Acercamientos de etarras

El Gobierno acerca a la etarra que ayudó a matar al socialista Lluch en el 20 aniversario de su asesinato

etarras
El socialista Ernest Lluch y la etarra que ayudó a asesinarle, ahora en semilibertad.
Pelayo Barro

El Ministerio del Interior ha ejecutado esta semana el traslado de la etarra Lierni Armendariz, condenada por su participación en el asesinato del socialista Ernest Lluch, el que fuera ministro de Sanidad durante el primer Gobierno de Felipe González. El acercamiento, de la prisión de Pontevedra a la de Cantabria, coincide en el tiempo con el 20 aniversario del asesinato de Lluch, en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, evitó utilizar la palabra «ETA» en sus condolencias. Según el líder socialista, a Lluch lo mató, genéricamente, «el terrorismo». Su acercamiento se produce en plena negociación con EH Bildu por los Presupuestos y junto a los traslados de Kantauri, jefe de ETA que ordenó matar al socialista Fernando Múgica, y al de uno de los asesinos del también concejal del PSE, Isaías Carrasco.

La Secretaría de Estado de Instituciones Penitenciarias ha ejecutado esta misma semana el traslado de Armendariz desde la prisión de La Lama (Pontevedra) a la de El Dueso (Santoña, Cantabria). Antes estaba a 740 kilómetros de distancia a su pueblo natal y ahora duerme a apenas 170 kilómetros. A 570 kilómetros menos de distancia.

Era uno de los traslados que se había enquistado en el tiempo, ya que Instituciones Penitenciarias ya contaba con el movimiento desde el pasado mes de septiembre, tal y como se le había comunicado a Armendariz. Pero ha sido esta semana cuando, finalmente, se ha producido. La elección del momento es sorprendente: en plenos pactos con EH Bildu para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado y, sobre todo, coincidiendo con el 20 aniversario de uno de los asesinatos en los que participó la etarra directamente, el del socialista Ernest Lluch.

Armendariz cumple condena por haber jugado un papel clave en el atentado que quitó la vida al que durante décadas ha sido un símbolo de la lucha pasada del socialismo contra ETA. El martes 21 de noviembre de 2000, a las nueve de la noche, Lluch volvía a su domicilio particular tras otro día de trabajo como profesor universitario de Historia de las Doctrinas Económicas, una docencia a la que había vuelto tras retirarse de la política. Introdujo su vehículo en el aparcamiento, pensando que estaba sólo allí dentro. Pero no.

De un tiro en la nuca

Agazapado tras un vehículo, en la oscuridad, se encontraba esperando desde hacía horas los etarras Iñaki Krutxaga y Fernando García Jodra . Krutxaga abandonó su escondite para situarse silenciosamente a sus espaldas y descerrajarle un tiro en la nuca, modus operandi preferido de los pistoleros de la banda. Una vez en el suelo, le remató con otro tio. Lluch posiblemente ni llegó a ver a su asesino, pero es muy probable que la última persona a la que vio vivo fuese a Lierni Armendariz. Se encontraba vigilando el exterior, a las puertas del garaje, para evitar que la llegada de algún vecino pudiese dar al traste con la operación. Ella también fue quien ayudó a la huída del talde ejecutor de Lluch. El Ford Fiesta robado en el que huyeron explotaría minutos más tarde en un descampado.

Lluch permaneció durante una hora y media tirado, desangrándose, en el suelo de su garaje junto a su SEAT Córdoba.  El tiempo que tardó en encontrarle un vecino, que lo halló muerto y abrazado a sus apuntes universitarios. Su asesinato conmocionó especialmente a la familia política del PSOE, donde era considerado una figura de referencia intelectual.

El próximo lunes, el Congreso de los Diputados ha organizado a las doce y media de la mañana un acto de homenaje a Lluch. La inauguración correrá a cargo de la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, y la clausura la realizará el ministro de Sanidad, el también miembro del PSC Salvador Illa.

Socialistas asesinados

Famoso es el discurso que Lluch pronunció un año antes contra los asesinos etarras en el que, visiblemente agitado, instó al entorno proetarra de Batasuna a «¡Gritar más, que gritáis poco! Porque mientras gritáis, no mataréis. Y eso es buena señal porque estas son las primeras elecciones en las que no va a ser asesinado nadie». Su predicción, por desgracia, no se cumplió y ETA siguió matando.

Años más tarde, preguntado por el asesinato de Lluch, el actual líder de Bildu y socio del Gobierno de España en la aritmética para sacar adelante los nuevos Presupuestos, Arnaldo Otegi, evitó hablar de ETA y dijo «echar de menos» a políticos «dialogantes» como el socialista. Desde que selló su pacto con el PSOE, han sido acercados 17 etarras tal y como revela OKDIARIO, aunque desde Moncloa se sostiene que en ese pacto no se ha puesto sobre la mesa el fin de las políticas de dispersión.

ETA
Estos son 10 de los 11 socialistas asesinados por ETA.

Lluch es uno de los 11 políticos del PSOE asesinados por la banda durante sus años de actividad criminal. Cabe reseñar que entre esos asesinos de socialistas hay varios a los que se ha comunicado su traslado a cárceles más próximas esta misma semana. Este miércoles se conocía el acercamiento de dos matarifes etarras: el de Kantauri, el jefe de ETA que ordenó matar al concejal del PSOE en San Sebastián Fernando Múgica -asesinado en presencia de su hijo por Txapote,  ex jefe de la banda y ejecutor de Miguel Ángel Blanco, al que también se ha beneficiado recientemente-, y el de Joanes Larretxea Mendiolacoejecutor del asesinato al concejal socialista en Mondragón, Isaías Carrasco, en 2008.

A Lluch no lo mató «ETA»

A Ernest Lluch no lo mató ETA, sino «el terrorismo». Al menos, ese es el posicionamiento oficial que mostró el presidente del Gobierno el pasado 21 de noviembre, aniversario de su asesinato. Sánchez levantó una gran polvareda con su mensaje en recuerdo a Lluch, en el que evitó nombrar la palabra ETA.

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