Sánchez ofrece a ERC entrar en el Poder Judicial a cambio de su respaldo a la investidura

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el momento del anuncio del preacuerdo de Gobierno @Getty
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el momento del anuncio del preacuerdo de Gobierno @Getty

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, está dispuesto a fuertes cesiones a cambio de lograr los apoyos necesarios para su investidura presidencial. De hecho, ya tiene el apoyo de Podemos y, casi seguro, de Más País, pero necesita pasar por el respaldo de los partidos separatistas y, con ese fin, quiere dar presencia a ERC y a PNV en el Poder Judicial. Ambos partidos, además, quieren poder sobre la capa judicial para poder decidir, por ejemplo, sobre la aplicación de las penas de los golpistas del 1-O, entre ellos el jefe de los republicanos Oriol Junqueras.

Sánchez quiere avanzar en el proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero de fraccionar el Poder Judicial para entregar a la Generalitat de Cataluña el control de los jueces de la región catalana. Como primer paso, el PSOE quiere que ERC entre cuanto antes en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

En la posición contraria, el PSOE se topará con los partidos de la oposición. Sin embargo, lo cierto es que será una batalla dura: el Senado puede decidir el relevo de los diez vocales que le corresponden en el CGPJ y la Cámara Alta, por su parte, se encuentra en estos momentos bajo mando de un más que posible pacto entre socialistas y separatistas. La entrada de ERC en el Poder Judicial, no sólo sería todo un gesto hacia los republicanos por parte del PSOE, sino que, además, permitiría ir trabajando en la dirección final que buscan republicanos y socialistas: la de fraccionar el Poder Judicial tal y como planteó en su momento la reforma estatutaria de Rodríguez Zapatero y frenó el Tribunal Constitucional.

Esa dirección pretende abordar una de las cesiones más ansiadas por los separatistas: la del control del CGPJ dentro de su territorio. Esta entrega exigiría una reforma de la legislación del Poder Judicial y debería sortear un grave problema: el hecho de que el fraccionamiento del Poder Judicial nacional ya ha sido rechazado por el Constitucional.

Y es, precisamente ahí, donde empezaría a jugar un papel importante la entrada de ERC, y de PNV, en el CGPJ porque este organismo tiene que informar sobre esa reforma y lo haría ya con la influencia de los separatistas. El PSOE ha ofrecido, además, a ERC y PNV una fórmula camuflada que permitiría avanzar por esta vía. Una fórmula que otorgaría, en primer lugar, influencia a estos partidos sobre los jueces de vigilancia penitenciaria –casualmente, los que deciden sobre la permanencia de los presos en las cárceles–.

El esquema base que se pretende tomar en esta negociación es el planteado ya entre el PNV y el PSOE en el marco del nuevo Estatuto Vasco. Allí los socialistas han comunicado ya su disposición a negociar la creación de un "Consejo de Justicia de Euskadi”, un camuflaje que permita empezar a arrebatar competencias únicas del CGPJ nacional.

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