Los socialistas negocian con la CUP, Junts y ERC no mencionar a los diputados de Vox en el Parlament

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El líder de Vox, Santiago Abascal, durante una intervención en el Congreso de los Diputados. (Foto: Europa Press)

Los socialistas catalanes negocian un pacto con los separatistas y golpistas para aislar a Vox en el Parlament. Pero la obsesión, o quizás temor, de todos estos grupos hacia los hombres de Santiago Abascal e Ignacio Garriga ha llevado al PSC, Cup, ERC, Comunes (Podemos) y Junts a negociar un punto que roza la locura: «evitar las alusiones personales» a los de Vox. Actuar como si sus once diputados no existieran. No vaya a ser que les contesten.

Las negociaciones tras las elecciones catalanas se han lanzado. Unas se centran en favorecer la gobernabilidad y los cargos decisivos. Y otras en los siempre tradicionales ‘cinturones sanitarios’ ya famosos en el socialismo español. Y en esta ocasión, el PSC de Salvador Illa -el hombre que alardea de negociador y abierto al entendimiento- no podía faltar a la costumbre del partido de Pedro Sánchez en Cataluña y ha ofrecido a las fuerzas separatistas, golpistas y antisistema un acuerdo global para negociar todo entre ellos y actuar como si los once diputados de Vox nunca hubiesen entrado en el Parlament. Como si los 217.883 catalanes que han votado al partido de Abascal y Garriga se hubiesen evaporado.

El pacto ofrecido por los socialistas a algunos de los partidos que secundan a los CDR, reclaman la ruptura de la unidad de España, alardean de su rechazo a la Constitución o, incluso, mandan a sus juventudes -Arran- a quemar las calles, incluso el siguiente párrafo sobre el «desarrollo de los debates»: «Los grupos parlamentarios que suscriban esta estrategia harán siempre uso de la palabra en los debates abiertos a consecuencia de las iniciativas formuladas por la extrema derecha, a fin de fijar su propia posición respecto a las materias que estas iniciativas aborden».

El término «extrema derecha» es el que deciden los socialistas y sus socios -muchos de ellos patrocinadores del golpe separatista del 1-O- para Vox. Pero ese párrafo se acompaña de una explicación absolutamente reveladora: «Los diputados y las diputadas de los grupos parlamentarios que suscriban esta estrategia evitarán en lo posible las alusiones personales a los diputados y diputadas de la extrema derecha, en los debates, a fin de no ampliar el tiempo de intervención de lo dispuesto, gracias a un turno por alusiones».

Traducido: no mencionar a los de Vox, para que no puedan hablar más.
Se trata del más enloquecido de los puntos que negocia en estos momentos el partido de Salvador Illa y Pedro Sánchez en Cataluña con los mismos partidos a los que reprocha sus ataques a la Constitución, la unidad de España, la Corona, la seguridad en las calles, las agresiones a los Mossos, etc. Y lo negocia con un único fin: intentar cortar el avance de los de Santiago Abascal en Cataluña.

El resto del acuerdo, ya debatido entre las formaciones del hemiciclo catalán, no es menos demostrativo de la falta de asunción de los resultados electorales por buena partes de los partidos. Entre sus perlas figuran los siguientes puntos: en materia de «iniciativas parlamentarias», los «grupos parlamentarios que suscriban esta estrategia, ni tampoco ninguno de sus diputados, no firmará ninguna iniciativa conjuntamente con el grupo de la extrema derecha ni con ninguno de sus diputados».

Decir que no a lo que pida Vox

Traducido: si los de Vox piden, por ejemplo, dar ayudas al comercio o la restauración en Cataluña, el resto de partidos deberán decir que no porque lo han pedido los de Santiago Abascal, independientemente de la necesidad de la medida. El párrafo añade que «esto incluye iniciativas legislativas, propuestas de resolución, y las enmiendas o transacciones que se puedan derivar de estas, preguntas a responder por escrito, así como la solicitud de constitución de intergrupos, de comisiones de estudio, de seguimiento o de investigación, solicitudes de comparecencia, o las mociones de censura, sin perjuicio de la formulación de las posiciones propias de cada grupo parlamentario sobre cualquier asunto que estas iniciativas puedan abordar».  O lo que es lo mismo: toda actividad en el Parlament.

Declaraciones institucionales sin Vox

Otro de los puntos señala que «los grupos parlamentarios que suscriban esta estrategia no propondrán conjuntamente con el grupo de la extrema derecha la adopción de declaraciones institucionales ni declaraciones de la junta de portavoces, sin perjuicio de la formulación de las posiciones propias de cada grupo parlamentario sobre cualquier asunto que estas declaraciones puedan abordar». Vamos, que sólo les falta pedir que al cruzarse por los pasillos miran hacia otro lado.

En las votaciones la doctrina del pacto es la siguiente: «Tanto el Pleno, como en las comisiones, la posición de voto de los grupos parlamentarios que suscriban esta estrategia, respecto a las iniciativas que promueva la extrema derecha, sea en forma de iniciativas legislativas, mociones, propuestas de resolución, solicitudes de comparecencia, conclusiones de comisiones de estudio o de investigación, o mociones de censura, será fijada por cada grupo parlamentario en un examen caso a caso».

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