Guerra comercial

El mercado contiene la respiración ante un acuerdo comercial que China no podrá cumplir

Xi Jinping, presidente de China y Donald Trump, presidente de EEUU, en el G20 @Getty
Xi Jinping, presidente de China y Donald Trump, presidente de EEUU, en el G20 @Getty

Han pasado ya dos años desde que las dos mayores economías del mundo comenzaran su disputa arancelaria. Es por ello que los mercados de todo el mundo permanecen esta semana atentos a la firma de la Fase 1 del acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. Sin embargo, existe un gran escepticismo en torno a la viabilidad de los términos exigidos por el Presidente Donald Trump, ya que implicarían importantes esfuerzos y concesiones por parte del Gobierno de Xi Jinping.

Uno de los puntos más polémicos es la exigencia de Estados Unidos a China para que aumente la compra de productos agrícolas del país, hasta los 50.000 millones de dólares anuales. Y es que esta cantidad supondría duplicar el nivel actual. Además, el Gobierno americano también reclama que China lleve a cabo importantes reformas en materia de propiedad intelectual y transferencia tecnológica. Por el momento el Gobierno de Jinping no ha emitido ninguna declaración sobre estos requisitos.

«Hasta el momento, se trabaja sobre especulaciones porque no hay nada en firme, pero lo poco se ha filtrado no invita mucho al optimismo»

Aitor Méndez, analista de IG Markets, destaca que «las compras de productos agrícolas fijadas en torno a los 50.000 millones de dólares anuales es una cantidad sencillamente utópica. Los datos de años precedentes nos dicen que, en un buen año, China pudo llegar a alcanzar los 26.000 millones de dólares en compras, por lo que si quisiera alcanzar las 50.000 millones tendría que comprar muchos más productos de los que necesita o perjudicar directamente a otros socios comerciales».

La firma del acuerdo tendrá lugar en Washington a donde acudirá una delegación china encabezada por el viceprimer ministro, Liu He, máximo responsable de las negociaciones comerciales con los estadounidenses. Gao Feng, portavoz del Ministerio de Comercio, ha destacado que «ambos equipos han estado en contacto cercano sobre el texto y los términos del acuerdo”.

Los analistas de Investing.com, han remarcado que «han sido muchas las voces que han apuntado a que las cifras del acuerdo, sobre todo las relacionadas con los compromisos de compras agrícolas, son alto utópicas, y que el gigante asiático podría no cumplir con este volumen«.

«Parece difícil que el documento vaya a suponer en la práctica algo más que un documento de buena voluntad»

Tras la firma de la Fase 1 del acuerdo, y de acuerdo con lo confirmado por Trump, representantes de la Casa Blanca viajarán a Pekín para iniciar las conversaciones relativas a la Fase 2, que amplíen detalles sobre el tratado comercial. A pesar de los avances entre ambas superpotencias, Washington mantendrá los aranceles del 25% a las importaciones chinas valoradas en 250.000 millones de dólares junto a los gravámenes reducidos del 7,5% a otras adicionales cifradas en 120.000 millones.

«Parece difícil que el documento vaya a suponer en la práctica algo más que un documento de buena voluntad entre las partes y que permita seguir normalizando las relaciones entre ambos países, que se encuentran muy dañadas en la actualidad. De igual modo, nada invita a pensar que China aceptará firmar cláusulas de cumplimiento de las que podríamos considerar como ‘humillantes'».

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