Merkel a Rajoy tras la fuga de Puigdemont: “Si pisa suelo alemán, os lo entregaremos, no lo dudes”

Merkel-Rajoy
Merkel y Rajoy en una imagen de 2017 (Foto: AFP).

Angela Merkel aseguró a Mariano Rajoy tras la fuga de Carles Puigdemont que “si pisa Alemania, lo detendremos y os lo entregaremos”. Se trató de un compromiso al más alto nivel. Un compromiso propio de dos países que han estrechado su relaciones europeas en el ámbito económico y en el de la seguridad hasta convertirse en grandes aliados comunitarios y comprometidos ambos en el mantenimiento del espacio europeo.

Alemania dejó claro al Gobierno de Rajoy que ellos no actuarían como Bélgica. Que, al revés del trato dado a España por el país donde ha estado cobijado Puigdemont desde el pasado 30 de octubre, Alemania agilizaría todos los trámites e intentaría entregar lo antes posible al golpista para que llegase de forma ágil a la Justicia española.

La postura de Alemania se plasmó en los primeros días de la fuga de Puigdemont, cuando aún no se sabía cuál podía ser su recorrido posterior. El ex president no tenía un conocimiento pleno de esta realidad, pero, de todos modos, prefirió deambular por los países en los que sabía que el respeto a la Euroorden y a los principios de lealtad entre Estados miembros son menores.

El descuido del ex president fue, simplemente, atravesar Alemania. El resto se encargó de hacerlo el sistema de seguimiento del CNI instalado con pleno disimulo en el coche de Puigdemont: una baliza que detectó su paso por Alemania y permitió al servicio de inteligencia español alertar a la policía germana para que cumpliesen con su promesa -tal y como ya ha avanzado OKDIARIO-.

Francia y Alemania son los dos Estados miembros más importantes de la UE en estos momentos. Y los dos que alcanzaron este compromiso de forma más firme con España. Porque Francia, al igual que Alemania, también se comprometió a dar todas las facilidades a las autoridades españolas para poner a su disposición a Puigdemont en caso de que entrase en territorio galo.

De hecho, hubo un acto anunciado con la posible presencia de Puigdemont en Montpellier (Francia) a las pocas semanas del inicio de su fuga. El acto, además, se convirtió en la cita de ANC y Òmnium para plantear una marcha de los independentistas desde la ciudad francesa hasta Barcelona. A pie. Escoltando a Puigdemont para que pudiese dar un mitin en la capital catalana.

España temió que -independientemente de la marcha- el acto en Montpellier podía formar parte de una campaña para relanzar el voto de JxCat de cara a las elecciones catalanas del 21-D. Y la respuesta francesa fue inmediata: las autoridades galas se comprometieron a tramitar con total urgencia la detención y puesta a disposición de España de Puigdemont.
La actitud gala se confirmó días después. Cuando el Ministerio del Interior temió un intento de entrar en Cataluña y escapar rápidamente con el único objetivo de dar un único mitin de cierre de campaña. Francia de nuevo volvió a ratificar su compromiso contra el golpista.

Idéntico ha sido el caso de Alemania, un país en el que ha sobrado tiempo en un paso transitorio para que hiciera justo lo contrario que Bélgica: colaborar con el cumplimiento de la Justicia.

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