Terror en ‘Batalla de restaurantes’ por lo visto en una cocina: «Había cultivos bacterianos»
Lluvia de críticas
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Batalla de restaurantes ha conseguido que la noche de los martes sea la favorita para los fans de Alberto Chicote y su Pesadilla en la cocina. Aunque el programa tiene cambios en su mecánica, ya que buscan al mejor restaurante de una zona en concreto, también hay hueco para descubrir los fallos de algunos de los locales. Después de tener que paralizar una comida en un local de Badajoz hace una semana, en su paso por Guadalajara ha habido momento para asustarse por la limpieza de unos de los competidores, que no pasaba los mínimos en el mundo de la hostelería.
La señalada ha sido la dueña de La Curva, un modesto bar restaurante que realiza cocina tradicional y para todos los públicos. La que impulsa este negocio es Mihaela, una mujer llegada desde Europa del este en el año 2001, debido a que en su país «no tenía ni para comer». En el mundo de la hostelería entró gracias a su trabajo como friegaplatos en un restaurante, momento en el que comenzó a ir aprendiendo y amando este mundo. Con su local ha conseguido el objetivo de tener una vida mejor y poder cuidar de su hijo.
Mientras ella se habría su corazón a Chicote, los dueños de los otros tres restaurantes participantes hacían una visita a su cocina, donde han dado su opinión sin ninguna piedad. Lo primero en los que se han fijado ha sido en las campanas extractoras, en las que han encontrado algo de grasa, aunque han tenido que esforzarse.
Lo que más les ha llamado la atención era el nivel de limpieza de las sartenes: «Están impolutas, no. Lo siguiente». Pero el resto de rincones tenían suciedad escondida, lo que ha provocado que el dueño del restaurante Avadar atacase: «Si esto está preparado para un programa, qué no habrá aquí un día normal».
Ser la última participante en ser sometida al juicio del resto de concursantes han jugado en contra de Mihaela, ya que todos iban con el cuchillo entre los dientes para intentar sacar todos los defectos posibles y bajar la nota. Pero, la peor de las sorpresas llegaba al abrir las neveras de la cocina.
«En la pared de la cámara hay cuatro elefantes, cinco leones, un señor de Albacete y una colonia de indios bailando en el Serengueti», así dejaba claro que lo que había visto no le gustaba. Ya sin sus rivales cerca, ante la cámara se despachaba: «Había cultivos bacterianos por absolutamente todos sitios. Eso era un despropósito total».
Darío, que había sufrido grandes críticas por su cocina demasiado moderna, seguía empeñado en lanzar cuchillos a su última rival de Batalla de restaurantes, por eso a la hora de pedir la comida, ha vuelto a la carga. «Me voy a pedir una ensalada mixta», algo que ha sorprendido a Chicote.
«En esa cocina no puedes pedir otra cosa que no sea una ensalada mixta. El nivel de salubridad, digamos que no era del todo correcto», todo un dardo para perjudicar a Mihaela y que justificar una baja puntuación.
La limpieza pasa factura en las votaciones de ‘Batalla de restaurantes’
Tras la comida, sus rivales decidieron darle una nota media de un 0,7 a la cocina, precisamente por la limpieza, mientras que su cordero sí que aprobaba con un cinco. En cambio, Alberto Chicote (que también tiene derecho a voto), ha sido más generoso con La Curva, dándole un cuatro a su cocina, por lo que los detalles que ha visto no son graves. El chef asegura que Mihaela «ha demostrado que puede con todo» y que tendrá que pulir algunos detalles para mejorar su servicio.