BETIS-REAL MADRID: JORNADA 24 DE LIGA SANTANDER

El Madrid gana en el caos

El Madrid gana en el caos

Victoria del Real Madrid en el Villamarín en un partido caótico y bipolar. La mejor noticia para Zidane, la demostración de que Asensio hace más méritos que nadie para ser titular. Se adelantaron los blancos en un arranque fulgurante, pero se durmieron y el Betis se fue 2-1 al descanso. En la reanudación, el Madrid se remangó, el Betis se descosió y el duelo se puso 2-4. El gol postrero de Sergio León dio vértigo e incertidumbre a los minutos finales porque los de Zizou no saben ganar un partido sin darle emoción.  La ruleta rusa acabó con el final más raro posible: un gol de Benzema.

Rotaba Zidane. Después de la batalla ante el PSG descansaban hasta cinco de los titulares del miércoles: Varane, Modric, Isco, Benzema y el lesionado Kroos. El técnico del Real Madrid apostaba por un 4-4-2 claro, quién sabe si pensando en el esquema que utilizará en París. Lucas Vázquez y Asensio, revulsivos del milagro del Bernabéu, se ganaban un sitio en el once para acompañar en el medio a Casemiro y a Kovacic. El multiusos Nacho pasaba al centro de la zaga para acompañar a Ramos y Bale recuperaba la titularidad como acompañante arriba de Cristiano Ronaldo.

Dominó de salida el Real Madrid haciéndose ancho como Castilla y profundo como la siesta de un funcionario. Merodeaban el área Bale y Cristiano, sin 9 fijo, para evitar que los centrales del Betis tuvieran una referencia a quien marcar. Una galopada de Asensio al filo del 8 que murió en las manos de Adán fue el primer aviso serio del equipo blanco.

Y a los diez llegó el gol. Fue un centro de Marcelo al área que acabó en los pies de Lucas tras un despeje defectuoso de Bartra. Lucas asistió a Cristiano, que se sacó un zapatazo seco. Adán despejó como pudo y la pelota cayó en la cabeza de Marco Asensio que no perdonó. Remachó de primeras y logró el 0-1. Así respondía el mallorquín a las posibles dudas de Zidane en torno a su titularidad. No hay debate: debe jugar Marco.

Marcó Asensio…

El tanto espoleó al Betis, que se vino arriba. De perdidos al río, debieron de pensar los verdiblancos. Un par de sustos rondaron el área de Keylor, que demostró sus enormes, gigantescas, carencias en el juego aéreo en un córner que no atacó en el 22. La pelota era de manual para que saliera el portero, pero el del Real Madrid sale menos que una monja de clausura. Cabeceó Mandi y la pelota, afortunadamente para los de Zidane, lamió el poste izquierdo por fuera. Igual que un disparo lejano de Loren en el 23.

En el 26 Joaquín volvió a avisar con un disparo lejano de falta al que respondió Keylor con una parada entre la palomita y el adorno. El Betis se lo creía mientras el Real Madrid se tumbaba a la bartola. Y las malas noticias continuaron para Zidane: Marcelo se rompió en el 28 y tuvo que entrar al campo Theo, luego de ponerse botas, espinilleras y camiseta que, como casi todos los suplentes del mundo, no tenía puestas en el banquillo.

… y se derrumbó el Madrid

Y a la cuarta se rompió el cántaro. El Betis había puesto cerco al área del Real Madrid y encontró el 1-1. El gol desnudó todas las carencias del equipo blanco, sobre todo las de su portero en el juego aéreo. Centro Joaquín, mal defendido por Carvajal, y cabeceó Mandi dentro del área pequeña. Keylor volvió a quedarse bajo los palos, miedoso, y se tragó el remate picado. El Madrid pagaba su pecado de pereza.

Pero todo fue a peor. Joaquín empezó a campar a sus anchas por el césped del Villamarín. Toreó a Carvajal como si tuvieran edades inversas y asistió a Junior en el 33. El disparo del bético, blandito y algo centrado, no fue capaz ni de atajarlo ni de despejarlo Keylor Navas, que metió la mano blanda como si en lugar de dedos tuviera espaguetis. La pelota se iba despacito hacia la portería y Nacho, en su afán de despejar, terminó el trabajo y anotó el 2-1.

La metamorfosis del Real Madrid de equipo de fútbol en horda de zombis había sido casi instantánea. Del 0-1 al 1-2 en 20 minutos… de una forma inexplicable e intolerable. El Villamarín disfrutaba de su equipo, mientras las caritas de los jugadores del Madrid no eran poemas, eran la canción desesperada de Pablo Neruda. El pitido de Gil Manzano casi fue la mejor noticia para el madridismo.

Ramos, el Señor Lobo

Intentó espabilar el Real Madrid de salida en la reanudación y lo hizo gracias a las pelotas de su capitán. Ramos volvió a ser el Señor Lobo de Pulp Fiction y arregló de un plumazo los males de su equipo. Un cabezazo monumental del capitán a la salida de un córner botado por Lucas Vázquez dio a los de Zidane oxígeno con el 2-2 antes del minuto 50. Partido nuevo.

El tanto insufló energías al Real Madrid, que desperdició tres ocasiones consecutivas, sobre todo dos de Bale, que se perdió dos goles cantados al estrellarse contra un inspiradísimo Adán. Primero con el pie y luego con la mano evitó el gol el portero del Betis.

Y a la cuarta llegó el 2-3. Corría el minuto 58 y Carvajal se marcó su mejor jugada de la temporada. Eliminó rivales a lo Messi y se plantó en el área para asistir a Marco Asensio, que empaló de primeras y la puso lejos del alcance de Adán. El Real Madrid, tan bipolar como siempre, volvía a voltear el partido en un decir amén.

Se desmelena el Madrid

El Betis se descosió y le cayó el cuarto en el 64. Esta vez fue Cristiano Ronaldo quien compareció en el partido para aprovechar una gran asistencia de Casemiro, pinchar la pelota y soltar un zapatazo ante el que no pudo reaccionar Adán. El Real Madrid mostraba su perfil bueno y el Betis se había puesto de perfil en el segundo tiempo.

En el 72 Zidane metió a Isco por un intrascendente Bale, que no ha jugado 90 minutos ni una sola vez desde que volvió de su enésima lesión hace ya un par de meses. Setién trató de equilibrar a su equipo metiendo a Javi García al eje del centro del campo. Quizá ya era demasiado tarde. El Real Madrid se replegó en su campo y fió el resto del duelo a que Asensio, Lucas o Cristiano cazaran alguna arriba.

Pasaban los minutos y al Betis ya no le quedaban fuerzas para otra heroica. Al menos eso parecía. Tampoco el Real Madrid necesitaba hacer más sangre, así que el duelo tenía pinta de ir languideciendo hacia su final. O eso parecía, porque al Madrid le gusta dar emoción a los partidos y encajó el tercer gol en el 84 después de otro fallo de Keylor Navas, que se comió un centro al área que acabó rematando a gol Sergio León.

Al final, la sangre no llegó al río y los blancos se llevaron el botín del Villamarín después de abrochar la ruleta rusa del partido de la forma más rara posible: con un gol de Benzema. El Real Madrid gobernó en el caos en un partido en el que los de Zidane enseñaron sus mayores virtudes pero también dejaron ver todas sus costuras.

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