ACEITE DE OLIVA

Un agricultor destapa lo que va a pasar con el aceite de oliva: no son buenas noticias

Los precios del aceite de oliva siguen disparados por esta razón

precio aceite de oliva

El aceite de oliva, conocido como el oro líquido, ha experimentado un aumento de precios sin precedentes en el pasado año 2023, convirtiéndose en uno de los alimentos más afectados en España. Desde 2021, el precio ha aumentado en un impresionante 164%, y actualmente, una botella de un litro supera los 10 euros. Aunque esta tendencia al alza ha sido notable, parece que el sector del olivar enfrentará nuevos desafíos en 2024.

Por qué aumenta el precio del aceite

La pregunta principal es, por qué ha aumentado tanto el precio del aceite de oliva. En los últimos años, los agricultores han experimentado precipitaciones por debajo de la media y olas de calor extremas, superando los 40 grados, en las principales zonas productoras. Estos eventos climáticos han afectado la floración del olivo.

El año 2024 va a requerir esperar hasta la primavera para que se produzca la floración del olivo y para que se puedan hacer las primeras previsiones para la próxima campaña. Sin embargo, el mayor problema es la falta de precipitaciones, lo que resulta en un suelo seco que afecta la producción de aceitunas y su contenido de aceite.

En comparación con hace dos años, cuando se produjeron en promedio 1.400.000 toneladas de aceite de oliva, la campaña de 2023 fue un «auténtico desastre», con una producción reducida a más de la mitad, alcanzando las 664.000 toneladas. Para este año 2024, se espera que la producción ronde las 700.000-750.000 toneladas.

El «enlace», que es la reserva de aceite que queda de una campaña a otra, es esencial para abastecer el mercado desde finales de septiembre hasta que llega el aceite nuevo al supermercado en diciembre. En 2024, el enlace se sitúa en 247.000 toneladas. Si se producen alrededor de 750.000 toneladas, en el mejor de los casos, habrá disponibles 1.000.000 toneladas para el año. Sin embargo, dado que se consumen aproximadamente 90.000 toneladas de aceite al mes, es decir, 1.080.000 toneladas anuales, la oferta podría no ser suficiente.

Mientras no haya suficiente aceite para cubrir el año, los precios seguirán aumentando. Este encarecimiento solo se detendrá cuando los precios alcancen niveles tan altos que desincentiven el consumo y, por lo tanto, reduzcan las ventas.

Aunque el precio del litro de aceite de oliva ha superado los 9 o incluso los 10 euros, las ventas no han disminuido debido a factores como la tradición mediterránea, la percepción del producto como saludable para el consumo diario y su bajo porcentaje en la cesta de la compra, entre otros.

Aceite de oliva en los últimos 10 años

El mercado del aceite de oliva, como cualquier otro, está sujeto a las leyes fundamentales de la oferta y la demanda. La interacción de estas dos fuerzas, que varían de un año a otro, es la que determina las fluctuaciones en los precios y, en última instancia, impacta en el consumidor final. Al referirnos al precio del aceite de oliva, es crucial hacerlo en términos de precio en origen, es decir, en el nivel de producción. Esto difiere ligeramente del precio final, ya que este último incluye impuestos como el IVA (10%), así como los costos de envasado, distribución y el margen comercial del vendedor.

Para comprender la evolución del precio del Aceite de Oliva Virgen Extra y por qué ha alcanzado los valores actuales, es esencial analizar el precio en origen. Según Aceites Torrevigía, una cooperativa productora de la Costa del Sol, los precios y sus fluctuaciones se ven afectados por diversas circunstancias, como la cantidad disponible para abastecer el mercado y las expectativas de la próxima cosecha. Factores como la vecería del olivo, donde se produce una cosecha abundante un año y otra más reducida al siguiente, así como condiciones climáticas adversas y enfermedades, también desempeñan un papel clave en la producción.

A esto se agrega, según otros productores como Aceites Lorente, que la demanda en este mercado es poco elástica, es decir, no deja de crecer, tanto a nivel nacional como internacional. Considerando estos factores, se observa que en los últimos 10 años ha habido al menos tres picos con precios al alza: en 2015, 2017 y 2021, siendo este último año el inicio de una escalada continua en los precios.

Las últimas reducciones en los precios se registraron entre 2018 y 2021, explicadas por factores como la vecería del olivo, que generó cosechas abundantes, y una gran disponibilidad del producto, lo que llevó a una disminución de los precios. No obstante, los aumentos desde 2022 se deben a cosechas más moderadas, no solo en España sino también en otros países productores como Italia y Grecia, así como a factores externos asociados a eventos climáticos y al aumento de los costos de producción, como el alza en los precios de los combustibles, abonos y energía.

En la antesala de una nueva cosecha, se espera que pueda haber un ligero descenso en los precios, y aunque estas cifras podrían aliviar la presión en la producción, las condiciones externas estables, como la crisis climática, la demanda inelástica y los costos de producción, que provocaron el aumento, podrían no favorecer reducciones significativas en el producto.

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