El etarra condenado Arnaldo Otegi

El etarra Otegi ha estado cinco veces en prisión: dirigente de ETA y secuestrador

Otegi
Arnaldo Otegi, líder de Bildu.
Borja Jiménez

Arnaldo Otegi (Elgóibar, 1958) ha pasado muchos años de su vida en prisión por su estrecha vinculación con ETA, banda terrorista de la que ha sido dirigente. Hasta cinco veces ha estado en la cárcel, desde que muy joven ingresara en ETA político-militar. Ha sido condenado como culpable del secuestro del director de la fábrica Michelin en Vitoria, Luis Abaitua, en 1979, y como dirigente de la banda terrorista por haber creado, junto a Díaz Usabiaga, el brazo político de ETA.

En 1977, con sólo 20 años, Arnaldo Otegi huyó a Francia tras hacerse pública su vinculación con un comando de ETA que fue responsable de robos a mano armada y hasta de un asalto al gobierno militar de San Sebastián. Pero fue más tarde cuando vendrían sus acciones terroristas más sonadas: el secuestro del entonces secretario general de UCD Javier Rupérez, cargo del que fue absuelto al no poder ser identificado por la víctima; el atentado e intento de secuestro del diputado de UCD y padre de la Constitución Gabriel Cisneros, del que también fue absuelto; y el secuestro del empresario Luis Abaitua, por el que sí fue condenado a seis años de cárcel que terminó de cumplir en 1993.

Pero eso no es todo, ya que Arnaldo Otegi volvió a la cárcel en varias ocasiones más, aunque ya fue por su actividad política en favor de ETA. Por ejemplo, en 2006 fue condenado a quince meses de prisión por la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo, ya que participó en el homenaje al histórico miembro de ETA José Miguel Beñarán, Argala, en diciembre de 2003.​

Y su regreso más sonado a prisión fue por intentar reorganizar Batasuna, en 2009, bajo las órdenes de ETA, después de haber sido previamente ilegalizada por el Gobierno de José María Aznar. Además, en septiembre de 2011 la Audiencia Nacional condenó a Otegi y a Díaz Usabiaga a diez años de prisión y a diez años de pena de inhabilitación para ocupar cargos públicos por «pertenecer a ETA en grado de dirigentes» a través del órgano de coordinación denominado Bateragune. El Tribunal Supremo rebajó la pena a seis años y medio al descartar su condición de dirigente de ETA, pero mantuvo la condena por integración en organización terrorista.

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