Colas kilométricas en Lidl para conseguir el quitadurezas más barato del mercado: hasta los podólogos quieren uno
Por apenas 5 euros, Lidl tiene el quitadurezas eléctrico que ya se agota
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A estas alturas del verano, con el calor que llevamos sufriendo desde hace semanas y las sandalias formando parte del día a día, hay detalles que empiezan a notarse más de lo habitual. Entre ellos, el estado de los pies. Las durezas, la piel seca o esas zonas más ásperas que durante meses han pasado desapercibidas acaban llamando la atención cuando dejan de estar ocultas, de modo que son muchos los que no lo dudan y buscan soluciones rápidas como la que Lidl tiene ahora en sus tiendas, un quitadurezas eléctrico que es tan barato que hará que no lo dudes a la hora de comprarlo.
En los últimos años, los dispositivos de cuidado personal han ido ganando terreno poco a poco, especialmente en estas semanas en las que el cuidado personal se vuelve más visible. Dentro de ese contexto, Lidl tiene el quitadurezas eléctrico que sólo cuesta 5,49 euros y que, sin grandes pretensiones, ofrece lo básico para mantener la piel en mejor estado sin esfuerzo y sin tener que recurrir a soluciones más complejas. Un producto que ya se agota en sus tiendas por lo que conviene no dejarlo escapar.
Colas en Lidl para conseguir el quitadurezas más barato del mercado
El quitadurezas de Lidl no tiene demasiado misterio, y eso juega a su favor. Es pequeño, manejable y funciona sin cables, lo que permite utilizarlo en cualquier momento sin tener que preparar nada ni depender de enchufes cercanos. Sirve para alisar la piel de los pies, pero también se puede usar en manos y codos, algo que amplía bastante su utilidad frente a otros dispositivos más limitados. Esto hace que no sea un aparato de uso puntual, sino algo que se puede integrar en la rutina de cuidado personal de forma más habitual.
Además, permite su uso tanto en seco como con la piel húmeda, por lo que encaja fácilmente en el día a día. Hay quien prefiere utilizarlo después de la ducha, cuando la piel está más blanda, y otros optan por hacerlo en seco para un resultado más inmediato.

El hecho de que sea resistente al agua (IPX7) evita preocupaciones innecesarias. No hay que estar pendiente de si se estropea con salpicaduras o con un uso puntual bajo el grifo, algo que en este tipo de dispositivos suele marcar la diferencia.
Dos rodillos y dos velocidades para adaptarlo a cada caso
El aparato viene con dos rodillos: uno más suave y otro más potente. El primero sirve para ir manteniendo la piel cuando ya está controlada, mientras que el otro es el que debemos usar cuando hay dureza de verdad, de las que cuesta quitar. También tiene dos velocidades, algo bastante básico pero que se agradece ya que al principio, si no estás acostumbrado o si la zona es más sensible, es mejor ir poco a poco para que la piel se vaya acostumbrando. Además la idea no es dejar el pie perfecto en dos minutos, sino ir mejorando con el uso ya que de hecho, quien lo utiliza de forma regular lo nota más a medio plazo que en una sola pasada.
Funciona sin cables y cumple de sobra con la batería
Otro punto a favor es que no tiene cable mientras lo usas, que parece una tontería pero se nota. Te da más libertad y no tienes que estar pendiente de dónde enchufarlo o de si llegas bien. En cuanto a la batería, ronda los 100 minutos por carga completa. En la práctica, eso significa que puedes usarlo bastantes veces antes de volver a cargarlo. No es algo que tengas que enchufar cada dos días. La carga va por USB, sin más. Lo conectas como cualquier otro dispositivo y listo. Sin cargadores raros ni historias.
Lo básico antes de usarlo y que mucha gente pasa por alto
Aunque es fácil de usar, hay un par de cosas que conviene tener claras. La primera: no hace falta apretar. El rodillo gira solo y hace el trabajo, así que si fuerzas más de la cuenta puedes acabar irritando la piel. La segunda, y quizá la más importante, es no pasarse. Es fácil caer en la tentación de insistir demasiado para dejarlo perfecto, pero eso suele tener el efecto contrario con el tiempo.
Lo que mejor funciona es usarlo con cierta regularidad y luego hidratar la zona. Una crema después ayuda bastante más de lo que parece y evita que la piel vuelva a endurecerse tan rápido.
Barato y sin complicaciones
Aquí es donde realmente destaca. Por 5,49 euros tienes un aparato que hace lo que promete sin complicarte la vida. No es profesional ni pretende serlo, pero para el uso que la mayoría le va a dar, cumple. Viene con lo básico: cepillo para limpiarlo, tapa y el cable. Nada de extras innecesarios, pero tampoco echas nada en falta para empezar a usarlo desde el primer día. Es, en el fondo, uno de esos productos que compras sin esperar mucho y que luego acabas usando más de lo que pensabas.
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