie de demandas judiciales contra el propio Bayo.

La reunión se desarrolló en un reservado del restaurante de un club privado de la plaza Santa Ana de Madrid y el introductor de embajadores fue el dirigente comunista Manuel González, a quien el ex comisario conocía como “El Lenin”, desde su etapa como sindicalista policial.

El mismo González fue la persona que había introducido en el círculo de Chaves a Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y otros dirigentes podemitas, relación que les proporcionó luego unos pingües beneficios.

Así mismo, González fue el intermediario de Podemos que le propuso a Villarejo recuperar de un país africano –posiblemente Angola–  una importante suma de dinero para repatriarla a España e ingresarla en la caja de la formación morada. Al menos eso es lo que el policía le cuenta al juez Manuel García Castellón en un escrito que presentó hace unos días en el juzgado de la Audiencia Nacional.

Se reconocen autores de la grabación

Si se conoce la existencia de las dos grabaciones es porque lo han reconocido sus autores. Villarejo afirma en su escrito judicial que, entre el material que se llevaron de su casa los agentes de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía en noviembre de 2017, existe suficiente documentación para demostrar sus encuentros con los emisarios de Podemos.

Y, entre los documentos incautados, los policías de la UAI disponen de la cinta del encuentro y de suficiente material probatorio para iniciar una investigación sobre la financiación de Podemos, al margen de la tarjeta del móvil de la asesora de Iglesias.

El comisario jefe de la UAI, Francisco Migueláñez, que desarrolló una excelente labor en su anterior destino de la Brigada Central de Estupefacientes, y el jefe del Grupo III de Asuntos Internos, responsable de las investigaciones de la Tándem,  tienen la oportunidad de demostrar que no se dejan influenciar por presiones políticas ni por los intereses espurios del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Y la segunda cinta con el registro de las conversaciones entre Villarejo y los emisarios de Podemos y del magnate de la comunicación Roures, está en poder de Público, como reconoció el entonces director Bayo Falcón.

La del diario de Roures llegó incluso a ser publicada, de manera sesgada por el periodista, eso sí ajustada a los intereses del medio y omitiendo las partes que se referían a la financiación de Podemos con los comentarios de los dos dirigentes de Izquierda Unida.

Dos dirigentes de IU, de mediadores

No era esa la primera vez en la que los reporteros de Público grababan un encuentro pactado como off the record –“a micrófono cerrado”,  que obliga al periodista a una reserva total de lo conversado– y más tarde reproducían su contenido sin el permiso del interlocutor.

Así también lo hizo Bayo, utilizando a Baltasar Garzón de anzuelo,  con el comisario Enrique García Castaño, a quien e costó después el cargo de jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO).

En la entrevista que OKDIARIO realizó en junio de 2017 a Villarejo, sin barreras ni cuestionarios previos, con dos cámaras de vídeo de testigo irrefutable, el comisario afirmaba: “Dos altos mandos de Izquierda Unida me pidieron que, para limar asperezas, el señor Roures quería mandarme desde Barcelona a una persona de su máxima confianza para tener una comida. Iba a ser a calzón quitado para hablar de todas las querellas y denuncias que yo les había presentado a ese medio”

Y más adelante señalaba: “Me dan plena garantía de que va a ser una comida en un reservado y no se va a grabar. En el último momento, me dicen si no me importa que esté Bayo. Entonces aparece Bayo acompañando al hombre de confianza. E incumple el trato y compromiso. Tuve la intuición porque el señor Bayo empezó a mover el teléfono para dirigirlo hacia mi, sobre todo cuando le dije que había participado en la detención de sus padres, como terroristas que habían participado con ETA, en el atentado de la calle Correo”.

Villarejo confesó entonces a los periodistas de OKDIARIO que, como sabía que Bayo lo estaba grabando, aprovechó la oportunidad para mandarle mensajes al director del CNI, Félix Sanz Roldán: “Estaba plenamente convencido de que Bayo le entregaría la cinta al Generalísimo”, manifestó.

Las relaciones de ‘Público’ con el CNI

El ex comisario, que acaba de jubilarse como policía en aquellas fechas, también le espetó a Bayo: “El director del CNI dice a la gente en privado que trabajáis para él. Además, alardea de que es imposible encontrar en la hemeroteca de Público una noticia negativa sobre el CNI. ¿Hacemos una apuesta? ¿Por qué no publicáis algo negativo sobre el CNI?”.

Villarejo y Bayo volvieron a reencontrarse un mes después en el mismo restaurante –un club con permiso para fumar– acompañados por los mismos dirigentes de Izquierda Unida. Desde Público insistían en que retirara las querellas y les concediera una entrevista. Para Roures entonces Villarejo sí tenía un valor periodístico, algo que ahora niega a otros medios y profesionales a los que acusa de “cloacas”.

Sorprende porque el único enfangado por el lodo de la corrupción es el propio presidente de Mediapro que ha tenido que abonar 20 millones de euros de multa a la Justicia de Nueva York por un caso de soborno a dirigentes de la FIFA. Antes su empresa tuvo que declararse culpable de dos delitos de fraude.

En aquel encuentro Villarejo comentó a Bayo que estaba interesado en que lo llevaran al Congreso a declarar en la Comisión de Investigación: “Los diputados comprenderán que tienen un problema, un cáncer en el Estado. En quién confían el dinero de los fondos reservados”.

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