Informe incautado por la Guardia Civil

La ANC adiestró a sus cachorros con expertos en lucha callejera: «Hay que rodear a las fuerzas represoras»

ANC
Disturbios en Barcelona entre Mossos e independentistas.

La ANC contrató a expertos en lucha callejera. Profesionales que, bajo el nombre de «resistencia pasiva», adiestraron a los cachorros radicales de la Asamblea de Jordi Sánchez para «rodear a las fuerzas represoras», «cortar su retirada» o para cortar el paso a infraestructuras decisivas o instituciones como el propio Parlament catalán.

El proyecto de lucha callejera, incautado por la Guardia Civil a la ANC entre sus comunicaciones internas -y al que ha tenido acceso OKDIARIO- demuestra que se preparaban con técnicas más propias de la ‘kale borroka’ que de lo que ellos definían como «resistencia pasiva».

Los correos internos interceptados dejan constancia de que contaron con instructores experimentados en este tipo de lucha callejera. Instructores que han practicado el mismo tipo de lucha en distintos escenarios y territorios.

«Hemos tenido una entrevista con un experto en resistencia a la Policía», señalan entre ellos los integrantes de la ANC que tenían acceso directo a su presidente y hoy preso, Jordi Sánchez. «Nos ha hecho ver que no es suficiente con ponerse delante de una puerta para impedir el paso», aclaran esas comunicaciones.

«El coordinador es el responsable de organizar las acciones de estrategia», destaca la Guardia Civil en su informe sobre el material intervenido a la ANC. Un coordinador que actuó como verdadero entrenador en lucha urbana para los cachorros radicales separatistas.

Cercar el Parlament con 4.000 personas

El reclutamiento de expertos en resistencia a la Policía empezó hace ya años, cuando las estrategias de rodear el Parlamento catalán empezaron a formar parte de los objetivos de los golpistas. Estos días se pueden volver a ver en las calles catalanas como mecanismo de protesta por las recientes decisiones judiciales del Tribunal Supremo, su auto de procesamiento, los autos de prisión y la detención de Carles Puigdemont.

Por eso, los primeros diseños de estrategia de combate a las fuerzas de seguridad se centraron precisamente en poder controlar el Parlament con grupos organizados con disciplina militar de cerca de 4.000 personas.

«Un grupo de personas, miembros de la Asamblea Nacional Catalana hemos tomado la decisión de preparar un esbozo de proyecto para entregar a la ANC» para preparar las acampadas ante el Parlament. Así empezó su planificación en la lucha contra la Policía. Un combate que fue creciendo a medida que el proyecto se preparaba. La estrategia se planificó, entre otros motivos, para cercar el Parlament e impedir su actividad legislativa cuando no fuese del agrado de los radicales. Pero pronto los radicales vieron su utilidad en otros escenarios.

Para ello, el citado experto les entrenó diseñando grupos con un «número permanente de 3.000 personas». Grupos que debían estar dispuestos a pasar «día y noche. Por turnos. Todos voluntarios».

Lógicamente, para conseguir esa dimensión y disposición, la mejor opción era acudir a grupos radicales juveniles, algo en lo que la CUP, Arran, Endavant o las mismas ANC y Òmnium Cultural son especialistas.
La estrategia estaba perfectamente diseñada. «Antes de todo deberíamos cerrar todas las entradas (puertas, ventanas y otros) para impedir la entrada al Parlament fuera de la puerta principal», definió el proyecto de lucha callejera ante el Parlamento catalán.

«150 personas robustas»

El diseño de su eficacia se alcanzaba por estructuras y disciplina puramente militares. «Deberían formar tres círculos concéntricos», señala el manual de lucha callejera que el experto diseñó. «100-150 personas escogidas por su robustez, sangre fría y disciplina (deberían ser capaces de hacer «cebollas» y otras formas de resistencia pasiva). Esta gente formaría la primera línea de resistencia justo ante la puerta de entrada del Parlament».

«Una segunda línea formada por unas 3.000 ó 4.000 mil personas dispuestas a rodear a las fuerzas invasoras que estarían ocupadas de en desmontar la primera línea» de la Policía, continua el plan de combate contra las fuerzas de seguridad. Porque, como explicaba el experto, «las fuerzas represoras lo que más temen es ser rodeadas y perder la posibilidad de retirada».

Un tercera línea con el resto de integrantes de los grupos radicales se encargaría del tercer nivel de retención y lucha. De terminar de rodear y apoyar a sus compañeros. Y, sobre todo, de escenificar un supuesto pacifismo que se contradice por completo con la esencia de un plan de lucha mucho más parecido a la ‘kale borroka’ que a una mera movilización.

Hoy en día vemos la eficacia de estos grupos de combate agitando la calle. Grupos identificados ya por la Guardia Civil y liderados por la CUP, Arran, Endavant y distintos CDR -tal y como ha adelantado ya OKDIARIO-. Grupos que actúan como auténtica kale borroka entrenada para desestabilizar.

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