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La economía se enfría: asesores de Trump creen que el ‘profit warning’ de Apple es sólo el primero

Apple, Dow Jones
Wall Street y sus grandes compañías.

El enfriamiento económico empieza a golpear las cuentas de las multinacionales de Estados Unidos. El asesor de Trump, Kevin Hasset, reconoce que la rebaja de estimaciones de crecimiento de Apple por el iPhone puede ser solo la primera de más 'profit warning' que están por venir.

Los ecos sobre una ralentización del crecimiento global están tomando forma en los primeros días de 2019. Pese a que los expertos consideran que aún es pronto para hablar de una recesión, los datos indican que el frenazo podría ser más brusco de lo esperado. Quizás el ejemplo más paradigmático de las consecuencias de ese freno económico sea el de Apple, que ha tenido que revisar a la baja en la primera semana de enero sus previsiones de beneficio para los próximos meses ante la caída de las ventas de iPhone en China.

Se venden menos smartphones en un momento en el que el gigante asiático ha confirmado que su actividad industrial ha caído por primera vez en más de dos años. El índice oficial de gerentes de compras (PMI por sus siglas en inglés) se situó en diciembre en China por debajo del nivel de 50 puntos que marca el inicio de una contracción, según los últimos datos oficiales conocidos también esta semana.

En este contexto, la alarma encendida por Apple podría volver a sonar en las próximas semanas. De hecho, el presidente del Consejo de Asesores Económicos de Trump, Kevin Hassett, ya ha advertido que, al igual que Apple, muchas empresas norteamericanas van a tener que revisar a la baja sus expectativas de ingresos por ventas y de beneficios debido a la parte de su negocio que depende de China.

De este modo, se confirmarían los peores temores de los inversores que comenzaron a tomar posiciones defensivas en los mercados el día en el que la curva de tipos de Estados Unidos se invirtió. Esto ocurre cuando el mercado exige más interés por comprar deuda a largo plazo que a corto plazo y suele anunciar el inicio próximo de una recesión, aunque la Reserva Federal descarta esta hipótesis por el momento.

"Salvo eventual revisión a la baja de los datos recientes de crecimiento del PIB y de los resultados empresariales en EEUU, no hay razón para pensar que hay una recesión próxima. A no ser que se precipiten los acontecimientos y todo cambie bruscamente pasando de que ambos crezcan con fuerza a contraerse", explica el analista financiero Juan Ignacio Crespo en su Newsletter de mercados financieros de este viernes.

También en Europa

El resfriado no sólo afecta a la economía más grande del mundo. Este viernes se constató también que el crecimiento de la actividad del sector privado de la zona euro se ralentizó en diciembre hasta mínimos de hace cuatro años. Aunque en este caso el PMI se mantiene por encima de esa barrera, bajó a 51,1 puntos en diciembre, frente a los 52,7% del año anterior. Este nivel se correspondería con una tasa de crecimiento del PIB en Europa de apenas un 0,3% en el último trimestre de 2018. Según IHS Markit -firma que elabora el índice-, tanto el sector servicios, como el manufacturero experimentaron retrocesos en este periodo y la presión de los precios fue la más baja en un año en Europa.

Episodios como el de los ‘chalecos amarillo’ en Francia han lastrado la actividad de la Eurozona en el último mes y medio del año. Pero las señales de enfriamiento económico vienen de atrás. De hecho, Alemania despidió el año con su peor dato de actividad en más de un lustro, mientras que en el caso español la lectura del PMI fue la más débil de los últimos tres meses, pese a ser más sólida que la de sus vecinos europeos.

Debilidad del petróleo

Estas incertidumbres llevan tiempo tomando forma en el mercado de materias primas, donde el petróleo ha pasado tan solo cuatro meses de una escalada que le llevó a superar los 86 dólares a una caída que lo ha llevado hasta los 57 dólares en los que se está moviendo estas sesiones.

Tras esta caída del precio de la energía, podría esconderse un temor del mercado a una caída de la producción ligada a un descenso de la demanda global. De momento, en Europa esta situación se está traduciendo en una menor presión inflacionista. De hecho, este viernes se publicó la tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en diciembre en el 1,6%, tres décimas por debajo del mes anterior, según Eurostat. Se confirma así que los precios crecen al menor ritmo desde abril de 2018. Al menos, con menos presión de la inflación el Banco Central Europeo (BCE) tendrá más margen de maniobra si llega el momento de animar el ciclo económica con aún más estímulos.

 

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