COPA DAVIS: CROACIA 2-3 ESPAÑA

Bautista y un Carreño resucitado ejercen de héroes de la remontada de España

Pablo Carreño Nadal
Pablo Carreño celebra un punto. (AFP)

La Copa Davis es una competición especial. No valen los rankings, en ocasiones ni siquiera jugar mejor que tu rival, y por supuesto, no vale cantar victoria antes de tiempo. El regreso al Grupo Mundial de España estuvo a punto de tornarse en fracaso, pero cuando el equipo capitaneado por Conchita Martínez se encontraba al borde del abismo, resucitó. Roberto Bautista y Pablo Carreño ejercieron de héroes al solventar sus partidos individuales y permitieron al conjunto español citarse con Serbia en los cuartos de final de la competición. El sueño de la Ensaladera sigue vivo.

Todas las miradas estaban centradas en la figura de Pablo Carreño perdedor el primer día pero elegido para disputar el punto decisivo, pero para que la remontada tuviera visos de realidad, Roberto Bautista debía lograr su segunda victoria en la eliminatoria. Enfrente, el poderoso Franko Skugor, verdugo español en el primer día de competición y que llegaba lógicamente repleto de confianza al verse como líder y héroe de Croacia.

Con más de 200 posiciones de ventaja en el ranking, Roberto pronto puso las cosas claras y se adelantó por tres juegos en el marcador, haciendo el silencio en el pabellón de Osijek que tan ruidoso había amanecido en días anteriores. Con la derecha como arma continúa, el número uno español redujo al gigante Skugor, que vio como en media hora ya contaba con un set en su contra (6-1).

Consciente de que bajo el calor de su público todo podía cambiar, Skugor se escudó en su servicio y sus potentes golpes de fondo para ir sumando ante un Bautista que no cedía absolutamente nada con su servicio. La alternancia en el marcador dio paso a la muerte súbita, donde el croata, al igual que hizo frente a Carreño, mostró su versión atronadora para poner las tablas en el marcador.

bautista-españa
Roberto Bautista celebra su victoria ante Skugor. (AFP)

La paciencia debía reinar en el equipo español, a pesar de lo grave de la situación –a dos sets de caer eliminados– y para ello pocos jugadores en el mundo mejor que Bautista. Borrando de su memoria el fuerte palo que suponía tener el marcador igualado a pesar de ser netamente superior en el global, Rober continuó creando tenis hasta que pudo romper el saque de Skugor y siempre sobrio, colocarse a un paso del triunfo.

El encuentro estaba en sus momentos decisivos y en Osijek se mantenía la esperanza. No se entiende que Skugor no sea mínimo top 100 si atendemos a lo visto en la pista croata, pero sí el que Bautista lleve varios años manejándose con los mejores jugadores del mundo. Ambos batallaron hasta decidir, de nuevo en un tie-break, la victoria del lado del español.

Carreño, de villano a héroe

Le tocaba el turno a Pablo Carreño y, aprovechando la inercia de la victoria de Bautista, el asturiano pronto tomó ventaja en el marcador con un break y mostrando seguridad en su juego. Sin embargo, los fantasmas regresaron y varios puntos de mérito de Mektic, el héroe del dobles y elegido para sustituir a Pavic, igualaron la contienda.

Sirvió Pablo para el set igual que el viernes lo hizo para el partido frente a Skugor, y lo volvió a perder. El tie break volvía para tratar de ejercer de villano, pero Carreño no estaba dispuesto a fallar otra vez, y con una dosis medida de talento y coraje, cerraba el set y la grieta de dudas con un ace.

Tan disputado fue el primer parcial como desnivelado el segundo. Pablo, haciendo gala de su mejor tenis de la eliminatoria, desempolvó su ranking y comenzó a mostrar las carencias de un jugador como Mektic, eminentemente doblista. A base de ritmo, el español convirtió la rapidísima pista de Osijek en su jardín y movió y movió al croata hasta recoger lo sembrado. 6-1 y a un parcial de la victoria. 

Ambos jugadores se enrolaron en la disputa del tercer set con actitudes distintas a simple vista. Mektic parecía dar sus últimos coletazos, mientras que Carreño solo tenía en la cabeza cerrar el partido. Ambos caracteres peleaban dejando los puntos más bonitos del partido, igualados en el marcador, pero siempre con la mirada de Pablo en camino a la victoria. En cuanto tuvo la oportunidad, en el siempre clave noveno juego, el español lo rompió en blanco y cinco minutos después, levantaba los brazos para celebrar merecidamente su resurgir y el de España. La remontada era real.

 

Lo último en Deportes

Últimas noticias