Crean la ‘Llamada de Christchurch’ para combatir el terrorismo y el extremismo en internet

Crean la ‘Llamada de Christchurch’ para combatir el terrorismo y el extremismo en internet
Nueva zelanda
  • Henar Hernández | atalayar.com

La implicación de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, en la lucha contra el terrorismo se volvió viral tras los atentados que asolaron al país oceánico el pasado 15 de marzo causando medio centenar de muertes. Ardern centró su estrategia en tres vertientes: en primer lugar, social, con un sinfín de muestras de cariño, empatía y entendimiento con la comunidad musulmana, incluso vistiéndose con velo en su visita a los supervivientes y a los familiares de las víctimas del atentado. En segundo lugar, su línea de actuación también fue de índole legislativa: el anuncio, el pasado 21 de marzo, una semana después del ataque islamófobo, de la prohibición de venta de las armas militares semiautomáticas y de los fusiles de asalto, unas medidas que fueron aprobadas por 119 votos a favor y únicamente uno en contra el pasado 10 de abril por el Parlamento neozelandés. En tercer lugar, y vinculado con lo anterior, la hoja de ruta marcada por Ardern se ha materializado este miércoles 15 de mayo en el Palacio del Elíseo en París, donde 80 dirigentes y CEOs de empresas vinculadas a la tecnología y diversos jefes de Estados han sido convocados, a petición de Ardern, a la denominada ‘Llamada de Christchurch’ (‘Christchurch Call’).

El objetivo de este encuentro, co-liderado por el presidente francés Emmanuel Macron, ha sido el de “eliminar el extremismo violento online”, como ha recogido un comunicado oficial del Gobierno de Nueva Zelanda. Para ello, tanto los dirigentes políticos como empresariales han adoptado “un plan de acción que compromete al gobierno y a las empresas de tecnología a una serie de medidas, incluido el desarrollo de herramientas para prevenir la carga de contenido terrorista y extremista violento; contrarrestar las raíces del extremismo violento; aumentar la transparencia en torno a la eliminación y detección de contenido, y revisar cómo los algoritmos de las empresas dirigen a los usuarios hacia contenido extremista violento”. Así, “por primera vez, los Gobiernos y las compañías tecnológicas han acordado un conjunto de compromisos y una colaboración continua para hacer que Internet sea más seguro”.

Entre las medidas concretas, la ‘Llamada de Christchurch’ plantea lo siguiente: esbozar y publicar las consecuencias de compartir contenido terrorista y extremista violento; describir políticas y establecer procedimientos para detectar y eliminar contenido terrorista y extremista violento; priorizar la moderación del contenido terrorista y extremista violento, sin embargo identificado; cierre de cuentas cuando corresponda; y proporcionar un proceso eficiente de quejas y apelaciones para aquellos que deseen impugnar la eliminación de su contenido o la decisión de rechazar la carga de su contenido. Del mismo modo, se buscará la implementación de informes públicos regulares y transparentes y la revisión del funcionamiento de los algoritmos que conducen a los usuarios a la visualización y compartición del contenido terrorista y extremista violento.

A la cumbre han asistido, además de Emmanuel Macron y Jacinda Ardern, la primera ministra británica, Theresa May, su homólogo canadiense, Justin Trudeau; su homóloga noruega, Erna Solberg; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; el presidente de Senegal, Macky Sall, el vicepresidente de Indonesia, Jusuf Kalla; y el rey de Jordania, Abdullah II, entre otras personalidades. Si bien no estuvieron presentes en el encuentro, otros países como Australia, Alemania, India, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos o Suecia también han adoptado la ‘Llamada de Christchurch’. Asimismo, España se ha sumado al compromiso.

Del mundo empresarial, ha destacado la presencia del CEO de Twitter, Jack Dorsey; del presidente de Samsung Electronics, Young Sohn; el presidente de Microsoft, Brad Smith; la CEO de IBM, Virginia Rometty; la presidenta de Google.org, Jacquelline Fuller; o el vicepresidente de Huawei, Ken Hu, compañía que afrontó ayer su veto oficial sobre operar en Estados Unidos. Otras plataformas como Amazon, Daily Motion o Facebook se han sumado a la adopción del plan estratégico impulsado por Ardern.

Cabe destacar que, en esta última red social, encabezada por Mark Zuckerberg, el terrorista responsable del atentado compartió en su perfil una retransmisión en directo de los primeros 17 minutos del ataque. El vídeo fue seguido en ‘streaming’ por 4.000 usuarios de Facebook antes de ser eliminado. Sin embargo, una información publicada en la CNN estadounidense alerta de que, siete semanas después de los ataques, el 2 de mayo de 2019, nueve copias del material audiovisual filmado por el atacante seguían circulando por las redes sociales Facebook e Instagram, esta última adquirida por la compañía de Zuckerberg en 2012 por 1.000 millones de dólares.

El papel de Estados Unidos

Funcionarios de la Casa Blanca comunicaron que Estados Unidos no adoptará el plan de acción por “preocupaciones sobre la libertad de expresión” y su supuesta entrada en conflicto con la Primera Enmienda estadounidense, que postula que “el Congreso no podrá hacer ninguna ley con respecto al establecimiento de la religión, ni prohibiendo la libre práctica de la misma; ni limitando la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la asamblea pacífica de las personas, ni de solicitar al gobierno una compensación de agravios”. Resulta paradójica la postura de Washington en este asunto, pues como expone The Washington Post, el presidente Donald Trump aseguró el pasado 19 de marzo, “que había que hacer algo al respecto” de las redes sociales y otros sitios web en línea, ya que, según el mandatario, estaban reprimiendo las voces, opiniones y mensajes conservadores. Así, Trump se ha expresado en repetidas ocasiones en su perfil de Twitter para condenar la “censura de la sombra” de los “prominentes republicanos” orquestada en esta red social; o para denunciar el “uso partidista” que ejercen contra sus intereses otras plataformas como Facebook o Google, como recoge The New York Times. Las acusaciones, que han sido rechazadas frontalmente por los equipos directivos de las redes sociales, se han materializado este miércoles, cuando la Casa Blanca publicaba en su cuenta oficial de Twitter la creación de una nueva plataforma en línea para que los usuarios denuncien situaciones en las que sospechen que hayan sido censurados o silenciados en Internet por motivos políticos.

Donald Trump, que parece buscar con esta iniciativa convertirse en el adalid de la libertad de expresión, califica constantemente a los medios estadounidenses como The Washington Post, The New York Times o la CNN de ‘fake news’.

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