Ana Julia a sus amigos antes de asesinar a Gabriel: “Quiero volver a Dominicana y el niño es un obstáculo”

Ana Julia Quezada
Ana Julia Quezada durante una de las ruedas de prensa sobre la desaparición de Gabriel Cruz. (Foto: EFE)
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El deseo de Ana Julia Quezada, la detenida por el asesinato del niño Gabriel Cruz, de ocho años, era regresar a República Dominicana, su país natal, según su entorno. La mujer quería volver allí, donde se encuentra toda su familia, acompañada por Ángel, su actual pareja y padre de Gabriel. Pero para esos planes, el pequeño “molestaba”. Ángel nunca dejaría España porque quería estar al lado de su hijo.

La investigación se centra ahora en determinar el móvil del crimen. Las pesquisas tienen en cuenta la mala relación del pequeño con Ana Julia. Según ha trascendido, aprovechando uno de los últimos viajes de Quezada a República Dominicana, Gabriel habría deseado que no regresase. La tensión entre ambos era evidente, y se manifestaba en cada ocasión en que el niño se quedaba a cargo del padre.

El móvil sentimental es una de las principales líneas de la investigación: Gabriel era, además, el enlace de Ángel con su ex mujer, Patricia, con la que mantenía una excelente relación pese a la ruptura. Muestra de ese afecto que ambos aún se guardan es que, en los últimos días, han aparecido siempre juntos y con una cariñosa actitud. Este mismo lunes, la propia madre de Gabriel tuvo una especial consideración hacia él, sobre quien dijo que era una persona maravillosa y que estaba “destrozado” por el suceso. “Él es una persona maravillosa, que nadie dude de él. Yo voy a estar a su lado porque tenemos que superar esto los dos juntos. Está destrozado, pero es muy difícil hacer la digestión de la pérdida de un hijo sabiendo que lo ha matado la persona a la que quieres”, explicó, en una entrevista en el programa Herrera en COPE.

La otra línea es la económica. De hecho, en los últimos días ha trascendido que Ana Julia era de las personas que más insistían para que se aumentase la recompensa a quien ofreciese alguna pista sobre el paradero de Gabriel, y que los padres fijaron en 10.000 euros. También en las últimas horas, tras conocerse lo sucedido, varias personas habrían alertado de que la mujer había estafado a varios hombres, con los que tenía relaciones, en Burgos.

La investigación también ha puesto el foco sobre la muerte de la hija mayor de Ana, que falleció en 1996, presuntamente tras caer por una ventana. La pequeña tenía entonces cuatro años y según explicó su madre, era sonámbula. La entonces pareja de la detenida encontró el cadáver a primera hora de la mañana, en el patio de luces del edificio.

Las alertas sobre Ana Julia aumentaron cuando, durante uno de los rastreos, encontró una camiseta blanca de Gabriel. La zona había sido rastreada con anterioridad, sin hallar nada, y eso hizo sospechar a los agentes de la Guardia Civil. También el detalle, revelador, de que la prensa estuviese seca pese a las intensas lluvias caídas aquellos días. La mujer hizo creer además que su pareja estaba a su lado cuando, en realidad, iba a una considerable distancia.

Según el resultado de la autopsia, el pequeño murió estrangulado y el mismo día de su desaparición, el pasado 27 de febrero. El cuerpo fue hallado en el maletero de Quezada, la única sospechosa de su muerte hasta el momento. La mujer había trasladado el cuerpo de un pozo, en una finca propiedad de la familia de su pareja, para tratar de esconderlo al verse acorralada. Gabriel estaba envuelto en una manta y cubierto de barro.

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