El PDeCAT quiere que Puigdemont vuelva 2 días antes del 21-D para forzar su detención con fines electorales

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El ex presidente catalán Carles Puigdemont, en Bélgica.

El PDeCAT quiere convencer a Carles Puigdemont para que aparezca en el tramo final de la campaña electoral catalana en esta comunidad autónoma y fuerce su detención. La idea pasa por sacarlo de Bélgica sin informar al juez y llegar a Barcelona a falta de dos o tres días para la votación. Desde el PDeCAT consideran que el efecto visual y mediático rompería por completo la campaña.

Y es que las autoridades españolas se encontrarían ante la siguiente tesitura: si se le detiene, la imagen del “Estado opresor” vuelve a refrescarse en los votantes separatistas con toda su fuerza, según los ideólogos del partido de Puigdemont. Y si no se le detiene, el votante constitucionalista se ve debilitado por la sensación de desamparo del Gobierno y, en especial, el votante del PP, una situación que podría presionar especialmente al Gobierno de Mariano Rajoy.

La escenografía está diseñada. Y pasa por aprovechar las leves medidas cautelares que decretó la Justicia belga para el ex presidente de la Generalitat y prófugo, Carles Puigdemont. Y es que el magistrado les ha impuesto, únicamente, la obligación de no abandonar Bélgica sin el permiso del juez, la exigencia de asistir en persona a todas las audiencias judiciales, el deber de cumplir con todas las citaciones que practiquen los Juzgados o la Policía y el de aportar una dirección donde se les puedan comunicar las citaciones. Pero, como se puede comprobar, ninguna de ellas evitaría en realidad el riesgo de que Carles Puigdemont se monte en un coche y recorra el tránsito hasta Cataluña por carretera.

Los impulsores de esta idea argumentan un segundo factor que han explicado internamente. Y es que, aunque es cierto que la prensa oficial en Cataluña ha manipulado la renuncia teórica al golpismo de Forcadell y otros ex miembros de la Mesa del Parlamento y ex consejeros gracias a la que han conseguido su salida de la cárcel, lo cierto es que, de una u otra forma, hay un sentimiento de que muchos de los protagonistas del 1-O se han acobardado en cuanto han pisado la prisión. Un factor que puede debilitar el relato pretendidamente épico que quieren vender los separatistas en campaña. Frente a todo ello, la aparición de Puigdemont o su detención en los momentos finales, supondría un giro radical de los acontecimientos que volvería a atraer las miradas sobre el expresident.

Con ese efecto, los separatistas pretenden conseguir la movilización de voto necesaria para que la suma de ERC y Junts Per Catalunya (la marca con la que PDeCAT concurre a estas elecciones) consiga vencer o, por lo menos, quedar a la distancia suficiente de la mayoría absoluta como para negociar con fuerza los apoyos necesarios.

El único punto a solventar de esta estrategia es el factor personal. Porque Puigdemont debería estar dispuesto a entrar en la cárcel. Y es que la Fiscalía General del Estado ya ha dejado claro que si Puigdemont vuelve, lo hace para ir directamente a la prisión preventiva y por muchos motivos: el primero y evidente, su carácter de prófugo de la Justicia, factor que avala sobradamente el riesgo de fuga. El segundo, su afán de reiteración delictiva. Y es que una vuelta en estas características difícilmente podría desligarse de su deseo de reavivar y repetir el golpe de Estado. Y cualquiera de los dos argumentos tienen el peso suficiente como para que su nuevo hogar fuese la prisión durante un buen tiempo.

En esa tesitura es el propio Puigdemont el que tiene que estar dispuesto a realizar ese gesto y, en consecuencia, pasar a estar en prisión al igual que su compañero Oriol Junqueras. La operación de retorno de Puigdemont no agradaría al Gobierno, porque su estrategia pasa por no dar motivos para movilizar a los separatistas, algo que la escenografía descrita podría quebrar.

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