UNA DECISIÓN DE ÚLTIMA HORA Y DE COMPROMISO LIMITADO

España envía al rey emérito Juan Carlos a la firma del acuerdo entre Santos y las FARC en Colombia

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El Rey emérito Juan Carlos I junto al presidente argentino, Mauricio Macri. (AFP)
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Nadie quería tomar la decisión. La patata caliente de representar a España en la ceremonia de Cartagena de Indias el próximo lunes 26 de septiembre le ha sido entregada al rey emérito, Juan Carlos I. Será pues, el padre de Felipe VI, el históricamente mejor embajador de España y en la actualidad habitual enviado a actos solemnes en Latinoamérica, quien viaje a la bella e histórica ciudad colombiana. Pero es que la decisión se ha tomado –o al menos comunicado– tarde, a sólo cuatro días del evento… lo que en diplomacia se entiende como un leve desplante.

Si un país de Europa debía echar el resto por la ceremonia solemne de la firma del acuerdo entre Juan Manuel Santos y las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ése es España. PeroPor su especial relación con los países del cono sur y, sobre todo, por ser un territorio experto en luchar contra el terrorismo que trata de someter a un Estado durante décadas.

Pero si un partido político se ha imbricado con el de Álvaro Uribe, el abanderado del NO a esos acuerdos en Colombia, ése es el Partido Popular. Se apoyó su política de seguridad democrática durante su mandato (2002-2010), que coincidieron en esencia con el fin de ETA en España en la etapa de Zapatero. Por aquellos años, el PP ponía como ejemplo la firmeza del mandatario colombiano frente a la debilidad negociadora del presidente socialista español. Y de aquella etapa surgió una relación no sólo cercana en lo ideológico, sino fraternal en lo político.

Lo que ocurre es que toda esta negociación Santos-FARC se ha desarrollado en la etapa de Mariano Rajoy en el poder en España. Y eso significaba que, si como partido el PP debía estar al lado de su aliado, el Centro Democrático e Uribe; como Gobierno, Rajoy debía apoyar al de Santos en el duro camino hacia la pacificación de Colombia. Por solidaridad política y por intereses económicos de las empresas españolas en Colombia. ¿Cómo conjugar ambas posiciones?

De este modo, la decisión de apoyar la negociación abierta por Juan Manuel Santos nada más llegar al Palacio de Nariño, sede de la Presidencia colombiana –tal como desveló OKDIARIO publicando la carta secreta del presidente a sólo un mes de llegar al cargo–, era arriesgada.

Cualquier buen socio debe desear la resolución de un conflicto en un país hermano. Cualquier buen demócrata debe apoyar las decisiones de un gobierno legítimo para lograr ese objetivo. Pero cualquier buen político debe escuchar a su aliado en aquel país, Álvaro Uribe, y más si éste desconfía del gobernante y lo acusa de «traición».

Rajoy ha caminado sobre ese alambre, recibiendo y alentando a Uribe cuantas veces éste ha venido a España, y dejando al ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, las palabras de aliento al Gobierno de Santos en su negociación. La sede de estas conversaciones, La Habana, capital de la dictadura castrista, y que uno de los países garantes fuera Venezuela, cuyo Gobierno es de todo menos fiable, tampoco ayudaba a la diplomacia española del Gobierno popular. En todo caso, se ha hallado la solución.

El mismo día en que Argentina confirmaba la presencia de su presidente, Mauricio Macri, España anunciaba que Juan Carlos I, padre del Rey Felipe, viajará a Cartagena. Sobre la bocina y a última hora. No es un representante político, pero es una figura de altísimo prestigio. El equilibrio es el adecuado para no hacer un feo como Gobierno al Ejecutivo colombiano y para no traicionar como partido al socio uribista. En todo caso, como la Casa Real no puede hacer ningún acto sin el refrendo del Gobierno, el jefe de la diplomacia española en funciones, García-Margallo, acompañará al rey emérito en este viaje, ha precisado Exteriores en una escueta nota del Ministerio.

Otros representantes

Entretanto, ningún país europeo ha confirmado que vaya a enviar representante alguno. Sólo el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, ha confirmado el viaje y la alta responsable de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, irá en nombre de los países de la Unión.  El Gobierno colombiano ha invitado a numerosas personalidades extranjeras al acto de la firma del acuerdo de paz. Por el momento, entre aquellos que han confirmado asistencia figuran el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Los colombianos están llamados a pronunciarse el próximo 2 de octubre en plebiscito sobre el acuerdo de paz unos días después de que lo firmen las partes en Cartagena de Indias.

El Ejecutivo español respalda el acuerdo de paz y se ha comprometido a participar con 22 militares, policías y guardias civiles como observadores desarmados en la misión de Naciones Unidas que se encargará de vigilar el alto el fuego entre las partes una vez entre en vigor el acuerdo.

España también ha comprometido recientemente una nueva contribución de 450.000 euros para formar expertos en desminado dentro del Ejército colombiano, además de haber impulsado en el seno de la UE la constitución de un fondo fiduciario para ayudar a Colombia a financiar la etapa del posconflicto.

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