Análisis

La economía española está en un punto de inflexión clave: es hora de actuar o el hundimiento será mayor

Francisco Coll Morales es economista y coordinador del servicio de estudios de Fundación Civismo.

La economía española está en un punto de inflexión clave: es hora de actuar o el hundimiento será mayor
Pablo Iglesias y Nadia Calviño en el Congreso. (Foto: EP)
  • Francisco Coll Morales

La situación de la economía española ante una crisis que no cuenta con precedentes en nuestra historia reciente es bastante complicada. Los datos muestran un mayor pesimismo que para el resto de las economías que se han visto afectadas por el covid-19. Tal es la situación que, de producirse un rebrote, la OCDE califica a la economía española como la economía más dañada y deteriorada del conjunto de países que integran dicha organización, debido al deterioro que supondría un nuevo confinamiento para una economía muy dependiente, como España, de sectores como el turístico.

Si miramos la caída trimestral del producto interior bruto (PIB) durante el segundo trimestre, rápidamente podemos observar como, con una contracción del 18,5% durante el segundo trimestre del año, España se muestra, además de oficialmente en una recesión técnica -tras cosechar dos trimestres con decrementos en su PIB-, como la economía más dañada del conjunto de países de la Unión Europea. Pese a haber sido Italia la economía más dañada por los efectos del covid, quedando demostrado dicho escenario en la asignación de las ayudas europeas, los indicadores adelantados que ofrece la OCDE muestran una caída más moderada, así como una mayor resiliencia de la economía transalpina.

Dejando de lado la contracción del PIB y haciendo referencia a los indicadores adelantados que ofrece la OCDE y que, además, tratan de pronosticar escenarios a 6 y 12 meses para las distintas economías que integran el organismo, hablamos de que, de acuerdo con el último registro realizado por el organismo, España presenta el mayor retroceso registrado de la OCDE. Un retroceso que, ni atendiendo a una comparación con el promedio de países de la Unión Europea encuentra consuelo alguno. Hablamos de un retroceso de 0,63 puntos, que sitúa al indicador en los 93,72 puntos. Un registro que se presenta muy por debajo de la media internacional y lejos de los registros cosechados en etapas anteriores.

Cabe destacar que hablamos de un indicador que, haciendo el contraste nuevamente con Italia, registra una mejora de las perspectivas que ha impulsado el indicador en 0,3 puntos.

Momento complicado

Como vemos, tanto en materia de PIB como en base a las previsiones que hacen los organismos, España se encuentra en un momento muy complicado. Los indicadores que, a priori, ofrece la economía española arrojan un pesimismo bastante palpable. Y es que, aunque la recuperación pueda apreciarse en variables como la actividad, el empleo u otra serie de variables relevantes, hablamos de una recuperación insuficiente para el deterioro experimentado por la economía española. Un deterioro reflejado en unos indicadores que, a priori y atendiendo a los “buenos datos” que presentaba el empleo en el mes de julio, pueden parecer muy positivos, pero que, analizados desde distintos ángulos y eliminando muestran una recuperación del empleo perdido del 15%.

Se trata de una recuperación a la que le queda aún mucho recorrido. Una recuperación, además, que peligra por sus precedentes en crisis pasadas, los cuales se van replicando en indicadores que muestran posibles situaciones futuras que, como ocurrió en la Gran Recesión, podrían llevarnos a recuperarnos mucho más tarde que otras economías homólogas.

La gran dependencia que presenta España de sectores como el turismo, donde se observa una contribución directa del 13% del PIB y del 14,7% del empleo, hacen que dicho deterioro sea mucho más notable. Tanto es así que, de la contracción prevista para el PIB español, el 57% de la contracción quedaría justificada por la drástica caída del sector turístico.

España debe comenzar a actuar. Los agentes económicos que integran la economía española se ahogan ante la inacción del Gobierno. Las pymes, siendo el 99,9% del tejido empresarial, se encuentran en una situación en la que precisan salir de este atolladero para hacer frente a unas obligaciones que, de no cumplirse, computarán a la posible pérdida de capacidad productiva a la que se enfrenta la economía española. Con una caja media de 57 días, hablamos de uno de los tejidos empresariales de menor dimensión de Europa, teniendo en cuenta que la liquidez empresarial española, en contraste con la liquidez empresarial europea, representa el 3% de toda la liquidez empresarial comunitaria.

Las cifras reflejan también la escasa capacidad de respuesta de un tejido empresarial muy vulnerable ante las crisis económicas que se producen en el país, tal y como registra la destrucción empresarial y de empleo en la pasada crisis. Si tenemos que hacer un resumen de todo lo comentado, podríamos decir que España se encuentra en un punto de inflexión en el que, de no actuar y caer en la autocomplacencia, podría derivar en un estancamiento severo de la economía en el futuro.

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