El PNV aceptará los impuestazos de Sánchez a cambio de medidas separatistas

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El presidente del PNV, Andoni Ortuzar (Foto: Efe)

El PNV aceptará los impuestazos de Pedro Sánchez a cambio de cesiones separatistas. Las negociaciones han vuelto a copar todo el panorama político. Y el PNV ya se ha sumado: tras deslizar su oposición a las subidas fiscales planteadas por el presidente del Gobierno, ha decidido convertir su postura en más pragmática y aceptar una negociación de las subidas de impuestos siempre que, a cambio, Pedro Sánchez abra aún más la mano en las cesiones separatistas.

El partido de Urkullu ha puesto ya en la mesa de negociación su nuevo Estatuto. Y Pedro Sánchez, casualmente, acaba de anunciar su aceptación de un nuevo proceso estatutario en Cataluña. Los nacionalistas vascos no han dejado pasar por alto el anuncio y piensan aprovechar el ofrecimiento para recordar que tan necesarios son los votos en el Congreso de los separatistas catalanes como los suyos para poder sacar adelante las subidas de impuestos de más de 6.000 millones que busca el PSOE.

La clave de esta postura rebasa en la capacidad normativa propia de los vascos. La materia tributaria forma parte del concierto económico del que ellos y los navarros disfrutan y, por lo tanto, aunque el Gobierno eleve los impuestos de las empresas, ellos pueden aprobar una norma diferente que deje a sus empresas sin alzas fiscales. Lo mismo ocurre con el Impuesto de la Renta, con el de Sucesiones, Donaciones o Patrimonio, por ejemplo. Impuestos todos ellos donde casualmente se apoya buena parte del plan de subida de impuestos de Pedro Sánchez.

De estos modos, la subida para el resto de empresas, por poner otro ejemplo, lejos de perjudicar a corto plazo a los vascos, les supondría una atracción de sociedades hacia su territorio en caso de mantener una fiscalidad propia más rebajada.

A largo plazo, obviamente, un impacto económico negativo para esas rentas altas o empresas en todo el territorio español sería malo para todos, pero, hoy por hoy, el PNV piensa más en sus próximas elecciones que en esa situación futura.

El PNV piensa más en sus propias elecciones que en un futuro impacto económico para las rentas altas

Por eso, desde la formación nacionalista prefieren en estos momentos apretar las tuercas con el avance de sus reclamaciones separatistas. Y ahí pretenden reincorporar la reclamación de su nuevo Estatuto.

El preámbulo de ese nuevo Estatuto de Euskadi da una idea de la magnitud de la exigencia: plantea la existencia de "una Euskal Herria" con "identidad propia, asentada en siete territorios", ubicados en los Estados español y francés, en alusión a la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y país vasco francés. Además, pide que recoja una relación “bilateral” con el Estado, “de naturaleza confederal y “no subordinada”, y que la ciudadanía vasca tenga derecho a “decidir”.

El documento consta de nueve puntos, el primero de los cuales aborda “una definición de Euskal Herria” que, según la formación peneuvista, “es un pueblo con identidad propia, en el conjunto de los pueblos de Europa, depositario de un patrimonio lingüístico, cultural y jurídico-institucional propio, que ha pervivido a lo largo de la historia”.

Y, como plato fuerte reclama el reconocimiento de su ‘identidad nacional’. “El nuevo Estatus Político será la expresión jurídico-política de la voluntad democrática de un pueblo con identidad socio-cultural sostenida a lo largo de la historia, con rasgos políticos propios, de entre los que destaca su sentido altamente compartido de pertenencia a una misma comunidad política, a una misma nación”, manifiesta.

Motivos por los que afirma que “el pueblo vasco es nación porque cumple con todos los parámetros establecidos en el derecho comparado y porque, además, así lo reconoce e identifica una mayoría de su ciudadanía”.

Por último, el PNV señala que “el pueblo vasco siente ahora la necesidad de profundizar en la actualización de sus Derechos Históricos” y que “se trata, por tanto, de reconocer el derecho y la capacidad de los vascos a expresar y ejercer su voluntad colectiva de cara a la consecución de fórmulas de convivencia acordadas voluntariamente y de establecer mecanismos que garanticen que los compromisos alcanzados serán respetados”.

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