Entrevista con la presidenta de Atrevia y autora de "La esencia de la empresa familiar"

Nuria Vilanova sobre El Corte Inglés: "No siempre todos los problemas se pueden solucionar"

Entrevista con Nuria Vilanova, presidenta de Atrevia y autora de "La esencia de la empresa familiar"

Nuria Vilanova, empresaria y presidenta de Atrevia, sabe bien lo que es levantar una compañía -ahora multinacional- de la nada y con la colaboración de su familia en el accionariado. Comenzó su agencia de comunicación a los 23 años teniendo a su madre como socia, hoy en día las dos siguen juntas en el seno del proyecto. Pero, claro, tal como comenta en su libro “La esencia de la empresa familiar” (Ed. Plataforma Empresa), ésta tiene un “doble reto: cómo conseguir mantener la familia unida y, a la vez, cómo conseguir la continuidad de la compañía”.

A lo largo de este libro, Vilanova analiza la empresa familiar a partir de las charlas que ha tenido con las sagas familiares que tienen a sus espaldas años -e incluso siglos- empresariales a sus espaldas. Es el caso de Juan Manuel González Serna, presidente de Grupo Siro; Mar Raventós, presidenta de Grupo Cordorniú; Carlos Slim Domit, presidente de América Móvil y Telmex; Mariano Puig Planas, CEO de Grupo Puig; Tomás Pascual, presidente de Grupo Pascual; el mexicano Antonio del Valle, presidente de Kaluz o la chilena Paola Luksic, presidenta de la Fundación Luksic.

Estos dos últimos apellidos empresariales muy conocidos en nuestro país, tanto Antonio del Valle como Andrónico Luksic perdieron su inversión tras la quiebra del Banco Popular, ahora en manos del Banco Santander, tras la intervención de Bruselas.

El 90% de las empresas privadas de España tienen un sello familiar, generan el 67% de los puestos de trabajo del sector privado del país –6,58 millones de empleos, frente a los 3,26 millones de las compañías no familiares- y su peso en la actividad económica nacional sobrepasa el 57% del valor añadido bruto del sector privado, según datos del estudio ‘La empresa familiar de España’ elaborado por el Instituto de Empresa Familiar.

Atendiendo a estos datos, no cabe duda de que los proyectos familiares son una fuente de riqueza para los países, no sólo desde el punto de vista económico, sino también social. Sin embargo, -y esto también es indudable, la empresa familiar cuenta con algunos estigmas de los que debe -y deberá- despojarse para crecer en una economía global que muta a cada instante.

Los problemas familiares no siempre se solucionan

Resultaba imposible abordar el tándem de familia y empresa sin pasar -aunque sea de puntillas- por la guerra interna de una de las empresas familiares por excelencia: El Corte Inglés. Los grandes almacenes, que tienen en su haber una facturación de 15.000 millones de euros y casi 100.000 empleados, están inmersos en una dura batalla familiar para deponer a Dimas Gimeno de la presidencia en favor de las hermanas Álvarez.

Vilanova, muy diplomática, explica que El Corte Inglés “es una empresa relativamente familiar porque también pertenece una gran parte de accionariado a una fundación -Ramón Areces- y a una compañía internacional -el jeque catarí-. Pero bueno, no siempre todos los problemas se pueden solucionar y cuando aparecen, desde luego, la disparidad de criterios hay que afrontarlos”. La compañía española, creada en los años 40 y sumergida en pleno proceso de adaptación a los nuevos hábitos de consumo, “es quizá, es un ejemplo de que, a veces, el trabajar mucho nos hace olvidarnos de que también es muy importante trabajar por el mañana”, matiza.

Señala, además, que el deseo de los fundadores de las empresas con los que ha hablado “quieren que la familia continúe unida y que la empresa siga adelante por el impacto que tiene en la sociedad porque crea empleos, innova y hace crecer la economía del país”.  Sin embargo, y a pesar de su importancia, en las empresas familiares falla la comunicación para fomentar el sentido de pertenencia y la pasión por los proyectos emprendidos por el entorno familiar. “Confiesan”, comenta Vilanova, “que el día a día les distrae de lo importante, aunque todo el mundo cree que el compartir valores es fundamental para el éxito”.

