Champions League 2018: Real Madrid – CSKA

Un Real Madrid de Europa League

Un Real Madrid de Europa League

Un Real Madrid de Europa League. Un Real Madrid insoportable, zombi, ridículo, perezoso, casi indecente, se arrastró por el césped del Bernabéu y cayó 0-3 ante el CSKA en la mayor goleada encajada por los blancos en casa en los 27 años de historia de la Champions. Solari optó por rotar y el bochorno de otras veces de los titulares se extendió esta vez a los suplentes. El Bernabéu pitó pero, entre el enfado y la huida, el madridismo optó por lo segundo.

Como el partido tenía menos emoción que las elecciones de Venezuela, Solari puso un once más de Copa que de Champions. El que no me entienda que mire el banquillo con Carvajal, Kroos, Modric, Bale… Es lo que tiene haber tenido un grupo más amable que un dependiente de El Corte Inglés y haber hecho los deberes a tiempo, a pesar del tropezón del Real Madrid en Moscú en los tiempos de Lopetegui.

Sólo Courtois y Benzema se mantenían de los titulares, a los que habría que añadir Marcelo, que volvía de lesión, y Llorente, que se ha convertido en la versión rubia de Casemiro y se ha ganado el sitio. Un repaso rápido a la alineación del Real Madrid que luego nos coge el toro: Courtois; Odriozola, Vallejo, Javi Sánchez, Marcelo; Llorente, Valverde; Vinicius, Isco, Asensio; y Benzema.

La presencia en el once de los ex titulares Isco y Asensio, además del debut en Champions como titular de Vinicius, enfocaban un partido casi amistoso y en un horario raro. El Bernabéu, como era de esperar, era un espejismo con ese estadio ruidoso y abarrotado que se vio el pasado domingo para el River-Boca.

Dominio insulso, salsa Vinicius 

Empezó el partido y el Real Madrid salió a lo Pablo Casado: al ataque y por la derecha. Odriozola era protagonista de un equipo que mandaba sin ímpetu mientras el CSKA se replegaba a sus cuarteles de invierno en torno a su área. También apareció Vinicius por la banda siniestra. El brasileño es rapidísimo, a veces un poco atolondrado, pero su mayor déficit es la pausa. El brasileño es como Camilo Sesto con la cirugía estética: no sabe parar a tiempo.

Pasó el primer cuarto de hora sin pena ni gloria. Y sin ocasiones, claro. Mandaba el Real Madrid pero sin ritmo ni intensidad. El CSKA tenía el partido donde quería. Ir sobreviendo mientras se pudiera. Otra maniobra genial de Vinicius puso en pie al Bernabéu, pero no llegó a contactar Benzema.

Repitió el brasileño al filo del 23 en otra jugada letal dentro del área. Engaños, regates, fintas. Su disparo cruzado lo desvió Akinfeev. El rechace le cayó a Marco Asensio, que armó su zurda y se sacó un disparo que se estrelló en la cruceta de la portería del CSKA. Repitió disparo el mallorquín en el 28 y se lució Akinfeev. El Real Madrid empezaba a merecer el gol.

Perdona el Madrid, se adelanta el CSKA

Volvió a tenerla Asensio después de una jugada individual enorme, embellecida por la paredes de Vinicius y Benzema, pero afeada por el disparo final de Marco que le salió flojo y centrado. Y a los cinco minutos, zas, la ley del fútbol. Primera llegada del CSKA y primer gol de los rusos. Lo marcó Fedor Chalov después de sentar a Javi Sánchez en el área y colocársela en la esquinita a Courtois.

Pero la cosa fue a peor. La verbena defensiva del Real Madrid logró el más difícil todavía y regaló el 0-2 ante un Bernabéu que se frotaba los ojos como si tuviera conjuntivitis. Marcelo bajó mal, tampoco cerró Valverde, Vallejo llegó tarde, Javi Sánchez también y Manuel Fernandes hizo lo que quiso. Courtois evitó el tanto en primera instancia, pero su rechace le cayó Schennikov, que la cruzó a la red y consiguió el 0-2 justo al filo del descanso. El Bernabéu, obviamente, estalló en una pitada que se retumbó hasta en los asientos vacíos.

En la reanudación Solari metió a Bale por Benzema en un cambio que parecía pactado más que revulsivo. El Real Madrid ponía cerco a un CSKA que había levantado una barricada en torno al área de Akinfeev. Pero tampoco es que los jugadores se murieran por remontar. De hecho, Courtois evitó el 0-3 con una buena mano. En la contra apareció otra vez Vinicius, lo único potable de un Madrid tóxico, pero su galopada la malogró Isco, que encima se encaró con el público.

Bochorno en el Bernabéu

En el 56 Solari metió a Kroos por Marcos Llorente. Reaparecía el alemán pero el partido ya se había convertido en un plebiscito sobre Isco, que salía a pitada por acción. Se lo estaba ganando a pulso. Por perezoso (casi vago), por jugar mal y por ponerse farruco encima. Y como las cosas siempre pueden ir a peor, Bale dio el susto al doblarse el tobillo en un córner. Por suerte para Solari pudo volver al césped.

A falta de 20 minutos para el final el Real Madrid seguía perdiendo 0-2 ante un CKSA y ofreciendo una imagen entre la impotencia y la desidia. Pero las cosas siempre pueden empeorar. A los de Solari les cayó el 0-3 en en 72 en otra jugada donde todos los madridistas defendieron con la mirada. El Bernabéu no se lo creía, pero ya no tenía ganas ni de pitar.

Pasaron los últimos minutos y el Real Madrid no fue capaz ni de maquillar el resultado. Solari estaba lloroso en la banda, tanto por la imagen de su equipo como por el frío que caía en el Bernabéu. Lo mejor para los blancos fue que el partido se acabó y el CSKA no marcó más goles. Se consumó el ridículo, pero los blancos pasan a los octavos como primeros de grupos.

Y es ahí, en los octavos, donde empieza de verdad la Champions. Y eso el Real Madrid lo sabe mejor que nadie.

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