Toman decisiones arbitrarias a favor de sus rivales

La Generalitat juega en contra de Laporta en las elecciones del Barça

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Joan Laporta tenía ganadas las elecciones a la presidencia del Barça. El que fuese máximo dirigente de 2003 a 2010 consiguió más de 10.000 firmas de socios culés que avalaban su candidatura al puesto sumando más apoyos que los logrados por Víctor Font y Toni Freixa –los otros dos candidatos que han pasado el corte– juntos. Nunca antes en la historia del club, el precandidato con más firmas ha perdido unas elecciones.

Las elecciones debían tener lugar el 24 de enero, pero la Generalitat intervino en todo el proceso como árbitro impidiendo su celebración por las restricciones derivadas de la tercera ola del coronavirus. No resulta casual, que en plena segunda ola, el Govern sí permitiese que se pudiesen recaudar las firmas para la moción de censura que desembocaron la dimisión de Josep María Bartomeu.

Toda esta situación ha empezado a olerle mal a un Joan Laporta que no se ha reprimido a la hora de evaluar la actitud de los políticos catalanes. «Si yo hubiese sido independiente de un grupo político no se habría producido este aplazamiento electoral que decidió la Generalitat, cosa que todavía me sorprende, sobre todo por la negativa a utilizar los certificados de autorresponsabilidad», dijo el abogado.

«Si se adoptan excepciones para ir a trabajar, se pueden adoptar para ir a votar. Un país que puede ir a trabajar, puede ir a votar. Se deben hacer las excepciones que haga falta. Hay el certificado de autorresponsabilidad que, junto con el carnet del Barça, podría servir para ir. Los comicios se pueden celebrar perfectamente y con todas las medidas sanitarias y de fomento de la participación», solicitó un Laporta, bastante enfadado con todo lo que está sucediendo después de que los responsables del Govern hayan dado luz verde al voto por correo. Ya se sabe que siempre que hay sombra de fraude electoral en un proceso de presidencia deportivas, el voto por correo juega un papel fundamental.

Laporta podría estar pagando caro estar litigando contra la Generalitat en un juicio donde hay en juego 63,5 millones de euros. El abogado está defendiendo a empresa israelí Nadlan BCN, quien reclama al Ejecutivo catalán esa cantidad por estar haciendo uso de edificios que no son de su propiedad.

La compañía israelí adelantó 16 millones para hacerse con la adjudicación de los edificios, pero solicitó dos aplazamientos de los pagos totales del resto de edificios, hecho que hizo que la Generalitat rompiese el acuerdo y se quedase la señal. Los israelíes están ahora dispuesto a pagar y piden que el Govern acepte el pago o les devuelva la cuantiosa señal.

Nueva fecha

El hecho es que la Generalitat ahora plantea unas elecciones para el 7 de marzo dando un tiempo extra al resto de candidatos para replantear su estrategia. Todo esto beneficia a un Víctor Font, íntimo de Jaume Roures y con negocios cruzados con políticos catalanes, para intentar dar la vuelta a unos comicios que Laporta puso patas arriba con un cartel en las inmediaciones del Bernabéu.

Que no haya presidente el 24 de enero implica también que el club azulgrana se va a quedar sin margen de maniobra en el mercado invernal de fichajes y que el club va a seguir sin tener un plan claro de actuación frente a la incipiente crisis económica que padece con negociaciones de reducción de salario con toda la plantilla pendiente de aprobación.

Todos los candidatos habían defendido la urgencia de unas elecciones incluso pasando por encima del tema económica. Después de la presentación de firmas, las cosas quedaron más que claras, algo que no contentó para nada a unos políticos que ven el club como una tremenda máquina política a la que sacarle rédito. Laporta parece que no se quiere prestar a ello.

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