Las disputas familiares y la banca de inversión

Los sueños de los empresarios fundadores son loables, pero no siempre pueden ser reales. Por ello, es probable que cuando la empresa “no une, como dice un buen amigo, es preferible vender”. Vilanova relata que, efectivamente, “a veces hay que decidir entre que es lo primero, si es la familia o la empresa. Y puede que llegar un momento en el que no toda la familia sea apasionante el vivir el proyecto de hacer crecer la compañía”.

La persistente mutación de la economía exige de “inversión y reinversión para liderar la innovación”, por ello, argumenta Vilanova, “si lo primero es la familia, y ésta ya no quiere ese nivel de riesgo, solo hay dos opciones: vender la compañía o que la empresa sea lo suficientemente sana financieramente hablando para poder comprar las participaciones accionariales de las partes que desea vender”. Cree la autora que esta última opción “es estupenda, si no quieren seguir adelante hay que respetar la diversidad de opiniones, pero para ello se necesita una empresa muy rentable y con capacidad de hacer esa compra”.

Aquí es donde en múltiples ocasiones los proyectos familiares sufren un punto de inflexión y deciden dar entrada a los fondos de inversión. Vilanova cree que “pueden ser grandes aliados, entran durante un tiempo comprando esa parte del accionariado, ayuda a que la empresa crezca y más tarde esa compañía sale a bolsa o se recompra esta parte”.

La entrada de inversores privados ajenos a las familias fundadoras ha sido un máximo para muchas compañías españolas en los últimos tiempos. El Ganso vendió el 49% a L Catterton en 2015, Pronovias está en manos de BC Partners, Cortefiel está controlada por CVC y PAI; mientras que Bimba y Lola busca inversor para seguir su plan de expansión y Codorniú busca aliado minoritario para que algunos de los más de 200 accionistas salgan del accionariado de la catalana.

Ya no es posible un empresario de perfil bajo

Con respecto a la comunicación de las empresas familiares hacia fuera, “históricamente ha optado por un perfil bajo, es decir, dedicarse a la actividad empresarial, pero sin lidiar con su imagen pública”, explica la presidenta de Atrevia. Hoy en día las cosas han cambiado, “la irrupción de las redes sociales ya permite que el nieto o quien sea muestre la foto del empresario, el bajo perfil no es posible en estos momentos”.

El empresario, aunque aún queda mucho por hacer, se está abriendo cada día más a esta exposición a los focos mediáticos sin miedo a las críticas o acercarse de manera directa a la sociedad. Es el caso de Andrónico Lúksic, uno de los empresarios chilenos más importantes del país y uno de los más activos en Twitter, red social en la que tiene más de 370.000 seguidores donde contesta sin pudor a todo aquel que le pregunta.

“Es un ejemplo de lo que estábamos hablando, se trata de la familia empresaria más importante de Chile, tenían una fundación que hacían hecho mucho por la sociedad chilena, pero siempre había optado por el bajo perfil hasta que les pusieron en el ojo del huracán y se abrió la veda contra los Luksic”.

Aquel momento fue el punto de inflexión para la familia empresaria chilena, "se estaba poniendo en duda la actividad económica de los Luksic, así como la huella que estaba dejando entre sus semejantes. En definitiva, la reputación de la empresa familiar estaba en crisis y estaba siendo puesta en entredicho", comenta la autora.

Por ello, y para acabar con las críticas, “el empresario subió un vídeo en Youtube junto a su hijo mientras decía ‘Mi hijo me ha dicho: Papá, todo el mundo sabe quién eres, pero nadie te conoce’. A partir de ese momento "decidió que no tenía nada de lo que esconderse, se ha convertido en un líder en redes sociales y el prestigio de la familia ha vuelto a estar donde estaba”, concluye.

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