Eurovisión 2026 | Exclusiva de OKDIARIO desde Jerusalén

El israelí Noam Bettan tras quedar segundo en Eurovisión: «Para España, muchas gracias por el apoyo»

El artista israelí agradece en una entrevista a OKDIARIO el apoyo recibido desde España a pesar del boicot de la TVE de Sánchez

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La música terminó, pero el mensaje quedó flotando en el aire de Jerusalén. Recién llegado de Viena, el representante israelí en Eurovisión 2026, Noam Bettan, fue recibido este lunes por el presidente de Israel, Isaac Herzog, en la Residencia Presidencial de Jerusalén. Allí, entre sonrisas, aplausos y emoción genuina, Israel celebró algo más profundo que un segundo lugar: celebró haber logrado atravesar el ruido político de Europa con música, sensibilidad y una identidad imposible de borrar. Durante una entrevista en exclusiva concedida a OKDIARIO, organizada por Media Press Metta, en presencia del presidente de Israel, el artista israelí Noam Bettan, tras quedar segundo en Eurovisión, ha destacado: «Para España, muchas gracias por el apoyo», en referencia, sin mencionarla de forma directa, al éxito de audiencia que tuvo la retransmisión en YouTube en España a pesar del boicot de la TVE de Sánchez.

Vestido de manera casual, relajado y aún con la energía intacta de Viena, Noam apareció acompañado por las bailarinas y el equipo israelí de Eurovisión. La orquesta presidencial lo recibió interpretando Michelle, la canción que terminó convirtiéndose mucho más que en una balada: casi en un fenómeno emocional y cultural.

A sus 28 años, originario de Ra’anana, Noam Bettan logró en el escenario una interpretación impecable, elegante y profundamente emocional. Su herencia francesa forma parte natural de su identidad, y quizá por eso Michelle conecta con tantas capas simbólicas al mismo tiempo: amor, nostalgia, pertenencia, decepción y deseo de reconciliación.

PREGUNTA. – ¿Qué mensaje le manda al público de España?

RESPUESTA. – Así que, a todo el público español, muchísimas gracias por sus votos, su apoyo y el cariño que he recibido. Los quiero. Muchísimas gracias,

P. –  ¿Le gustaría venir a España?

R. – Sí, nos vemos en los conciertos, si Dios quiere.

P. – ¿Quién es Michelle, protagonista de la canción cuyo título lleva el mismo nombre? ¿Es Europa, tal vez?

R. – Michelle no es Europa, es una historia de amor, una relación. Ahora mismo, trata sobre una relación algo tóxica entre amantes, y Michelle es un nombre en clave para un amor un poco tóxico.

P. – ¿Qué mensaje tiene?

R. – En definitiva, el mensaje de Michelle es elegirse a uno mismo, ponerse a uno mismo primero. Una historia de amor, sí. Y también, para responder a tu pregunta, Michelle, esa es la belleza de la música.

P. – ¿Tiene mensajes diferentes?

R. – Cada uno puede tomarla y relacionarla con su propia historia. Así que, quien logre conectar esta canción con su historia y darle un nuevo significado, eso es genial, y eso es todo. ¿Sabes algunas palabras en español? Te amo, mi amor. Te amo, mi amor.

Al preguntar, Noam sonrió. Diplomático, cuidadoso y consciente del terreno sensible que pisa un artista israelí hoy en Europa, respondió que Michelle «es una historia de amor». Y probablemente tenía razón. Porque Michelle no puede entrar en política.

Pero quienes observamos el fenómeno desde fuera del escenario entendemos algo más profundo: Michelle es Europa.

Es la compleja relación entre Israel y un continente al que los judíos amaron profundamente. La Europa de la cultura, de la Ilustración, de las grandes ideas y también de las grandes heridas. La Europa que dio al mundo ciencia, filosofía y arte… pero también pogromos, exclusión y Auschwitz.

Por eso la canción duele.

Porque Europa sigue apareciendo para muchos israelíes como «la reina de los problemas», la «estrella sin gloria», Kochevet bli Tehilah. Un espacio que continúa fallándole al pueblo judío bajo nuevas formas: boicots, dobles estándares, demonización y una hostilidad obsesiva hacia el Estado judío en sectores políticos, culturales y universitarios.

Y sin embargo, allí estaba Israel cantándole otra vez a Europa.

Con amor.

Con drama.

Con pasión.

La España del gobierno de Pedro Sánchez intentó marcar distancia política de Israel con acusaciones extremistas en medio del clima europeo. Pero la España de la gente pareció contar otra historia. Miles de españoles atravesaron las barreras del discurso político y mediático para escuchar Michelle, emocionarse con ella y demostrar que la música todavía puede romper fronteras ideológicas.

Porque ni el antisemitismo ni los intentos de aislamiento lograron impedir que un «Am Israel Jai»que el pueblo de Israel viva»), resonara nuevamente en el continente de las doce estrellas doradas sobre fondo azul.

En ese contexto, el rol del presidente Isaac Herzog volvió a reflejar una de las facetas más visibles de su liderazgo: cercanía, conciliación y capacidad de unir sensibilidades distintas en momentos complejos. Herzog disfrutó junto a Noam, rió con el equipo, habló del orgullo israelí y celebró que, incluso en tiempos marcados por tensiones y antisemitismo creciente, Israel siga llevando a Europa aquello que mejor sabe ofrecer: vida, arte, emoción y humanidad.

Porque al final, quizá Michelle nunca fue solamente una canción.

Quizá fue la manera más elegante en que Israel volvió a decirle a Europa:

«Pese a todo… todavía te amo». 

(*) Nicole Mischel Morely es periodista sefardí israelí. 

 

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