La Guardia Civil pide 10 agentes más para cumplir la exigencia de seguridad en el casoplón de Iglesias

La Benemérita cuenta en esa ubicación y en estos momentos con un boquete de nada menos que siete bajas, especialmente porque muy pocos agentes quieren mantenerse en ese destino u optar a esas plazas

El culebrón de la seguridad del casoplón de Pablo Iglesias no acaba. La Guardia Civil, responsable de la seguridad del líder de Podemos, ha trasladado su queja por la falta de personal para poder cubrir tal y cómo se les exige, la seguridad que reclama el candidato morado a la Presidencia del Gobierno.

La Benemérita cuenta en esa ubicación y en estos momentos con un boquete de nada menos que siete bajas, especialmente porque muy pocos agentes quieren mantenerse en ese destino u optar a esas plazas. Pero, las fuertes exigencias de seguridad del político hacen que, para cubrir los cinco turnos necesarios, la Benemérita necesite, además, otras tres plazas adicionales. Y todo ello en un cuartel que no tiene capacidad para albergar esa dotación.

Interior decidió cubrir al menos las siete vacantes. Pero lo hizo sin dotar plazas nuevas: quitando recursos de otros destinos, algo que fue publicado por OKDIARIO y que provocó el enfado interno del Cuerpo. El parcheo, además, se pretendía realizar dando prioridad a este boquete frente a otros que tiene el Cuerpo: otros prioritarios para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Interior, en ese momento y tras la publicación de la noticia, tomó la decisión de paralizar esa orden de refuerzo con siete guardias civiles de la seguridad de Galapagar, ciudad de la sierra de Madrid en el que se encuentra el casoplón de Pablo Iglesias.

Pero la decisión de paralizar este destino -adelantada también por este diario- ha vuelto a dejar el punto de partida al puesto de Galapagar.
El Boletín de la Guardia Civil del pasado 2 de abril publicó el intento de parche de las plazas con agentes destinados de otras ubicaciones: un plan de cobertura urgente de siete plazas vacantes en Galapagar. Y no sólo eso. El puesto desde el que se nutren las situaciones de emergencia de Galapagar es Villalba donde, casualmente, también se dotaban plazas.

En concreto 11 vacantes, también de urgencia, un refuerzo de protección del que se habría beneficiado la localidad en la que se ubica el chalé de Iglesias, tal y como rebelaba el documento publicado por este diario. El escándalo hizo que, con la misma celeridad que se hizo la convocatoria, se frenara. Y es que se trataba literalmente de vestir a un santo desvistiendo a otro.

Toda esta secuencia ha dejado un mal sabor de boca en la Guardia Civil, que ve con preocupación como el Ministerio no quiere dotar plazas nuevas y que ellos están sobrepasados para cubrir la seguridad que reclama Iglesias. Lo cierto es que las plazas de la Guardia Civil en Galapagar están teniendo una rotación llamativa. La seguridad estática presente en el chalé de Iglesias incluye un nutrido grupo de agentes en turnos de ocho horas.

Agentes que dejan de prestar servicio en la localidad, donde han aumentado los robos y la inseguridad ciudadana. Y la realidad es que el montaje de seguridad diseñado por el Ministerio del Interior frente al casoplón de Pablo Iglesias e Irene Montero no es, ni mucho menos, el destino que más estimule a los guardias civiles.

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