Según los psicólogos las personas que necesitan lavar los platos mientras cocinan no son obsesos del orden, en realidad tienen la habilidad de gestionar bien el estrés
No eres rara, eres más inteligente que la media y lo dicen los psicólogos
Steve Jobs: "Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona"
Buscan voluntarios para vivir gratis en esta isla paradisíaca de Europa a cambio de dedicar cinco horas al día al cuidado de los gatos abandonados

El hábito de lavar los platos mientras se cocina puede tener distintas lecturas desde el ámbito de la psicología. Esta conducta, que va más allá de una simple cuestión de orden, puede convertirse en una forma de mantener organizado el entorno físico y mental.
De acuerdo con investigaciones de la Universidad Estatal de Florida y publicaciones de Springer Nature, un ambiente desordenado puede aumentar los niveles de cortisol. En líneas generales, las personas que siguen esta rutina no dependen de la motivación para ponerse en marcha, sino que prefieren anticiparse para cuidar su bienestar emocional.
¿Por qué hay personas que necesitan lavar los platos mientras cocinan?
Según los psicólogos, quienes necesitan lavar los platos y recoger a mientras cocinan entienden esta forma de actuar como una manera de mantener la calma y sentirse más cómodas en su entorno, ya que el desorden puede llenar el espacio de estímulos innecesarios y aumentar su carga mental. Además, un ambiente desorganizado puede dificultar la concentración y hacer que la tarea resulte más agotadora.
También destacan por su capacidad para anticiparse y pensar en las necesidades de su «yo futuro», evitando que se acumulen las tareas. En la práctica, prefieren repartir el esfuerzo en pequeñas acciones a lo largo del tiempo antes que tener que enfrentarse a una tarea más complicada más adelante. Cada plato que se lava supone una pequeña tarea completada, y esa gratificación activa los mecanismos de recompensa del cerebro, contribuyendo a consolidar el hábito.
Esta conducta también se puede interpretar como una forma de autocuidado. Algunas investigaciones apuntan a que la autocompasión y la valoración personal se pueden reflejar incluso en la manera en que cada persona cuida y organiza su propio espacio. Desde esta perspectiva, mantener la cocina ordenada mientras se prepara la comida no supone únicamente completar una tarea del hogar. También se puede convertir en una expresión de respeto hacia uno mismo que, a largo plazo, ayude a reducir la sensación de estrés.
Leticia Martín Enjuto explica en Cuerpomente lo siguiente: «Limpiar mientras se cocina no es tanto una obsesión por el orden, sino una forma de estar más tranquilo, ya que el desorden puede resultar incómodo. Estas personas no ven la limpieza como algo separado de la cocina, sino como parte del proceso. Antes de empezar, ya tienen en la cabeza los pasos de la receta, qué utensilios van a necesitar y cuándo dejarán de necesitarlos. Esa previsión les permite ir recogiendo sin esfuerzo, casi sin darse cuenta».
Capacidad de concentración
Investigadores de la Universidad de Princeton han señalado que los espacios cargados de estímulos visuales que compiten por nuestra atención pueden dificultar la concentración y aumentar los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés. El desorden requiere atención incluso cuando no estamos prestándole atención de forma consciente. Tener un espacio desorganizado delante de nosotros hace que el cerebro tenga que procesar continuamente información adicional, aunque aparentemente la estemos ignorando.
Los expertos señalan que esta incomodidad puede estar relacionada con diferentes factores psicológicos y cognitivos:
- Cada objeto fuera de lugar puede actuar como un pequeño estímulo o recordatorio de una tarea pendiente que el cerebro detecta, dificultando que el sistema nervioso se relaje por completo.
- Un espacio ordenado transmite sensación de estabilidad y organización interna; cuando el entorno se vuelve caótico, algunas personas pueden percibir que pierden el control sobre su espacio personal.
- La dificultad para tolerar el desorden puede aumentar durante etapas de mayor presión laboral, situaciones de crisis o periodos de ansiedad acumulada en la vida cotidiana.
- Algunas personas presentan una mayor sensibilidad a los estímulos visuales y pueden experimentar malestar ante el «ruido visual» que generan los objetos cuando no están colocados en su lugar habitual.
Técnica antiestrés
Una investigación realizada por psicólogos de la Universidad Estatal de Florida analizó precisamente esta cuestión con 51 participantes. Antes de empezar, una parte del grupo recibió unas indicaciones relacionadas con realizar la tarea con atención plena, mientras que el resto recibió una explicación meramente descriptiva sobre cómo lavar los platos.
La diferencia estuvo en la manera de realizar la actividad. Quienes practicaron mindfulness se concentraban en el momento presente, prestando atención a detalles como la temperatura del agua. Al finalizar, estas personas tenían menores niveles de estrés, mientras que quienes realizaron la tarea de forma automática no obtuvieron el mismo beneficio.
La explicación está en el propio concepto de mindfulness, que consiste en dirigir la atención al presente sin juzgar lo que ocurre. Al hacerlo, durante unos minutos dejamos en segundo plano las preocupaciones y reducimos la tendencia de la mente a anticipar problemas constantemente.
Finalmente, Leticia concluye: «al final, limpiar mientras se cocina no es una manía ni una virtud especial. Es solo una de esas costumbres cotidianas que, sin darnos cuenta, reflejan cómo buscamos sentirnos mejor en nuestro día a día».
Temas:
- Curiosidades
- OKD
- Psicología