El coronavirus golpea con dureza en Turquía

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Agentes de policía con mascarilla en Ankara, capital de Turquía. Foto: AFP
  • Raúl Redondo | Atalayar.com

Aumentan exponencialmente los datos de contagios por la COVID-19 en Turquía. El país euroasiático cambió la forma de contabilizar los casos y el número de afectados ha aumentado súbitamente, confirmándose los malos registros que vislumbraban diversos analistas. En el momento en el que Turquía cambió la forma de reportar las infecciones diarias por COVID-19, se confirmó lo que los grupos médicos y los partidos de la oposición sospechaban desde hace tiempo: que el país otomano afronta un gran auge de casos de infección que está poniendo en duda la resistencia del sistema sanitario.

El Gobierno dirigido por Recep Tayyip Erdogan decidió esta semana notificar todas las pruebas positivas de coronavirus, no solo la cantidad de pacientes que reciben tratamiento por síntomas, lo que elevó la cantidad de casos diarios a más de 30.000. Con los nuevos datos, el país pasó de ser uno de los países menos afectados de Europa a uno de los más golpeados por la pandemia.

Eso no sorprendió a la Asociación Médica Turca, que ha estado advirtiendo durante meses que las cifras anteriores del Ejecutivo ocultaban la gravedad de la propagación y que la falta de transparencia estaba contribuyendo al aumento de le extensión del virus. La entidad sostiene, sin embargo, que las cifras del Ministerio de Salud siguen siendo bajas en comparación con su estimación de al menos 50.000 nuevas infecciones por día.

Ningún país puede informar cifras exactas sobre la propagación de la enfermedad, ya que muchos casos asintomáticos pasan desapercibidos, pero la forma anterior de contar hizo que Turquía apareciera relativamente bien en las comparaciones internacionales, con nuevos casos diarios muy por debajo de los notificados por otras naciones de Europa.

Los centros hospitalarios turcos están saturados y el personal médico no puede abarcar todo. Mientras, aunque el ministro de Salud, Fahrettin Koca, ha fijado la tasa de ocupación de camas de cuidados intensivos en el 70%, Ebru Kiraner, que dirige la Asociación de Enfermeras de Cuidados Intensivos con sede en Estambul, dice que las camas de las unidades de cuidados intensivos en los hospitales de Estambul están casi llenas, y que los médicos se esfuerzan por encontrar espacio para pacientes críticos, como recogió la agencia AP.

El presidente Erdogan dijo, sin embargo, que «no había ningún problema» con respecto a la capacidad de los hospitales. Culpó del aumento de casos al hecho de que la población no siguió las normas sanitarias dictadas.

Por su parte, el alcalde de Estambul y líder opositor, Ekrem Imamoglu, dijo que 186 personas murieron de enfermedades infecciosas en la mayor ciudad turca el 22 de noviembre, un día en el que el Gobierno anunció solo 139 muertes por COVID-19 en todo el país. “Solo podemos vencer el brote mediante un proceso que sea transparente”, manifestó Imamoglu.

La semana pasada, Erdogan anunció una serie de restricciones en un intento por contener los contagios sin afectar la ya debilitada economía otomana. Los partidos de la oposición denunciaron estas medidas «a medias». Se introdujeron toques de queda por primera vez desde junio, pero el Ejecutivo los limitó a las noches de fin de semana; el Gobierno también cerró restaurantes y cafés, excepto los servicios de comida para llevar, y restringió el horario de apertura de centros comerciales, tiendas y peluquerías. Turquía esperaría, sin embargo, dos semanas para ver los resultados de los toques de queda de fin de semana y otras restricciones antes de considerar cierres más estrictos, según comunicó el Ministerio de Salud.

Aunque, según los medios locales, se espera que las autoridades impongan nuevas restricciones ya que las medidas que rigen desde la semana pasada no están surtiendo el efecto deseado para frenar la propagación del virus.

Mientras tanto, el país ha llegado a un acuerdo para recibir 50 millones de dosis de la vacuna desarrollada por la farmacéutica china SinoVac y espera comenzar a administrarla al personal médico y a los enfermos crónicos el próximo mes. También está en negociaciones para comprar la vacuna desarrollada por Pfizer en cooperación con la compañía farmacéutica BioNTech. Además, está previsto que una vacuna desarrollada por Turquía esté lista para su uso en abril y Erdogan dijo que también había hablado con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, sobre la posibilidad de adquirir una vacuna desarrollada por ese país.

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