Cataluña

El Gobierno cierra la red de embajadas de la Generalitat que cuesta 40 millones al año

Guardiola
El autoproclamado "ministro de Asuntos Exteriores de Cataluña" Raül Romeva y su "embajadora" en Copenhague, Francesca Guardiola.
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El Consejo de Ministros ha acordado esta tarde disolver el órgano de diplomacia exterior de la Generalitat, Diplocat, y cerrar su red de embajadas en el extranjero, dentro del paquete de medidas aprobadas por el Senado para aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

La Generalitat de Carles Puigdemont ha utilizado esta red de delegaciones en el exterior, que cuestan unos 40 millones de euros al año, para intentar recabar apoyos internacionales a su declaración de independencia.

Hasta ahora, con muy poco éxito, ya que a lo largo de este viernes tanto el Departamento de Estado de EE.UU. como la Unión Europea y los principales gobiernos de la UE han reiterado que no reconocerán la independencia de Cataluña y han expresado su apoyo a las medidas que adopte Rajoy para restablecer la legalidad.

Durante los últimos años, la Generalitat ha desplegado una red de diez “embajadas” en el extranjero, en lugares como Bruselas (que es la única delegación que el Gobierno no cerrará), Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos, Austria, Italia y Portugal.

La “embajadora” Xesca Guardiola

Cada uno de estos “embajadores” cobra un sueldo de 80.000 euros. Las tres últimas delegaciones que han abierto sus puertas se encuentran en Ginebra (dirigida por Manuel Manonelles), Varsovia y Copenhague.

Al frente de esta última delegación se encuentra Xesca Guardiola, hermana del ex entrenador del Barça Pep Guardiola, quien nunca ha ocultado su apoyo al independentismo. Casada con un ex senador de Convergencia, Xesca Guardiola es licenciada en filología catalana y, con anterioridad, ha sido directora general de Relaciones Exteriores de la Generalitat.

El Consejo de Ministros también ha acordado disolver el Consejo de Diplomacia de Cataluña (Diplocat), el órgano encargado de impulsar las relaciones internacionales de la Generalitat, a las órdenes del autoproclamado “ministro de Asuntos Exteriores” de Cataluña, Raül Romeva. Ahora, Romeva ha sido destituido de su cargo de conseller, junto al resto de miembros del Govern.

El Diplocat ha manejado este año un presupuesto de 2,3 millones de euros. Este dinero público ha sido destinado, entre otras medidas, a atraer la presencia de “observadores internacionales” (la mayoría de ellos, de partidos europeos de extrema derecha, además de proetarras de Bildu) al referéndum ilegal del 1-O.

El TC cuestionó el papel de Diplocat

El Tribunal Constitucional determinó en 2015 que las competencias de la Generalitat en el exterior se limitan a la promoción cultural y económica, por lo que debe respetar “la competencia exclusiva del Estado en materia de relaciones internacionales”.

Pese a ello, la Generalitat ha utilizado el Diplocat y su red de embajadas para intentar recabar el apoyo de políticos y medios de comunicación internacionales a su referéndum ilegal de independencia y a su proyecto secesionistas.

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