Cucurella entró al césped y se encontró con los pitos de los aficionados del Leipzig. El lateral sustituyó a Álvaro Carreras en el minuto 69 y los seguidores alemanes desplazados al Santiago Bernabéu comenzaron a silbarle cada vez que tocaba el balón. Una protesta que tenía poco que ver con lo que estaba sucediendo en el partido y mucho con una acción que todavía recuerdan: la mano de los cuartos de final de la Eurocopa de 2024.
El origen está en aquel encuentro entre España y Alemania. En la prórroga, un disparo de Musiala golpeó en el brazo de Cucurella dentro del área. Anthony Taylor no señaló penalti y el VAR tampoco intervino. España terminó ganando 2-1 y eliminando a la anfitriona, pero el lateral quedó señalado por una parte de la afición alemana. Más de dos años después, los seguidores del Leipzig llevaron aquel enfado al Bernabéu.
Cada intervención del español estuvo acompañada por los silbidos del sector visitante. Cucurella recibía y los alemanes pitaban. Una situación que terminó provocando la reacción de la afición madridista, que comenzó a aplaudir al lateral para arroparle y responder a la insistencia de los seguidores rivales. El Bernabéu identificó lo que estaba pasando y se puso de parte de su jugador.
Así, los contactos de Cucurella con el balón acabaron generando un pequeño duelo entre las dos aficiones. Desde la zona visitante llegaban los pitos y desde la grada local respondían los aplausos. El lateral, que había entrado para disputar el tramo final del encuentro, terminó encontrando el respaldo del estadio ante una protesta que le persigue desde aquella Eurocopa.