Soy arquitecto y este truco para detectar la humedad de las paredes te va a volar la cabeza: solo necesitas papel de plata
El truco práctico para olvidarte de la humedad en casa
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La humedad en casa puede muchas veces convertirse en un problema serio. Aparecen manchas oscuras, pintura que se levanta y olor a cerrado, y siempre llega la misma duda: de dónde viene exactamente y qué hay que arreglar.
Antes de llamar a un profesional o meterte en una reforma cara, hay una forma muy sencilla de saber qué tipo de humedad tienes entre manos. Solo necesitas un poco de paciencia y algo que seguro tienes en la cocina.
Este truco lo explica el arquitecto español Máximo Caballero en su cuenta de Instagram y sirve para distinguir si la humedad viene del interior de la vivienda o si entra desde fuera por la pared. Saber esto cambia por completo la solución que deberás aplicar.
El truco del papel de plata para detectar la humedad
La idea es muy simple. Cortas un trozo de papel de aluminio, lo colocas sobre la zona afectada de la pared y lo sellas bien con cinta adhesiva para que no entre aire por los bordes. Después, lo dejas ahí durante un par de días sin tocarlo.
Pasado ese tiempo, toca mirar qué ha ocurrido. Si al retirar el papel ves gotas de agua en la cara exterior, la que estaba en contacto con el aire de la habitación, el problema no viene de la pared. Esa humedad se ha generado dentro de casa y suele deberse a mala ventilación, exceso de vapor al cocinar o ducharte, o a una vivienda demasiado cerrada.
En cambio, si las gotas aparecen en la cara interior del papel, la que estaba pegada a la pared, el origen está fuera. Ahí ya podríamos estar hablando de filtraciones, falta de impermeabilización o muros que absorben humedad del exterior.
La diferencia es muy importante. En un caso, el problema se soluciona cambiando hábitos o mejorando la ventilación. En el otro, hace falta actuar sobre la pared. Por eso el truco que recomienda el arquitecto te permite ahorrar tiempo, dinero y decisiones a ciegas.
Qué hacer según el tipo de humedad
Una vez sabes de dónde viene el agua, es mucho más fácil acertar con la solución.
Si la humedad es interior, lo primero es ventilar mejor la vivienda. Abrir ventanas a diario, incluso en invierno, reduce mucho la condensación. También ayuda usar campanas extractoras al cocinar y ventilar el baño después de ducharte.
No debes olvidar revisar si hay muebles pegados a paredes frías. Dejar unos centímetros de separación permite que el aire circule y evita que se acumule humedad detrás.
Si el problema viene del exterior, conviene revisar fachadas, cubiertas y encuentros con ventanas. A veces basta con sellar una grieta o renovar una impermeabilización deteriorada.
En viviendas antiguas, la humedad por capilaridad es frecuente. En esos casos, pintar sin más solo tapará el problema durante un tiempo. Hay que tratar el muro para cortar la entrada de agua.
Si bien el método del papel aluminio no sustituye a un diagnóstico profesional, te da una pista clara que puedes seguir antes de gastar dinero.
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