Tesla

Tesla; ¡agonizando la megalomanía de Mr. Musk!

Elon Musk
El CEO de Tesla, Elon Musk (Foto: GETTY).

La imagen de Musk fumando marihuana ha sido castigada por el mercado

“Las decisiones tomadas recientemente, parten indiscutiblemente más sobre su vanidad, esa que a veces nos da la equivocada reputación y sobre el grave error que cometen muchos, en el momento en el que su propio personaje, ¡se engulle a la persona! pasando de lo genial a lo absurdo, de lo admirable a lo egocéntrico. ¡Del pudo ser y nunca fue!” Gisela Turazzini

Hace algunos años, tuve la oportunidad de atender una entrevista de una de las personas que despierta más admiración del mundo; Steve Jobs. Me sorprendió su enorme capacidad de visionar el futuro y su bonita autoexigencia por la anhelada perfección. Jobs hablaba enamorado entonces de lo que hoy en día es internet y lo transmitía con una pasión y una fe en sí mismo, ¡que se volvía imposible no admirar su personaje! Años más tarde, tuvimos la desgracia de ver como el asqueroso cáncer, se llevaba de nuestro mundo a otro genio, pero lo hizo ya cuando Steve nos había regalado un legado maravilloso y eterno. Poco tiempo antes de dejarnos, Jobs nos hizo otro regalo, nuevamente en forma de legado, pero esta vez; ¡de vida! Se preguntarán cómo, pues charlaba de la muerte con unos universitarios, bajo un asombroso pragmatismo, enseñándonos que recordar que iba a morir pronto era la herramienta más importante que había encontrado para ayudarle a tomar las grandes decisiones de su vida, porque prácticamente todo señores; las expectativas ajenas, el orgullo, el miedo al ridículo, al fracaso, a ser juzgados, a perder, nuestro ego… ¡todo se desvanece frente a la muerte!

Esta semana, he comenzado mi tribuna semanal de opinión citándoles una opinión que escribí el pasado 13 de agosto, en mi artículo titulado Tesla: ¡financiando la locura de Mr. Musk! En dicho artículo, analicé la improbable posibilidad de que el anuncio sobre una OPA sobre Tesla a 420 USD tuviera éxito, concluyendo no solamente su imposibilidad, sino cuestionando incluso su figura personal, sugiriendo que en sus actos podríamos comprobar que el personaje, ¡se había engullido a la persona! Evidente es, que quedará en el legado del mundo empresarial su aportación al sistema de pagos y por supuesto, la definitiva implantación del coche eléctrico, por más que dude de la supervivencia de Tesla.

Pero no está lejos de ser un empresario más, ¡ciertamente admirable! pero lejos de la erótica que un genio verdadero me sugiere, aquellos que dejan huella sobre la historia de la humanidad, como creo sí fue Steve Jobs. Por ende, hoy me propongo explicarles la importancia que tiene en el mundo de la inversión y en la economía; ¡la maravillosa “Acción Humana”! No en vano, cito el título del tratado de la escuela austríaca de economía, presentado por Von Mises a mi querida comunidad económica. ¡Y de eso precisamente trata el mundo empresarial, señores! de tomar
decisiones y que las decisiones que se tomen como ser humano, se condicionen en esencia sobre nuestra profunda e intrínseca manera de ser. Si algo he aprendido dolorosamente a lo largo de mi vida, es que ¡las personas con el tiempo no cambian! simplemente muestran caras diferentes, y tarde o temprano nos regalan su verdad; mostrándose ¡tal y como son!

La dantesca imagen que hemos visto esta semana de Mr. Elon Musk fumando marihuana y bebiendo whisky en una entrevista radiofónica televisada, encaja sobremanera en el perfil que les comentaba anteriormente, y hoy me sirve de excusa para continuar explicándoles la decadencia en la que una persona puede degenerar, ¡por culpa del éxito malentendido! Anhelar la popularidad, es muy distinto que tenerla de manera meritoria.

No puedo negar cierto asombro ante tales despropósitos, pero no tanto por sus actos per se, pues al final y al cabo siempre he defendido la libertad de acción propia, sino por la irresponsabilidad que recae sobre su legado y el mal ejemplo que queda para sus admiradores. Para mi, la exposición mediática siempre conlleva una responsabilidad inapelable.

La caída en barrena de Elon Musk, justo en el momento en que Tesla más le
necesita, se ha convertido en la pérdida de confianza de un mercado, que se ha reído de su intento de manipulación y abuso del mismo y que ahora le castiga vehementemente con una caída del 30% sus últimas decisiones ¡subiditas de tono!

Malas decisiones, que le han costado durante esta semana, la dimisión de su
director financiero (preocupado por encontrar soluciones de financiación), su director contable (preocupado por cuadrar las cuentas y encontrar financiación) y su director de recursos humanos (preocupado por vender una cultura empresarial ejemplar, en busca de talento). ¡Ironías del destino!
¡Ya ven! Son pocas decisiones las que marcan la diferencia en el camino, ellas forman parte de la vida y así de nuestra economía, puesto que el legado que dejamos en vida, se transmite en forma de resultados y dichos resultados, son consecuencia elemental de nuestras decisiones. Eso es lo que solemos tener en consideración a la hora de realizar una inversión en Blackbird; la capacidad que tiene el negocio de crecer, mediante la rentabilidad de la inversión producida por una ventaja competitiva, el precio al que el mercado nos permite entrar y ¡por supuesto! la calidad en la toma de decisión del equipo directivo en su totalidad.

Tenía clarísimo que Tesla era un mal negocio (en cuanto a que exige mucha
inversión como para seguir generando pérdidas), ¡que cotizaba cara! (en cuanto a que vale más que BMW y vende 10 veces menos) y ahora también, que ¡tiene un equipo directivo incapaz! Es probable que hablemos de Tesla como aquello que ¡pudo ser y no fue! y es cierto que habrá provocado a las grandes empresas automovilísticas a apostar de manera definitiva por el coche eléctrico, pero el verdadero legado que nos deje el Sr. Musk, seguramente será la tristeza que produce acontecer de qué manera el exceso de ego, también forma parte del fracaso. Pasando de lo genial a lo absurdo, de lo admirable a lo egocéntrico. Y repito, del pudo ser y nunca fue.

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