El Gobierno de Rajoy destruyó todos los documentos del 1-O que había en Moncloa

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez

El Gobierno de Pedro Sánchez no ha podido confirmar ninguna de las comunicaciones y testimonios que están siendo aportados estos días en el juicio del 1-O.  Los equipos del PSOE descubrieron a su llegada a La Moncloa que los ordenadores habían sido borrados y todos los documentos referentes al 1-O habían sido triturados por completo por orden de los equipos salientes del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La información, confirmada a OKDIARIO por testigos presenciales, añade que no se trató de un eliminado selectivo de los documentos relativos a los contactos de Moncloa con los separatistas, pero que los referentes a los momentos de las negociaciones previas con los golpistas y los que podrían haber detallado las decisiones policiales o políticas adoptadas en el momento del referéndum ilegal forman parte de los archivos más significativos y delicados que fueron eliminados.

Pedro Sánchez quiso saber el resultado de los movimientos desarrollados antes, durante y después el golpe separatista del 1-O. Su plan era, desde el primer momento, continuar con las negociaciones, aunque ya se hubiese desarrollado el referéndum del 1-O. Y aunque hubiese entrado un 155 y toda una larga lista de actuaciones judiciales contra los responsables de la vulneración constitucional. Pero lo cierto es que cuando llegaron sus equipos para intentar comprobar la documentación a disposición de Presidencia descubrieron que no quedaba nada.

De hecho, las personas encargadas de la eliminación de documentos y borrado de archivos informáticos llevaban entrando en Moncloa desde el miércoles. Y ello a pesar de que la opinión pública estuvo en vilo hasta el jueves por la tarde, a la espera de una posible dimisión de Mariano Rajoy que abriese la puerta a una convocatoria de elecciones o a un pacto con el PNV que evitase el paso a un Gobierno socialista con el apoyo de separatistas, proetarras y podemitas.

Los equipos de eliminación de documentos llegaron el mismo miércoles. Y, por supuesto, hubo sorpresa entre el personal porque supuestamente la moción de censura no estaba decidida”, relata uno de los presentes en aquellos momentos. La moción se decantó el jueves 31 de mayo. Y la votación definitiva, descontado ya el resultado el día previo, se produjo el 1 de junio.

El final de la historia es de sobra conocido: Rajoy salía del Gobierno pese a ser la fuerza parlamentaria más votada por los españoles (137 escaños) y Pedro Sánchez era elegido presidente con el apoyo de sus 84 diputados, los de Podemos, ERC, PDECat, PNV, Compromís, EH Bildu y Nueva Canaria.
El rumbo político de España cambiaba. Y lo hacía para propiciar un acercamiento obvio hacia las políticas separatistas. Porque los apoyos parlamentarios no saldrían gratis.

‘Operación Diálogo’

Pero ninguno de los cargos de Sánchez ha podido saber con exactitud el resultado de la ‘Operación Diálogo’ comandada por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. O la evolución de las conversaciones mantenidas con miembros de ERC. O si Moncloa tuvo informes o documentación relativa a seguimientos del CNI a los grupos radicales encargados de agitar las calles durante los días del referéndum ilegal. O si se dio alguna explicación oficial sobre el hecho de que las urnas no fuesen encontradas -al menos oficialmente- a tiempo para abortar la votación inconstitucional. O sobre cómo se produjo la fuga de Puigdemont. Al menos, no han podido saberlo los equipos del PSOE por los documentos de La Moncloa, porque lo cierto es que ni los archivos informáticos ni los soportes en formato papel sobrevivieron al cambio de Gobierno.

“Todo vacío de documentación. Así estaba en pleno traspaso de poderes”, añade otra fuente consultada que pudo comprobar el resultado tras la llegada de los socialistas al poder.

Hoy, poco a poco, se van descubriendo fragmentos como los desvelados por el que fuera secretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto. Fragmentos en los que se ha reconocido que se intentó llegar a un pacto para que la votación se hiciera en “las plazas”. Para que se los separatistas rebajasen la oficialidad de sus actos -y, por lo tanto, la gravedad de su golpe de Estado- y, de ese modo, el Gobierno de Rajoy no se viese en la tesitura de tener que aplicar un 155 y de asumir el procesamiento judicial de todos los culpables del golpe. Aunque nada de ello se pueda comprobar ya en los documentos y archivos informáticos de Moncloa, básicamente, porque ya no existen.

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