El IE intentó parar la entrada de Begoña Gómez tras llegar Sánchez a presidente pero ella exigió el cargo

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Begoña Gómez y Pedro Sánchez.
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Responsables del IE hicieron llegar el mensaje a oídos de Begoña Gómez, ero ella quería el cargo y lo exigió

El Instituto de Empresa había comenzado las negociaciones para fichar a Begoña Gómez un año antes de la llegada a Moncloa de su marido. El triunfo en la moción de censura alteró todo. Ya no se trataba de fichar a la mujer del líder de un partido con influencia en las ONG, sino que era nada menos que contratar a la segunda dama. Las alertas sonaron. Y el miedo a las incompatibilidades obvias y a sufrir un exceso de un primerísimo foco, también. Responsables del IE hicieron llegar el mensaje a oídos de Begoña Gómez. Pero ella quería el cargo. Y lo exigió. Asunto cerrado: nadie tenía ganas de enfrentarse a la mujer del presidente del Gobierno.

La noticia ocupó durante semanas la primera plana. No era para menos: la mujer del presidente, una persona sin ni siquiera titulación universitaria, pasaba a ser fichada como directora y gran profesional por el Africa Center del Instituto de Empresa. El currículum de Begoña Gómez hasta ese momento era descriptible: había sido enchufada como directora de máster en la Complutense pese a no tener carrera universitaria. Y había sido directiva de una empresa, Task Force, que tuvo que ser absorbida en pleno hundimiento.

Pero, justo tras acceder a La Moncloa Sánchez, el IE comunicaba el fichaje.
Eso sí, en el camino pasaron cosas. La primera, que el fichaje se llevaba negociando tiempo atrás. En concreto prácticamente un año, unas fechas en las que la mujer de Sánchez era la mujer de un líder político influyente en el mundo de las ONG. Pero no acarreaba el problema de incompatibilidades y exceso de foco que despierta la mujer de un presidente del Gobierno.

El IE pedía comprensión ante la evidencia de que fichar a la mujer del presidente generaría una ola de polémica

Y la segunda, que después de la moción de censura y ya con Sánchez en la Presidencia, el IE trasladó su mensaje de cautela a Begoña Gómez. Un mensaje que pedía comprensión ante la evidencia de que ficha a la mujer del presidente generaría una ola de polémica. Tanta que el IE intentó reformular el fichaje. Eso sí, con tacto, por el temor a la reacción.
Y la reacción no fue buena. Gómez reclamó su contrato y la materialización de lo que había pactado. Y el IE prefirió taparse los ojos y seguir adelante antes que enfrentarse a la respuesta airada, no de ella, sino de él.

Temor al escándalo

El Instituto de Empresa (IE) no ocultó después su temor a que la entrada de la mujer de Pedro Sánchez acabase en un escándalo. Y lo temió hasta el punto de que introdujo cláusulas en el contrato para evitar que Begoña Gómez pudiese manejar fondos públicos desde su nueva dedicación en el Africa Center del IE.

Con este objetivo, evitar un problema aún mayor, se redactó incluso un contrato que incluyó cláusulas de protección para evitar cualquier entrada de fondos públicos, ya fuese directa o indirectamente. Es decir, que Begoña Gómez no pudiese gestionar, ni a través de convenios directos ni de fundaciones o entidades indirectas, ni un euro de dinero público. El IE, de este modo, decidió acotar cualquier posibilidad de fraude en los contratos y actividades que gestionase la mujer del presidente.

Hay que tener en cuenta que Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, fichaba por una entidad de fuerte implantación empresarial y en cuyo nuevo cargo iba a tener que negociar directamente con patrocinadores y lobbies. Y es que no asumía exclusivamente funciones académicas. De hecho el Africa Center que dirige en el Instituto de Empresa, está ubicado dentro de la Fundación del IE y eso significa que el apoyo económico para sacar adelante los programas de formación y de cooperación tienen que ir de la mano de financiación.

La propia Fundación del IE no oculta que entre las empresas “partner” de sus proyectos y actividades se encuentra, por ejemplo, Aresbank, Credit Suisse, Mapfre, Telefónica, la JP Morgan Foundation, la Fundación Botín o la King Abdulaziz University. También se encuentran entidades como el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) o la Comunidad de Madrid.

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