ASÍ FUE LA INHUMACIÓN DE FRANCO

Los Franco pusieron el himno de España y los agentes de Sánchez intentaron cachearlos entre empujones

Francis Franco
Francis Franco.
Carlos Cuesta

La mañana comenzaba en el Valle de los Caídos con fuertes encontronazos entre los enviados del Gobierno y los familiares de Franco. Y seguía de la misma manera en la inhumación en el cementerio de El Pardo, el destino final de los restos mortales del dictador. Unos encontronazos que se multiplicaron después de que la familia, ya dentro de la cripta de Mingorrubio, sacase un altavoz bluetooth e hiciese sonar el himno de España en plena inhumación. Y después de que, al ver a Francis Franco con el móvil, pretendieran los enviados de Pedro Sánchez chequear si el teléfono había captado imágenes del acto sin su permiso.

Las escenas de tensión no cesaron en Mingorrubio. Y alcanzaron su apogeo cuando los hombres del Gobierno encerraron a los familiares en la cripta para comprobar los móviles. Francis se negó en redondo. El abogado de la familia Luis Felipe Utrera Molina reaccionó contra los intentos de cacheo. Y los familiares decidieron salir de la cripta “a empujones ante el intento de mantenernos en la cripta para comprobar lo que llevábamos y cachearnos”, señala uno de los asistentes.

Los familiares de Franco y Utrera Molina no dejaron de recordar en medio de aquellas escenas y ya dentro del panteón, que el Gobierno les había prometido una ceremonia íntima. Que así lo había plasmado en sus compromisos: una ceremonia familiar.

Pero lo cierto es que nada de lo ocurrido, ni en el Valle de los Caídos, ni en el cementerio de El Pardo puede ser calificado de íntimo ni familiar. Los medios de comunicación convocados no dejaban de multiplicarse. Y la presencia dentro de la cripta de los hombres del Gobierno convirtió la escena en cualquier cosa menos en algo familiar.

A las 13:57, el helicóptero que transportó el féretro de Franco tomó tierra en el campo de tiro de la Guardia Real, muy cerca del cementerio. Tras un vuelo de poco más de un cuarto de hora, la ministra de Justicia, el secretario general y el subsecretario de Presidencia descendieron del aparato justo por delante de la familia y su representante legal.

Francis Franco, nieto del dictador, junto a Luis Felipe Utrera Molina, abogado de la familia e hijo del ministro secretario general del Movimiento José Utrera Molina, bajaron de la aeronave justo después. Sin mezclarse. Mostrando en todo momento la tensión y frialdad entre ellos. Mientras, el convoy de vehículos con el resto de miembros de la familia Franco llegaba al cementerio de El Pardo desde Cuelgamuros.

A las 14:21 horas el ataúd salió del interior del helicóptero, fue cargado en un coche fúnebre, y partió hacia la cripta familiar. Nada más llegar, algunos de lo congregados en las cercanías del cementerio gritaron: «¡Franco! ¡Franco!”· La ministra de Justicia, Dolores Delgado, volvió a estar presente dentro de la cripta y de la pequeña capilla del panteón, dando fe de la inhumación. Y lo hizo a mayor pesar de la familia.

Tensión

La tensión estalló cuando la familia sacó un altavoz bluetooth e hizo sonar el himno de España a modo de homenaje. Y aún más se crispó el ambiente cuando los hombres del Gobierno sospecharon que Francis usaba su móvil para grabar lo que allí pasaba.

Francis no permitió los intentos de control y de requisar su móvil. “Si queréis detenerme, hacedlo”, afirmó Francis, dejando claro que no iba a permitir que le quitaran el móvil. La tensión llegó al punto en el que Utrera Molina señaló: “¿Qué delito estamos cometiendo? ¿Esto es España o Venezuela?”.

Justo después de esas escenas, los hombres de Sánchez, en un intento de controlar a los familiares, optaron por encerrarles en la cripta cerrando la puerta hasta comprobar los móviles. “No nos lo pongan más difícil”, afirmó uno de los representantes de la Administración.

Y en ese momento, Francis afirmó: “Yo me voy”. Una frase que fue seguida por toda la familia, que se abalanzó hacia la puerta y forzó su apertura a empujones, pese a los intentos de los hombres de Sánchez de proceder al control de los teléfonos de los nietos de Franco.

Los familiares no han dudado en calificar la ceremonia de inaceptable y de violación de sus “derechos fundamentales”. Y así se lo han trasladado a OKDIARIO en medio de calificativos como “indignante” e “inaceptable trato”. Un colofón que cerraba lo que ha supuesto más de un año de pugna judicial entre el Gobierno y la familia. Y que promete ya continuar.

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