El ‘sudoku’ de Repsol para no caer en bono basura: vender Gas Natural y recortar dividendo

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Una plataforma petrolífera offshore de Repsol (Foto: Repsol).

Repsol ha elaborado un plan económico–financiero para evitar que las agencias de calificación sitúen a la compañía fuera del investment grade, es decir, en el bono basura. Las opciones de la petrolera española pasan por recortar el dividendo, vender una parte del capital que tiene en Gas Natural o, incluso, ampliar capital. La emisión de bonos híbridos, que está siendo apuntada por algunos analistas, y la posible fusión, no son opciones viables para la compañía que preside Antonio Brufau.

Según han confirmado fuentes del mercado a OKDIARIO, las desinversiones adicionales aprobadas en 2016 para evitar el colapso financiero, lanzadas meses después de la presentación de su plan estratégico, han logrado reducir el precio del barril de petróleo necesario para que Repsol no registre números rojos (lo que se conoce como break even). En la actualidad este límite es de 40 dólares, frente a los 60 dólares anteriores.

El mercado cree que podría ser necesario que Repsol acometa una ampliación de capital o emita más deuda.

La deuda de la compañía se encuentra a un escalón del bono basura según la calificación otorgada por la agencia de calificación Standard&Poor´s, y dos estadios por encima de este nivel en el caso de Moody´s y Fitch Ratings. El principal objetivo de la petrolera española es mantener el rating (o aumentarlo) para evitar el impacto que tendría una rebaja de la calificación que le hiciera perder el investment grade.

En las últimas semanas, Repsol ha realizado importantes desinversiones, algunas de ellas contempladas en su plan estratégico, como la venta de participaciones en CLH o Eagle Ford o la venta de su negocio de gas canalizado a EDP y Gas Extremadura. Además, la compañía ha reducido posiciones en Alaska, generando cash flow adicional, y ha amortizado parte de la deuda de Talismán, reduciendo su coste financiero.

Con todo ello, Repsol aumenta un 20% el ajuste respecto al citado plan estratégico que contempla también una reducción de 1.500 empleos.

Sin embargo todo esto puede no ser suficiente para S&P, que dentro de dos semanas va a revisar su calificación sobre Repsol. “Si la agencia baja la nota a bono basura será cuestión de días que Moody´s y Fitch también lo hagan, lo que perjudicará al mercado de bonos secundario y aumentará los costes de financiación de la petrolera”, señalan las fuentes consultadas.

Y es que emitir deuda es una de las opciones que baraja la compañía, aunque, según ha podido saber OKDIARIO, la venta de bonos híbridos no está en la agenda por la falta de mercado en estos momentos. Este instrumento financiero está subordinado a deuda senior y tiene preferencia de cobro respecto a las participaciones preferentes y las acciones ordinarias, pero los inversores no lo demandan.

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El CEO de Repsol, Josu Jon Ímaz y el presidente, Antonio Brufau. (Foto: EFE)

Venta de hasta el 15% de Gas Natural

La compañía, que de momento descarta también cualquier proceso de fusión, contempla también realizar una ampliación de capital para evitar la rebaja en la calificación de su deuda. Aunque las medidas más cercana es la venta de una parte del capital de Gas Natural. Precisamente, los analistas de Bankinter aseguran que Repsol estudia vender entre el 10% y el 15% de la gasista. En la actualidad posee un 30%. Con esta venta la petrolera ingresaría entre 1.611 y 2.416 millones de euros.

El servicio de estudios de la entidad financiera señala que la venta de esta participación “tendría el visto bueno de los principales accionistas” de Repsol, que son Caixabank, con un 11,7%; Sacyr, con un 8,9%, y Temasek, con un 6%.

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El consejero delegado de Gas Natural Fenosa, Rafael Villaseca. (Foto: EFE)

El recorte de dividendo castigaría a Sacyr

Respecto al recorte de dividendo, la compañía que preside Brufau es consciente de que podría afectar especialmente a Sacyr, que está inmersa en un proceso de ajuste de plantilla y que ha sido duramente castigada en Bolsa. Sacyr depende de este dividendo para no ver peligrar su refinanciación de 2.264 millones de euros realizada en 2015 ya que ha usado los títulos de Repsol como garantía.

Fuentes del sector petrolero apuntan que “todos los problemas pueden desaparecer si el petróleo se estabiliza entre los 40 y 45 dólares por barril”, que permitiría recuperar la gestión de algunos activos cuya explotación ahora está cedida y, además “si Repsol logra a medio plazo recuperar explotaciones como la de Libia, que proporcionaba a la compañía petróleo de calidad y barato”.

Fuentes de Repsol consultadas por este diario confían en que las desinversiones anunciadas sean suficientes para evitar la rebaja del rating y no haya que usar ninguna de las medidas incluidas en el citado sudoku financiero, pero lo cierto es que el mercado descuenta que será necesario realizar algunas de ellas.

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