Psicología

Los psicólogos lo tienen claro: tu personalidad cambia mucho antes de los 25 años y vuelve a hacerlo después de los 70

Imagen generada por IA
Imagen generada por IA
Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Durante mucho tiempo hemos pensado que la personalidad se forma durante la infancia y la adolescencia y que, a partir de ahí, permanece prácticamente inalterable el resto de la vida. Sin embargo, la psicología desmonta esta creencia.

Aunque los cambios más profundos se producen antes de los 25 años, nuestra forma de ser nunca deja de evolucionar. Las experiencias que vivimos, las responsabilidades que asumimos y el paso del tiempo siguen moldeando nuestro carácter incluso cuando alcanzamos la vejez. De hecho, los expertos sostienen que, a partir de los 70 años, muchas personas se vuelven más despreocupadas, emocionalmente estables y satisfechas con su vida.

Un amplio análisis que reunió datos de cerca de 250.000 personas procedentes de casi 300 investigaciones ha permitido conocer con más precisión cómo evoluciona la personalidad a lo largo de la vida. Los resultados muestran que no somos las mismas personas a los 16, a los 40 o a los 70 años, aunque conservemos ciertos rasgos que nos identifican.

Los mayores cambios ocurren antes de los 25 años

Según los investigadores, la etapa comprendida entre el final de la adolescencia y los primeros años de la vida adulta es la que concentra las transformaciones más importantes. Y no es casualidad; al tratarse del momento en el que comenzamos a trabajar, estudiamos una carrera, nos independizamos, iniciamos relaciones estables o asumimos nuevas responsabilidades. Todas estas experiencias contribuyen a construir una personalidad más madura. 

Durante estos años aumenta la estabilidad emocional, la responsabilidad, la amabilidad y la apertura a nuevas experiencias. Es lo que los psicólogos denominan un proceso de maduración de la personalidad. 

Después de los 70 nos volvemos más relajados

Aunque la personalidad se estabiliza alrededor de los 25 años, eso no significa que deje de cambiar. Con el paso de las décadas siguen produciéndose pequeñas modificaciones que, en general, benefician al bienestar psicológico.

Los expertos destacan que la estabilidad emocional continúa aumentando con la edad, por lo que muchas personas mayores afrontan los problemas con más calma y equilibrio que cuando eran jóvenes. Este rasgo está estrechamente relacionado con una mayor satisfacción vital.

A partir de los 70 años también disminuye la necesidad de cumplir estrictamente con las obligaciones y expectativas de los demás. Lejos de interpretarse como algo negativo, los investigadores creen que responde a una realidad muy sencilla: tras la jubilación y con los hijos ya independizados, desaparecen muchas de las responsabilidades que habían marcado décadas de su vida. Esa mayor libertad permite adoptar una actitud más relajada y despreocupada.  

Menos interés por lo nuevo, pero por una buena razón

Otro cambio habitual con la edad es el ligero descenso de la extroversión y de la apertura a experiencias nuevas. Sin embargo, esto no significa que las personas mayores pierdan curiosidad, sino que seleccionan mejor dónde invierten su tiempo y su energía.

Con más experiencia acumulada, cada vez hay menos situaciones completamente nuevas y las decisiones se toman de forma más consciente. En lugar de buscar constantemente novedades, muchas personas prefieren dedicar su tiempo a aquello que realmente les aporta bienestar.

La personalidad también depende del entorno

Los psicólogos subrayan que el envejecimiento no afecta igual a todo el mundo. Mantener una buena salud, conservar relaciones sociales sólidas y sentir que se tiene control sobre la propia vida favorece una evolución más positiva de la personalidad.

Por el contrario, la soledad, las limitaciones funcionales o la pérdida de autonomía pueden incrementar el neuroticismo y reducir la extraversión. Por eso, cultivar las amistades, mantener vínculos familiares y favorecer la independencia de las personas mayores son factores clave para un envejecimiento saludable.

¿Se puede cambiar la personalidad de forma consciente?

La investigación psicológica también deja una conclusión esperanzadora: la personalidad no está completamente escrita. Aunque los grandes rasgos tienden a estabilizarse a partir de la adultez temprana, las personas pueden modificar determinados comportamientos de forma deliberada.

Los estudios muestran que fijarse objetivos concretos, practicar nuevas conductas y apoyarse en la propia red social puede generar cambios que incluso son perceptibles para quienes nos rodean. Es decir, nunca es demasiado tarde para evolucionar y construir una identidad más similar a lo que soñamos con ser.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias