Investigación

CASO MACEDONIA

Trapero habló 224 veces con el narco Carbajo en un año y dejó de hacerlo al pincharle el juez el móvil

Josep Lluís Trapero
Josep Lluís Trapero a su llegada a la Audiencia Nacional. (Foto: EFE)
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El actual mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, intercambió en menos de un año 224 llamadas telefónicas con el narcotraficante Manuel Gutiérrez Carbajo. Y a continuación, dejó de hacerlo de repente, cuando el juez Joaquín Aguirre ordenó a la Unidad Adscrita que dirigía el propio Trapero pinchar el teléfono del narcotraficante. Ni una sola llamada más. Silencio absoluto.

El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, lo explica con total claridad en un auto dictado el 27 de junio de 2013, en el que confirmó la imputación de seis Mossos que formaban parte de la Unidad dirigida por Trapero, tras comprobar que le habían engañado en la instrucción del caso Macedonia.

Cuatro años después, los seis agentes siguen imputados por estos hechos. El juez no llegó a actuar contra Trapero porque su inmediato subordinado, el subinspector Antoni Salleras, asumió en su declaración toda la responsabilidad por lo sucedido.

Tal como muestra el documento reproducido en esta página, el narco Carbajo intercambió en apenas 11 meses un total de 224 llamadas con el comisario de los Mossos encargado de investigarle, Josep Lluís Trapero: entre el 19 de agosto de 2009 y el 15 de julio de 2010. En este período, el narcotraficante llamó 144 veces a Trapero, y recibió otras 80 llamadas del jefe de los Mossos.

Trapero
El informe de Asuntos Internos detalla todas las comunicaciones del narco Carbajo con Trapero y otros Mossos de su equipo.

En cuanto al número 2 de la Unidad dirigida por Trapero, el subinspector Antoni Salleras, intercambió otras 144 llamadas con el narco en el mismo plazo. Otro de los agentes de la Unidad, también imputado, había intercambiado con el narcotraficante 785 llamadas en el mismo plazo.

Pero estas comunicaciones se interrumpieron de golpe en julio de 2010, justo después de que el juez Aguirre ordenara al equipo de Trapero pinchar el teléfono de su “amigo” Manuel Gutiérrez Carbajo.

En su auto dictado en junio de 2013, el juez Joaquín Aguirre considera muy “significativo” que durante “el año inmediatamente anterior a la fecha de intervención judicial del teléfono de Manuel Gutiérrez Carbajo, éste hubiera contactado telefónicamente con el comisario José Luis Trapero Álvarez unas aproximadas 300 ocasiones [son 224, según el informe de Asuntos Internos], con el subinspector de la Unidad Adscrita Antoni Salleras unas 150 veces y con el subinspector José R. unas 700 veces”.

Trapero
El juez Aguirre explica, en su auto de junio de 2013, que la Unidad dirigida por Trapero había estado en contacto permanente con el narcotraficante al que debían investigar.

Y a continuación añade el magistrado: “También es importante indicar que una vez intervenido el teléfono de Manuel Gutiérrez Carbajo, no se produjo ninguna llamada de las tres personas antes indicadas. Por tanto, el comisario y el subinspector citados [Josep Lluís Trapero y Antoni Salleras], los cuales estaban al frente de la Unidad Adscrita, estuvieron en continuo contacto con el jefe del grupo criminal que luego desarticuló este Juzgado gracias a las investigaciones realizadas por la División de Asuntos Internos de Mossos d’Esquadra“.

En el mismo auto, el juez Aguirre constata que la Unidad dirigida por Trapero le había estado engañando durante meses, al ocultarle las transcripciones de llamadas telefónicas que evidenciaban la relación del investigado Manuel Gutiérrez Carbajo con el narcotráfico.

“De las declaraciones indagatorias practicas a los Mossos imputados”, explica el magistrado, “se desprende que existían varias conversaciones que no fueron transcritas ni aportadas al Juzgado, en las que de un modo más bien claro se deducía que Marco Antoni Crespo, Manuel Barti y Manuel Gutiérrez Carbajo podían dedicarse al tráfico de estupefacientes, tal como se confirmó con posterioridad al detener a todos ellos y hallar en poder de la organización criminal varias clases de drogas en cantidad suficiente como para que se considere de notoria importancia”.

Engañaron al juez para proteger al narco

A juicio del magistrado, los miembros de la Unidad Adscrita que dirigía Trapero “debían saber que el grupo liderado por Manuel Gutiérrez Carbajo se dedicaba al tráfico de estupefacientes, y a pesar de saberlo, decidieron no comunicar a este Magistrado instructor sus sospechas, puesto que ni transcribieron las conversaciones ni aludieron en ningún oficio dirigido al Juzgado que sospecharan su posible dedicación al tráfico de estupefacientes”.

Como ha informado OKDIARIO, la investigación se inició en 2009, cuando la Guardia Civil detuvo en Barcelona a uno de los miembros de la banda de Carbajo, Juan Miguel Bono, cuando se disponía a recoger del maletero de un coche 29 “paquetes de cocaína” que, en realidad, contenían yeso. El juez Aguirre encargó la investigación a la Unidad Adscrita dirigida por Trapero, que se dedicó a desviar la atención para ocultar que Bono era un miembro de la banda de Carbajo.

Sólo comenzó a averiguarse la verdad cuando el magistrado pidió la intervención de la División de Asuntos Internos de los Mossos. Este grupo determinó en un informe que existía una “relación de amistad” entre el comisario Trapero y el narcotraficante al que debía investigar.

Como mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero está imputado ahora ante la Audiencia Nacional, por un delito de sedición. Según sostienen la Fiscalía y la Guardia Civil, Trapero utilizó al cuerpo de la Policía autonómica catalana para facilitar la celebración del referéndum ilegal de independencia del 1-O. Si finalmente es condenado por un delito de sedición, tendrá que afrontar una pena de entre 10 y 15 años de cárcel.

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