Cataldo ganó la decimoquinta etapa; Landa perdió 25" y Roglic, 40"

Carapaz y Nibali se dan un homenaje y distancian a Roglic del Giro

Dario Cataldo se proclamó vencedor de la decimoquinta etapa del Giro de Italia, con final en Como, en una nueva exhibición de Richard Carapaz, que sigue sacando tiempo a sus perseguidores como líder de la ronda italiana.

No defraudó el homenaje al Giro de Lombardía en el Giro de Italia. Porque la ronda italiana tiene un gran favorito a la victoria y ese no es otro que Richard Carapaz. El ciclista ecuatoriano de Movistar Team volvió a dar un golpe sobre la mesa del Giro en la decimoquinta etapa, con final en Como, al mostrarse como el hombre más fuerte de la carrera y desactivar una y otra vez los ataques de un sobresaliente Vincenzo Nibali que tuvo que conformarse con reducir al hasta hoy gran favorito, un Primoz Roglic que perdió tiempo en la última subida y al que una caída en la bajada provocó que maximizara sus pérdidas. Entre ambos grupos llegó un Mikel Landa que no pudo con los dos más fuertes, a 36 segundos de Dario Cataldo, vencedor de la etapa.

Después del tríptico montañoso que cambió el devenir del Giro en los días previos, la ronda italiana tenía preparada una reproducción con varios tramos de paso calcados al mítico Il Lombardía, una clásica dentro de una vuelta de tres semanas a escasamente seis días del término de la carrera. 237 kilómetros de sube y bajas pondrían a prueba a los valientes competidores de la clasificación general, así como también a los italianos Cattaneo y Cataldo, únicos que se animaron a formar la fuga del día, que llegó a contar con un cuarto de hora de ventaja sobre el pelotón, donde paulatinamente se iban dando de baja corredores, asfixiados por el ritmo y la dureza del trazado.

Llegados al tramo decisivo de carrera sin demasiado movimiento entre los favoritos, Movistar dejó paso a Nibali y su Bahrein-Merida como comandantes de un pelotón que ya no era tal por las escasas 20 unidades que lo formaban. Astana se mantenía firme con varios corredores apoyando a Supermán López, al igual que los españoles, con Carretero y Pedrero reivindicándose. En el otro lado de la moneda, Roglic, en solitario y resistiendo un día más solo ante el peligro que entrañan los escaladores más feroces del Giro.

Uno de ellos, quizá el menos puro pero el más experimentado y combativo, iba a ser el que dinamitara la carrera en la última ascensión. Vincenzo Nibali, al que todos esperaban, lanzó un demarraje extraordinario al que sólo pudo atarse el líder Richard Carapaz, demostrando un día más que sus piernas también merecen llevar el rosa y lucharán hasta Verona para mantenerlo. En un segundo escalón, Roglic, que para colmo había pinchado y ascendía con la bici de su compañero Tolhoek, y Landa, que se quedó marcando al esloveno, aparentemente, como parte de la táctica de Movistar Team.

Carapaz, desencadenado

El alavés trató de demarrar con fortaleza un kilómetro después, pero Nibali vio peligrar su favoritismo en el grupo de perseguidores de Cattaneo y Cataldo y volvió a acelerar, dejando a Landa en tierra de nadie y compungido después de lo infructuoso de su intentona. Roglic, que venía remontando desde atrás, alcanzaba a Mikel junto a López, mientras que Carthy, Nibali, Yates y Carapaz se lanzaban hacia un descenso sinuoso con una jugosa ventaja que mantener en meta.

Caprichos del destino o fruto de las prisas o de una bicicleta que no era la suya, Roglic se pasó de frenada en el descenso camino de Como y multiplicó la ventaja sobre el dúo de favoritos que caminaba en cabeza con Nibali intentando escapar y Carapaz, ya en el llano, llegando a su rueda como si de un rodador profesional se tratara. Las diferencias en meta fueron nulas para el squalo con respecto al líder, que sí distancia a su compañero Landa y, sobre todo, a Primoz Roglic, para poder gritar a los cuatro vientos que él es el líder por pleno derecho del Giro.

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