Elecciones Generales 2019

El ‘arma’ de Iglesias contra Sánchez: propone que se pueda destituir al presidente con un referéndum

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, defendía en su propuesta electoral que un 15% del censo pudiese destituir al presidente, si consideraba que le había "dado la espalda"

Pablo Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Como candidato a la investidura, Pablo Iglesias prometía "democratizar" a fondo las instituciones, impulsando la participación ciudadana en la toma de decisiones. Entre sus medidas más sorprendentes para el 10-N destacaba una: la posibilidad de echar al presidente, a través de un referéndum vinculante, en el caso de que "el 15% del censo electoral entienda que el Gobierno le ha dado la espalda".

En ese caso, defendía Iglesias, se podría "iniciar un proceso revocatorio que terminará con un referéndum en que se decida de manera vinculante si quien ocupa la presidencia del Gobierno debe dimitir y convocar nuevas elecciones generales". Habrá que ver si, como vicepresidente en el eventual Gobierno socialcomunista, el dirigente de Podemos implementa lo que era una promesa electoral, en aras de la transparencia.

La medida figura, en concreto, en el apartado relativo a ‘Garantías Democráticas y de Ciudadanía’. Un asunto que, por distribución de competencias, podría corresponder a Jaume Asens, el nombre que suena para ocupar la cartera de Derechos Civiles.

"Constitucionalizar de verdad la soberanía popular", era la promesa de Iglesias. En ese epígrafe, el partido se comprometía además a impulsar iniciativas legislativas populares y a normalizar las consultas "cuando se trate de asuntos muy relevantes, como la entrada de España en operaciones militares".

Dentro de los "nuevos espacios de participación" que contempla Podemos se incluye, por ejemplo, que los ciudadanos participen en la elaboración y control de políticas públicas, los Presupuestos "participativos" del Estado, el proceso legislativo en las Cortes o la proliferación de las consultas populares locales, que no necesitarían de la preceptiva autorización del Consejo de Ministros.

Esa ‘democratización’ que se predica en el programa choca en cambio con la opacidad con la que Sánchez e Iglesias fraguaron el acuerdo del eventual Gobierno. El pacto se firmó sin consultar a las bases, pese a que los reglamentos internos de ambos partidos así lo determinan.

Las formaciones sí someterán ahora a escrutinio ese acuerdo, pero ya una vez está cerrado.

En el PSOE esa consulta se celebrará el 23 de noviembre. En una carta dirigida a la militancia, el presidente en funciones pide el voto afirmativo defendiendo que el pacto con Iglesias, y que tendrá que ser apoyado por los separatistas, resulta "imprescindible a la vista del resultado electoral".

En la misiva, claramente condicionada, el socialista alega que ese Gobierno es el que "puede dar mejores respuestas a los problemas nacionales".

Sánchez afirma que se ha tomado “el único camino real para evitar el bloqueo” y señala que ese pacto con el partido de Pablo Iglesias “ha sido posible cuando una y otra parte nos hemos convencido plenamente”.

“Ahora, ambos tenemos las garantías que necesitábamos”, dice el dirigente del PSOE, “era crucial participar en el Consejo de Ministros” y “para el PSOE era condición indispensable garantizar un único gobierno cohesionado, basado en la lealtad y la solidaridad gubernamental”, especialmente en “los asuntos económicos y territoriales capitales”, cuestiones que considera recogidas en el pre-acuerdo.

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